Bogotá anunció que no será obligatorio el uso del tapabocas en espacios abiertos y el Gobierno Nacional va a autorizar este “destape” a partir de esta semana. Usted ha tenido que atender, en la primera línea de combate, el virus covid-19. ¿Está de acuerdo con esta medida o le parece precipitada?
Estoy de acuerdo, pero realizando esfuerzos consistentes y permanentes dirigidos a identificar a las personas que no se han vacunado y a los pacientes considerados como de alto riesgo.
Es muy difícil identificar esos grupos de población en un país como Colombia, que no tiene herramientas de seguimiento del curso de la pandemia. Entonces, ¿no sería mejor posponer la medida?
El sistema de salud, a través de las EPS, tiene identificados a quienes se vacunaron y a quienes no lo hicieron. El problema es que todavía hay personas que no cuentan con seguridad social, y estas sí no se pueden detectar. La alcaldesa López afirma que el porcentaje de población con vacunas es muy alto. Desde ese punto de vista, el riesgo sería menor.
A partir de su experiencia en atención a pacientes covid, ¿qué opina de esos dos grupos: pacientes de alto riesgo y no vacunados?
Quienes no se vacunen van a tener, siempre, riesgo de morir por el virus. Los pacientes de alto riesgo que cuenten con el esquema completo de vacunación tendrán menores posibilidades de contagio. No hay que descartar que un porcentaje bajo de estos últimos vaya a los servicios de urgencias si contrae la enfermedad, pero en todo caso la probabilidad de que alguien muera por ese motivo será inferior.
Partiendo de su especialidad en neumología y con la experiencia que le ha dado ser médico de la primera línea de atención a pacientes covid-19, ¿qué les diría a quienes se resisten a vacunarse pese a todo?
Les diría que este es un problema de conciencia y responsabilidad. Aún vemos en consulta a pacientes que definitivamente no creen en las vacunas y prefieren asumir la posibilidad de exponerse al virus, así como la responsabilidad de exponer a otros. Además, diría que aquellos que no se han vacunado y contraen covid-19 pueden estar ampliando el riesgo de que el virus mute y de que se creen cepas más virulentas que las presentes.
La salvedad que hacen las autoridades en el sentido de especificar que la eliminación del uso del tapabocas solo se autoriza en espacios abiertos, y que en sitios de mucha aglomeración o cerrados (como sistemas de transporte, escenarios de espectáculos, almacenes, etc.) hay que seguir utilizándolo, ¿es suficiente para prevenir el incremento de casos y contagios?
La respuesta es un si condicionado: debe sumarse, repito, un método permanente de identificación de personas no vacunadas y de pacientes considerados de alto riesgo; este seguimiento debería ir de la mano de la continuación de medidas como el distanciamiento personal y social. Si la gente va a un teatro y antes del ingreso le siguen exigiendo el carné de vacunación y a quien no lo tenga no le permiten la entrada, todos los asistentes estarán protegidos. De otro lado, la presión probablemente obligaría a los que no han querido vacunarse a hacerlo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los grupos “antivacuna” en Europa empezaron a comprar carnés de vacunación por 100 euros ($440.800). Si eso sucede en Europa, imagínese lo que puede ocurrir en nuestro medio.
Me parece que usted no está muy convencido de la conveniencia del retiro del tapabocas. Desde el punto de vista médico y de su especialidad en neumología, ¿recomendaría no dejar de usar, por ahora, el tapabocas?
Definitivamente hay que seguir usándolo, siempre, en los espacios cerrados.
Según la alcaldesa López, más del 90 % de la población capitalina ya está vacunada y la incidencia tanto del contagio como de cifras de mortalidad del covid es baja hoy. Usted ve, todos los días, a pacientes de enfermedades respiratorias. ¿El número de quienes contraen el coronavirus está disminuyendo de manera notoria?
Sí. Todavía atiendo, todos los días, a pacientes enfermos e incluso veo fallecimientos, lo cual implica una realidad que nos obliga a no bajar, por completo, la guardia de prevención. Pero es claro que sí hay una disminución de los casos, día por día.
¿Cuánto tiempo más habrá que estar razonablemente distanciados de los demás?
Tenemos que acostumbrarnos a vivir con el virus, pero pasaremos de un virus pandémico a uno endémico, es decir, que reaparecerá en períodos más o menos fijos del año, por etapas o por estaciones, como suele ocurrir con la gripe o con la influenza.
En la época más dura de la pandemia se consideraba que los niños y jóvenes tenían mayores defensas contra el virus. Y quienes menos se protegían eran ellos, por la misma razón. ¿Significa que ahora, con niveles bajos de aparición de casos, pueden relajar del todo sus medidas de protección?
No lo recomiendo por una razón: ellos se pueden convertir en vectores para los pacientes no vacunados o para los de alto riesgo. Es posible que a ellos no les afecte mayormente el virus, pero pueden transmitírselo a los grupos más expuestos.
Las cifras o estadísticas pueden manejarse de tal manera que -sin ser falsas- den una imagen optimista o pesimista de una misma problemática. Como dije, usted ha sido testigo presencial de los efectos de la pandemia. Los datos oficiales sobre número de contagios, muertes, vacunas disponibles y vacunas aplicadas a determinado porcentaje de población, ¿reflejan la realidad que usted conoce y ve todos los días o se puede pensar en que ha habido cierto margen de manipulación?
No creo que exista manipulación de la información. Aunque la disponibilidad de las vacunas tuvo problemas, creo que el problema central es de responsabilidad propia, como dije antes. Todavía hay muchos colombianos que no han querido vacunarse ni cumplir las normas de bioseguridad. ¿Cómo se sabe? Pues porque esa es una realidad que vivimos a diario.
Pero, de acuerdo con su experiencia, ¿las cifras que se reportan en Colombia sobre niveles de vacunación y de control de la enfermedad corresponden a la realidad en las clínicas y los hospitales en estos dos años de pandemia o no?
La comparación entre una situación y otra no se debe hacer comparando lo sucedido en toda la época de la pandemia, sino con relación al pico más reciente: en este sí vimos una disminución muy importante de la morbimortalidad de la enfermedad. El pico no fue tan grave debido a que había un número muy alto de personas vacunadas.
Refiriéndonos solo a personas sin vacuna: ¿cuántos casos covid llegan hoy a su consultorio y a la fase de hospitalización dentro de este grupo?
Los pacientes covid llegan a las salas de urgencias, en primer lugar. Hay pacientes que van a los consultorios, pero son aquellos que tienen síntomas leves. Todavía se presentan estos casos diariamente. Por eso es tan importante conservar todas las medidas de protección como no quitarse nunca el tapabocas y mucho menos si tiene síntomas o si visita un consultorio.
Cuando la Organización Mundial de la Salud estaba aprobando el uso de las vacunas contra el covid, y se iniciaba su distribución, se decía de que la pandemia terminaría cuando se lograra “la inmunidad de rebaño”. En esta fase y período poscovid, cuando se cumple un año de aplicación de las mismas, ¿logramos esa inmunidad?
No. La mutación y las nuevas cepas influyeron en que no se llegara a una inmunidad de rebaño completa.
Entonces insisto: no deberíamos relajar medidas como la de eliminar la careta en sitios públicos. ¿Los pacientes con sensibilidades respiratorias, como los que usted atiende, deben tomar opciones de mayor protección con independencia de las órdenes políticas?
Recomiendo que sigan aplicando todas las medidas de protección. Y si se trata de un paciente de alto riesgo, le diría que continúe evitando aglomeraciones y sitios con muchas personas en espacios cerrados, en particular si no se ha vacunado o su esquema de vacunas todavía está incompleto. Resalto que la tercera dosis cambió, definitivamente, la severidad de la enfermedad: entre los pacientes que se han aplicado las tres dosis muy pocos terminan hospitalizados y casi ninguno muere...
¿Será necesaria una cuarta dosis?
En mi opinión, sí.
¿La variante ómicron ya es cosa del pasado o sigue contagiando a la gente de manera masiva?
Sigue activa, pero como todos los virus su pico va descendiendo.
De ómicron se ha dicho que es altamente contagiosa, pero relativamente benigna. ¿Debemos preocuparnos por su permanencia?
Tiene menos severidad debido a su menor afinidad virulenta con las células pulmonares. Es decir, no ataca de manera directa el pulmón. Y, por tanto, muchos pacientes con ómicron no requieren ventilación mecánica. Esto no significa que no tenga una gran relevancia en materia de morbimortalidad (tasa de mortalidad por una enfermedad en una población y en un tiempo determinados): somos testigos diarios de lo que acontece en estos casos.
¿Cuáles otras enfermedades incrementaron su afectación en estos dos años de dedicación médica casi exclusiva para covid-19? ¿Es cierto que muchos pacientes de otros males estuvieron desatendidos?
Es cierto. A muchos pacientes se les retardó el diagnóstico; por ejemplo, pacientes con cáncer de novo, cuya presencia se manifestó durante la pandemia. Lo mismo sucedió con pacientes con EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) o con asma, aunque estos, como estaban aislados, no tuvieron muchas crisis. Ahora, en cambio, están yendo otra vez a consulta.
Según su criterio de especialista en enfermedades respiratorias, ¿podemos afirmar que estamos al final de la pandemia por inmunidad u otros factores o es una percepción equivocada?
Se trata de ciclos del virus que, con el advenimiento de la vacunación y especialmente del refuerzo (tercera dosis), ha perdido fuerza día por día, lo cual reitero nuevamente, no implica que se puedan relajar las medidas en especial en pacientes no vacunados o con factores de riesgo. Por el contrario, deberían mantenerlas.
Los pacientes que llegaron a UCI y que lograron recuperarse, ¿sanaron en el 100 % de sus capacidades o les quedaron secuelas y de qué tipo?
Quedan secuelas en un grupo no despreciable de pacientes, especialmente aquellos que tuvieron covid severo. Las secuelas son de tipo respiratorio, pero además se han presentado trastornos del sueño, miedos, ansiedad y afectaciones cardiovasculares, principalmente.
¿Alguna de estas secuelas, en pacientes que usted conoció, los han llevado a la muerte después de unos meses de recuperación? La pregunta surge porque se escucha que una u otra persona salió viva de la UCI, se mejoró, volvió a su casa y murió tiempo después...
Un porcentaje pequeño de pacientes muere por las complicaciones que les dejó el virus. Advierto que esas muertes no tienen ninguna relación con la aplicación de la vacuna, pues hay versiones irresponsables y falsas al respecto.
¿Las secuelas después del covid-19 entre los pacientes que las padecen son pasajeras o permanentes?
El síndrome poscovid está claramente definido y establecido, y repito que no es para nada despreciable, porque algunas de sus secuelas son incapacitantes. Generalmente, los pacientes de covid se recuperan totalmente, pero hay un grupo en que aparecieron secuelas leves, moderadas o severas. Precisamente, la Asociación Colombiana de Neumología tiene listo para publicación el consenso poscovid, en que se habla de este síndrome.
Después de dos años de pandemia, ¿le cambió a usted la percepción sobre la vida y la muerte, sobre lo que significan la niñez y la vejez, sobre las cosas que son importantes y las que no en las relaciones humanas? ¿Usted, tanto en su personalidad como en su condición de médico, tuvo cambios notables?
La gente no alcanza a imaginar cómo nos cambió la vida la pandemia a la mayoría de los médicos de atención de primera línea. Se afectaron las sensaciones, la percepción sobre la vida y la muerte, el sentido del miedo y el estrés psicológico. Puedo decir que, en mi caso, nunca volveré a ser el mismo que era antes de la pandemia.
Uno supone que los médicos están familiarizados con la muerte. ¿Esta experiencia superó cualquier tipo de formación que ustedes hubieran recibido?
Desde luego. De nuevo, hablo por mi caso: nunca podré olvidar por lo que pasé. El caso, por ejemplo, de una anciana que llegó con su esposo, ambos muy delicados. Ella pedía, en medio de su gravedad, que le diéramos tiempo de despedir a su esposo. Lo vio, se despidió, él falleció y diez minutos después ella murió. En otro caso, un joven con síntomas fuertes rogaba que le permitiéramos salir. Le preguntamos por qué, y contestó que su papá estaba muriendo de covid en otra clínica. Atendía entre 60 y 70 pacientes diarios. El estrés llegó a su punto máximo y tuve que tomar un descanso. Todos los médicos de la primera línea de atención pasamos por situaciones parecidas. Repito: la gente no se imagina por lo que pasamos.
Creo que no: es imposible saberlo sin haber estado ahí. ¿Los recompensaba, aunque fuera de manera leve, que los llamaran héroes y les hicieran calle de honor sobre todo al inicio de la pandemia?
A mí, particularmente, no me gustó que nos llamaran héroes. Por el contrario, me molestaba y tenía sensación de impotencia, porque no somos héroes, sino seres humanos. ¿Héroes? ¿Por qué? Estábamos cumpliendo con nuestro deber: cuando un alcalde entrega una escuela a los niños de su población lo hace porque es su obligación, no un acto de heroísmo. Pero, en cambio, muy pocos comprendieron la situación por la que pasamos como seres humanos comunes y corrientes, con temores y debilidades.
En estos dos años, y atendiendo 14 y 16 horas diarias a pacientes con covid, ¿usted se contagió?
Sí, pero recientemente y ya me había aplicado las tres vacunas. El efecto fue leve. Antes de contar con la vacunación completa tuve muchos temores por mi alta exposición durante la pandemia y porque pensaba que mis hijas iban a crecer sin papá. Cuando atendí al primer paciente con covid no supe quién tenía más miedo: si él o yo. Es comprensible: él no quería morir y yo tampoco.
Sin tapabocas: ¿riesgo o liberación necesaria?
Esta semana empezará a regir la medida en Bogotá y en otras ciudades, del retiro del tapabocas en espacios abiertos debido a la baja en los contagios y muertes por Covid-19. La medida de liberación de la careta no aplica en espacios cerrados. Y de acuerdo con los especialistas, no debe ser implementada por personas que no se hayan vacunado o por pacientes con otras morbilidades. Estos grupos de población deberían mantener cubierto su rostro siempre, para evitar riesgos que existen mientras no haya desaparecido por completo la variante omicron u otras que puedan estar circulando. Tanto el gobierno nacional como el de Bogotá apoyaron su decisión en el hecho de que más de un 70% de los colombianos en ciertos municipios, se ha aplicado al menos dos dosis. La fecha de autorización para retirar la careta es el primero de marzo, es decir, el próximo martes. Sin embargo, se ha advertido que quienes tienen síntomas respiratorios debe naislarse y usar tapabocas de manera permanente. Tampoco pueden dejar de usarlos quienes no se hayan vacunado. Solo se conocerá el efecto de esta liberación una vez que se haya puesto en práctica.
¿Qué es el síndrome “Pos Covid”?
Según cuenta el médico internista Rubén Darío Contreras, la Asociación Colombiana de Neumología que él lideró, escribió y tiene listo para su publicación el “Consenso Pos Covid” en que se habla de las secuelas que deja el virus en los pacientes que lo padecen. La agencia de la ONU para la salud ha señalado que aunque la mayoría de los enfermos que superan el coronavirus, se recuperan por completo después de unas semanas de salir de hospitalización, otros “sufren efectos a largo plazo en su organismo, (sobre todo) en su sistemas pulmonar, cardiovascular y nervioso, así como efectos psicológicos” notables. La Organización Mundial de la Salud también publicó una definición oficial clínica de este mal, acordada tras una consulta mundial para el tratamiento de estos pacientes. Las secuelas del virus o lo que es lo mismo, la enfermedad emergente a la que también se le llama “Covid-19 de larga duración”, suelen aparecer “tres meses después del inicio del Covid. ‘Los síntomas duran al menos dos meses y no pueden explicarse por un diagnóstico alternativo’ según dice la doctora Janet Díaz, jefa de gestión clínica de la agencia de la ONU”, según se lee en la página oficial de noticias de Naciones Unidas.