En el Madrid de mediados del siglo XIX existía un género teatral que hacía lo que hoy hace una serie de televisión: reunir a la gente, hacerla reír y lograr que se identificara con sus historias. Se llamaba género chico y consistía en obras breves y populares con música, diálogos y crítica social con humor.
Francisco Asenjo Barbieri fue uno de sus compositores más famosos. En diciembre de 1855 estrenó “El vizconde” y seis meses después, “Gato por liebre”. Las dos tuvieron éxito, se mantuvieron en la cartelera del Teatro Circo de Madrid varios meses, pero luego perdieron fuerza. Pasaron 170 años hasta que alguien volviera a montarlas.
En septiembre de 2025, la Fundación Juan March, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, un escenario histórico de España, rescató las obras del olvido y las puso juntas en escena por primera vez en la historia. Es así como llegaron por primera vez esas obras al país; específicamente, este jueves 5 de marzo esa producción llega al Teatro Metropolitano José Gutiérrez Gómez de Medellín, un estreno histórico en la ciudad.
El montaje
Alfonso Romero, director escénico de la producción, explica: “Cuando la Fundación Juan March y el Teatro de la Zarzuela me propusieron dirigir este programa doble, tenía dos opciones: concebir dos propuestas escénicas independientes, separadas por una pausa, o construir un marco común. Desde el primer momento, esta segunda opción me pareció mucho más estimulante. Inspirándome en la función original del entremés, una pieza breve y cómica que se representaba entre los actos de una obra más extensa, Gato por liebre se convierte aquí en el marco desde el cual se representa El vizconde.”
La historia empieza en un barrio acomodado de Madrid en los años setenta. Dos viudas, una condesa y una baronesa, acompañadas de una criada y un joven, charlan sobre sus líos amorosos y esperan ansiosas el capítulo de su telenovela favorita: El vizconde, una novela ambientada en el siglo XVIII en la que un noble intenta escapar de su destino como sacerdote para irse con su amada. Cuando la telenovela empieza, el público ve exactamente lo mismo que ellas ven en pantalla.
“Aunque separados por época y formato, el género chico de Madrid y la telenovela tienen puntos en común: ambos han sido espejo de sus sociedades, canales de emoción y entretenimiento popular, así como formas artísticas frecuentemente subestimadas pero íntimamente enraizadas en la cultura colectiva”, afirma Romero.
Medellín es una ciudad que creció viendo telenovelas, en la que muchas personas compartieron sus tardes y noches con historias de enredos familiares, amores imposibles y traiciones. No hace falta saber de zarzuela para reconocerse en esta obra.
El público se refleja en la obra igual que la condesa y la baronesa se reflejan en la telenovela que ven y que además interpretan. Los mismos personajes de Gato por liebre encarnan a los protagonistas de El vizconde, cambiando de papel, de estatus social y hasta de sexo.
El travestismo es parte esencial de la propuesta desde muy temprano. Por ejemplo, en 1862, la soprano Teresa Istúriz actuó como El vizconde, y en esta versión de 2025 el tenor Juan Antonio Sanabria hace de la condesa mientras la soprano Irene Palazón interpreta al vizconde.
“La ‘masculinidad triunfante’ está encarnada por una mujer, con voz de soprano: no es precisamente lo que uno esperaría”, señala el musicólogo Enrique Mejías.
A cuatro meses de su estreno en Madrid, la producción llegó a Colombia gracias a la alianza entre la Fundación Juan March, una organización que promueve la cultura española con eventos principalmente libres y gratuitos, el Teatro de la Zarzuela de Madrid, el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo de Bogotá y el Teatro Metropolitano de Medellín, con el propósito de expandir estas obras clásicas hispanas al territorio latinoamericano.
Para la función del jueves se suma además la Orquesta Filarmónica de Medellín, lo que convierte el evento en una producción conjunta en la que Medellín tiene nombre propio desde el principio.
”Para la orquesta siempre es un placer y un privilegio poder hacer zarzuela, porque la zarzuela, como la ópera y otras artes escénicas, entrena otro tipo de competencias. Es muy distinto estar en un formato sinfónico a involucrar cantantes, porque hay que modificar la manera como se toca para poder acompañarlos. Para nuestros músicos esas competencias son muy valiosas", explica María Catalina Prieto, directora ejecutiva de la Filarmónica de Medellín.
En una zarzuela la orquesta no está detrás de escena sino que es parte del relato resaltando el humor y la identidad de cada personaje. Cuando suena en vivo, la experiencia es distinta y mantiene viva la tradición de montar zarzuela con orquesta.
“El público puede esperar una zarzuela completamente inusual, una zarzuela que le va a divertir, que le va a confrontar, que le va a generar una reflexión y que le va a permitir apreciar cómo se escribían y cómo se componían en su tiempo. Una zarzuela de cámara que viene con toda la esencia de la lírica española”, afirmó María Patricia Marín, directora del Teatro Metropolitano de Medellín.
El elenco que llega este jueves a Medellín es el mismo que se paró en el escenario de la Fundación Juan March en Madrid: la soprano Irene Palazón, la mezzosoprano Blanca Valido, el tenor Juan Antonio Sanabria y el barítono César San Martín, todos bajo la dirección musical de Miquel Ortega, uno de los mayores expertos en zarzuela de España, y la dirección escénica de Alfonso Romero.
Francisco Asenjo murió en Madrid en 1894 sin saber que sus obras, 170 años después, cruzarían el Atlántico para intentar conectar con el público colombiano como lo hicieron en su tiempo con el español. Este jueves 5 de marzo de 2026, a las 8:00 p.m., llegan a Medellín. El teatro ofrece las boletas en su taquilla o a través de TuBoleta, con el 50% de descuento para los estudiantes.