El Museo Casa de la Memoria de Medellín tiene por primera vez una víctima del conflicto en su dirección. Se trata de Edwin Arias Valencia, quien es politólogo de formación y ha trabajado temas de paz y reconciliación desde el municipio de Ituango.
Su llegada se da tras la salida de Jairo Herrán Vargas, quien enfrentó un declive de la infraestructura del museo por la suspensión del aire acondicionado, el cierre de la sala central “Medellín: memorias de violencia y resistencia” y del tercer piso del edificio, donde se perdieron archivos importantes de preservación.
Ante esto, Arias llegó a la Casa de la Memoria con la necesidad de iniciar cuanto antes las obras de intervención al Museo, así como señala que tendrá como prioridad acercar más a las víctimas a la entidad, fortalecer nuevos escenarios y alianzas con otros museos.
¿Cuál ha sido su trabajo por la paz en los últimos años?
Desde que se firmó el acuerdo de paz entre las Farc he estado trabajando en Ituango en obras de infraestructura comunitaria en donde por primera vez el Estado llegaba a las veredas. Ahí estuve con las comunidades y con los excombatientes, donde se lograron construir las obras. Tuve la oportunidad de recorrer las veredas del municipio y generé mucha cercanía con las personas de la comunidad donde había mucha esperanza de paz.
Después, cuando empieza a quebrantarse el proceso de paz, estoy de Asesor de Paz en este municipio y ese fue uno de los retos más grandes que tuve. Vi como de a poco se empezaba a desmoronar el acuerdo. Empezaron a asesinar excombatientes, se empezó a perder la verdad que ellos llevaban. Finalmente, desarrollé mi trabajo con la Fundación Ideas para la Paz con los municipios de Ituango y Toledo, donde tuve la oportunidad de generar confianzas y escenarios de diálogo. Esa ha sido una de las cosas más importantes, tener una cercanía con las comunidades.
¿Qué consideró al aceptar el cargo de director de la Casa de la Memoria?
Lo primero fue entender que es un referente construido desde las organizaciones de víctimas, desde las víctimas. Sabía que me encontraba con grandes retos, pero el mayor es seguir impulsando escenarios de conservación de la memoria donde las víctimas estén en el centro del debate.
¿Qué planes tiene para este año que le espera?
Esperamos que el Museo entre en obra, es decir, que toda la infraestructura logre estar bien adecuada, lograr gestionar recursos, sobre todo con el Gobierno Nacional y otras entidades que le apuesten a la construcción de paz total y dejar un Museo completamente adecuado a las necesidades de las víctimas, tener un lugar en el que nos podamos sentir representados y que también pueda hablar por nosotros.
Trabajaremos estratégicamente con diferentes entidades del orden departamental y nacional para llegar a las nueve subregiones. La regionalización del Museo aportará a la paz total con el trabajo desde la ruralidad, desde los municipios y sobre todo en concordancia con los deseos y las necesidades de las víctimas, que ha dejado una incesante guerra que se ha metido con quienes menos tienen que ver en ella.
Por otro lado, la revolución 4.0 nos llama al aprovechamiento de nuevos escenarios para incidir en nuevos públicos, con otros lenguajes, con otras lógicas. Democratizar el acceso a nuestros materiales y nuestros procesos será prioridad.
Finalmente, buscaremos la internacionalización del Museo, pues es muy importante tener una incidencia mucho más amplia, siendo la primera entidad de este tipo en el país y con un acumulado de una década de experiencia en la reparación simbólica de las víctimas del conflicto armado colombiano, aprovechando la voluntad de construir una paz total que ha manifestado el gobierno nacional, con el cual esperamos trabajar de la mano para que nuestra gestión aporte a la memoria de un país que deberá ser referente en materia de paz para el mundo.
¿De qué forma espera apoyar a las víctimas desde la Casa de la Memoria?
Lo primero es que a este Museo se acercan todas las víctimas y nosotros las reconocemos y les damos la voz. Logramos articular trabajo con diferentes organizaciones de víctimas y eso ha sido muy importante. Esperamos poder llegar a nuevos escenarios y nuevos públicos que también construyen dentro del Museo y eso es un mensaje muy potente, lo vemos ahorita con la exposición Siempre Miércoles a las 12 que iniciamos con las Madres de la Candelaria, un trabajo conjunto desde los relatos, la curaduría y museografía.
Ha hablado de articulación con otros museos ¿ya ha tenido diálogos?
El Museo Casa de la Memoria hace parte de la Reslac (Red Latinoamericana y del Caribe de lugares de memoria y sitios de consciencia), de la Firmh (Federación Internacional de Museos de Derechos Humanos), lo que buscamos es consolidar este relacionamiento con la puesta en marcha de procesos que permitan por ejemplo, que itineremos nuestros materiales en esos lugares y que podamos albergar proyectos expositivos de ellos, otro aspecto, es realizar intercambios de experiencias con los lugares para potenciar el talento humano y fortalecer nuestras capacidades.
¿Ha hecho alguna evaluación de la estructura física de la Casa? ¿Qué esperan dejar hecho para salvarla?
En este momento nuestro equipo se encuentra realizando un análisis técnico de la infraestructura, esperamos en los próximos días y antes de terminar el año tener un panorama claro de esta para avanzar en el mejoramiento de las condiciones locativas de la Casa. Hasta el momento hemos avanzado en abrir los procesos para la atención de las humedades en los puntos críticos y urgentes que identificamos desde el primer día en ejercicio de nuestras labores. Estas mejoras suponen un gran reto en pronta ejecución, sin embargo, toda nuestra capacidad estará en aras de sacarlas adelante.
¿Qué temas de paz ha hablado con el alcalde?
El Alcalde tiene un compromiso claro con la construcción de paz total, con el reconocimiento de la labor de las organizaciones de víctimas, con las personas que han construido el Museo y sobre todo con darles la garantía de que son escuchadas y que tendrán participación en todos los escenarios. El Alcalde busca seguir trabajando para que las víctimas participen en la construcción de la Medellín Futuro, que somos un Distrito en el que tenemos voz.
¿Qué espera fortalecer con los colectivos de la ciudad? ¿Qué mensaje les daría?
Que se acerquen al Museo, que es una Casa de puertas abiertas con una dirección de puertas abiertas, que nos enfocamos en trabajar de la mano con las organizaciones de víctimas del conflicto armado, en escuchar activamente a las comunidades y la invitación es para las organizaciones, colectivos e iniciativas de todo el distrito y del departamento para seguir construyendo la memoria de manera colectiva.
¿Qué será lo primero en lo que se enfocará?
Nuestro mayor compromiso y el primero es generar alianzas que nos permitan dialogar, generar sinergias y trabajar mancomunadamente con el Gobierno Nacional desde sus diferentes entidades. Estamos seguros de que con la experiencia del Museo Casa de la Memoria y las condiciones actuales, podremos aportarle decididamente a la paz de Medellín y de las regiones más afectadas por la violencia en el resto del país y al mismo tiempo fortalecer nuestros procesos como Museo y como Casa de las Víctimas.