El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic
en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales
de medición y publicidad.
Ver políticas de cookies y de datos.
El desarme del frente 18 de las Farc les dio a los indígenas eyabidas del norte de Antioquia la libertad para hablar sobre las minas que los confinaron en su propia tierra. El reto ahora no es sólo descontaminar ese recóndito sector, sino proveer educación, mejores viviendas y salud a esa comunidad.
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.