Bajo el viaducto del Metro de Medellín, en la estación Parque Berrío, donde se ubican decenas de puestos y carros de ventas informales que caracterizan el centro de la ciudad, un grupo de vendedores ambulantes se reunió sobre el mediodía del pasado 14 de abril para entender lo que está pasando en la zona. Una renovación urbana que ya comenzó con la reorganización del espacio público y que, pese a que la alcaldía ha establecido mesas de diálogo, amenaza con desplazarlos.
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La intervención en el parque Berrío fue anunciada en febrero por el alcalde Federico Gutiérrez. El plan contempla la intervención del centro de la ciudad, es decir, el Parque Berrío, Plaza Botero, Palacé y el entorno del metro, para lo que se invertirá inicialmente 6.904 millones de pesos. En medio de la presentación del proyecto, la administración resaltó que se habían identificado 141 vendedores informales que reubicarían a través de la Política Pública de Vendedores Informales.
“Todos los actores que desarrollan sus actividades en el Parque Berrío han sido atendidos y que ninguno quedará por fuera durante el proceso de intervención”, dijo días más tarde, cuando empezaron las obras, el subdirector de Alianzas Público Privadas de la Agencia para la Gestión del Paisaje, Javier Rodas, por lo que ese mismo día, Asobolívar, una de las asociaciones de vendedores más activas del sector, salió a contradecir esa versión.
Según la organización, conformada mayoritariamente por mujeres y madres cabeza de hogar, se habían enterado del proyecto “de manera fragmentada e inconsistente”, les habían presentado documentos para firmar sin claridad sobre el proceso, y las versiones sobre el desalojo “han cambiado de manera reiterada, generando incertidumbre y desconfianza”.
El 26 de marzo, la alcaldía estableció una mesa de diálogo y otra de trabajo, a las que invitó a seis organizaciones de economías populares: Asobolívar, Ciudad en Movimiento, Asoberrío, Fundación Plazuelas, Sindicato de la Calle y la Unión General de Trabajadores Informales (UGTI), que se quejaron por la ausencia de la Defensoría del Pueblo y exigieron garantías para llegar a acuerdos.
El compromiso fue reprogramar la mesa con presencia de la Defensoría, pero los días han pasado y los representantes de las asociaciones aseguran que ese y otros acuerdos que hubo ese día no se han cumplido.
“En este momento seguimos en diálogo con la Alcaldía frente a la situación del Parque Berrío. Aún no se ha concretado un acuerdo definitivo”, dijo Andrés, representante de los artistas callejeros ante el comité de seguimiento de la política pública de venteros.
Los temores
A los temores por los anuncios hechos por la alcaldía y el inicio de las obras en el parque Berrío, se sumaron las presiones para abandonar la zona. César Castillo, representante de Asoberrío, afirma que algunos funcionarios de Espacio Público han seguido haciendo cumplir la regulación, por lo que han estado abordando individualmente a los comerciantes para exigirles documentos y citarlos para pedirles datos personales y direcciones de los lugares a los que se podrían trasladar.
Un problema adicional viven los comerciantes informales que son migrantes venezolanos, ya que la Secretaría del Espacio Público les pidió a todos tramitar el permiso permanente de ocupación del espacio público, para lo que les asignan un código QR, pero por ser extranjeros deben tener el Permiso por Protección Temporal (PPT).
“¿Cómo nos van a pedir que saquemos QR si lo que se necesita para sacar el QR es el PPT?, y el PPT está detenido en Migración Colombia hace meses. No es culpa de la gente no tenerlo“, señaló uno de los afectados.
Frente a estas situaciones, los líderes han dado la instrucción a los vendedores de cargar siempre sus permisos, grabar a los funcionarios que hacen control en los puestos, así como no responder individualmente a solicitudes que se deberían resolver en la mesa colectiva.
“Nada sobre el proyecto puede avanzar hasta que el diálogo en esa mesa no se dé. Tienen que hablar con todos, como comunidad. Somos todos o no es ninguno. No nos van a dividir”, dicen los líderes de los comerciantes.
Lo que ocurre en el Parque Berrío es parte de una tensión estructural entre los modelos de renovación urbana y las economías populares que habitan históricamente esos espacios.
Las asociaciones involucradas, Asobolívar y Asoberrío, ambas fundadas en 2024, señalan que no se oponen al proyecto de renovación, pero sí piden ser incluidos y no expulsados en el proceso.
Luisa Echeverri, representante de Asobolívar, asegura que lo que buscan es “información clara sobre el alcance, los tiempos y las condiciones”, así como garantías concretas y participación real de los vendedores en las decisiones. “Somos trabajadores, no un obstáculo. El proyecto de la renovación del Parque Berrío es para la gente, y nosotros somos gente”, concluyen los asistentes a la asamblea.