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19 Jun 2022 - 2:00 a. m.

Periodista Lorena Beltrán: “Heridas que no se ven, pero que duelen”

Entrevista con la activista, víctima de una cirugía con fines estéticos que deformó sus senos por la presunta responsabilidad de un médico que se llamaba especialista pero cuyo título resultó de una convalidación que todavía la justicia investiga. Siete años después, Lorena se ha convertido en conocedora experta de este asunto de vida o muerte: pacientes jóvenes y mayores fallecen o terminan gravemente afectadas ante la impasibilidad del Estado.
Lorena Beltrán cuenta: "Hago pedagogía, explicando cómo escoger (un cirujano plástico adecuado) y cómo denunciar si el procedimiento salió mal".
Lorena Beltrán cuenta: "Hago pedagogía, explicando cómo escoger (un cirujano plástico adecuado) y cómo denunciar si el procedimiento salió mal".
Foto: GUSTAVO TORRIJOS

¿Cuánto hace que se convirtió en “especialista” en la lucha contra el bisturí de presuntos cirujanos de belleza que dejan deformidades físicas o, peor, muertes?

Dicen que el activismo no se busca, sino que te encuentra. Llegué a esta lucha por una experiencia personal dolorosa que me llevó a movilizarme ante la injusticia que padecí: en 2015 fui víctima de un procedimiento estético con pésimos resultados, lo que me motivó a investigar, de la mano de periodistas de El Espectador y Noticias Uno, qué había detrás de los títulos de un grupo de cirujanos. Así encontramos y revelamos una lista de médicos que se dedican al negocio de esas cirugías sin contar, aparentemente, con la formación académica necesaria. Desde entonces no he dejado de contar mi historia para evitar que otras la repitan. Aprendí a identificar un modus operandi y unas alertas. Es lo que intento comunicar a través de mi activismo.

¿Cuál es ese modo de operar y cuáles las alertas para no escoger al cirujano que no está preparado?

Suelen presentarse ante sus posibles pacientes con falsas especialidades, como las de “cirujanos cosméticos” o “cirujanos estéticos”, cuando la que se reconoce en Colombia es “cirugía plástica estética y reconstructiva”. Un alerta de desconfianza también puede ser que aparecen en las redes sociales con muchísimos seguidores o en compañía de personajes famosos, pues tratan de validar socialmente el conocimiento del que carecen.

Esas figuras de la farándula que posan al lado de estos falsos cirujanos plásticos, ¿reciben dinero por grabar videos con ellos o por recomendarlos?

No necesariamente. A veces esos grupos de cirujanos utilizan, de manera abusiva, videos de famosos sin que estos lo sepan. O pagan abiertamente por contenidos que se conocen como publirreportajes. Incluso hay medios de comunicación serios que terminan reproduciéndolos.

Interpuso varias acciones judiciales en contra del cirujano que dañó su cuerpo. Hoy, siete años después, ¿qué ha sucedido con esos procesos y con ese médico?

Interpuse un proceso civil y uno penal. Gané el civil en primera instancia, junto con los abogados David Sotomonte y Maximiliano Rodríguez, en quienes he tenido, en medio de las dificultades que he padecido, su apoyo desinteresado. Hace tres años estamos esperando el fallo de segunda instancia. En el proceso penal que se relaciona con la formación académica de quien me operó, la Fiscalía les imputó, en 2017, a él y a otros cinco médicos más, los delitos de fraude procesal y falsedad en documento privado. Hace cinco años y no hay ninguna decisión todavía, a pesar del tiempo transcurrido. A quien me intervino quirúrgicamente, Francisco Sales Puccini, no se le ha castigado de ninguna forma. Por el contrario, sigue ofreciendo sus servicios en redes sociales, a pesar de que la jueza 76 de Control de Garantías de Bogotá le prohibió practicar cirugías hasta cuando terminara el juicio.

¿Existe una prohibición judicial y el médico la incumple? Eso se llama fraude a resolución judicial.

Lo he informado al fiscal del caso, Carlos Ariel Silva, sobre esta situación y no ha hecho nada. Tampoco me contestó cuando le pregunté si la orden de suspender las cirugías seguía vigente. Con decirle que casi todas las audiencias de imputación de esos dos delitos a Sales Puccini y a los otros se basaron en las pruebas que reunieron unas periodistas. A Francisco Sales Puccini incluso le habían formulado pliego de cargos en el Tribunal de Ética Médica, y con toda la desfachatez nos dijeron que la fecha de caducidad había vencido. Es decir, formulan cargos, no se mueven y dejan prescribir el proceso en sus escritorios. Presentamos una nulidad a esa decisión porque ni siquiera nos la notificaron y aún esperamos una respuesta. Mi abogado en este caso, Alejandro Cadena, presentará una tutela si no me responden este mes. Aquí lo que se ve es una clara solidaridad de gremio con Sales Puccini.

Los médicos denunciados por usted, ¿han intentado contradenunciarla? Entiendo que ha sufrido ataques feroces de cirujanos y de abogados.

Uno de los abogados más famosos de Colombia que representaba a Sales Puccini amenazó con denunciarme, en 2016, acusándome de liderar una campaña de desprestigio sin importarle que yo era la víctima y que daba esta batalla sola, cuando apenas tenía 21 años. Pero esa amenaza no se concretó. He tenido que responder varias tutelas de médicos que buscan “defender su buen nombre” e impedir que cuente lo que sucede. No han ganado ninguna de esas acciones porque soy quien daña su credibilidad, sino los hechos ejecutados por ellos mismos con sus cuestionadas prácticas médicas. Han desplegado una especie de estrategia de acoso judicial, pero no lo han logrado.

¿Cuántos abogados ha tenido que enfrentar usted en estos siete años y cuántas veces Francisco Sales Puccini ha cambiado a sus defensores? Esta es una práctica bien conocida en los pleitos para dilatar los procesos.

He sabido que ha cambiado varias veces de abogados. Incluso en una de las audiencias, el grupo de médicos procesado intentó que le cambiaran los tipos penales por los que había sido imputado, pero el juez negó esa petición.

¿Cuántos médicos están en el mismo proceso con Sales Puccini y por cuáles hechos puntuales?

Ante una lista de 42 médicos que convalidaron, en el Ministerio de Educación de Colombia, sus presuntos estudios de cirugía “estética” realizados en el exterior, en universidades cuestionadas, la Fiscalía decidió imputar, en grupos de seis o siete cirujanos, los delitos de fraude procesal y falsedad en documento privado porque había información aparentemente alterada. En el grupo de Francisco Sales Puccini también está su hermano Carlos y otros cuatro convalidados. Posteriormente, la Fiscalía inició procesos contra otros dos grupos. En resumen, de los 42 señalados, apenas 17 están siendo procesados.

Usted menciona al hermano del cirujano que la operó a usted, Carlos Sales Puccini. Precisamente hace apenas 20 días, El Espectador publicó un artículo en que se relata que él ha sido señalado como responsable de las muertes de varias de sus pacientes desde 2014. ¿Conoce este caso?

Sí. Los hermanos Sales Puccini han sido expuestos públicamente, varias veces, por la muerte de sus pacientes. Carlos Sales practica cirugías bariátricas. Él afirma que se inventó una técnica quirúrgica que no ha sido avalada por la comunidad médica, según dijo la propia Corte Suprema en una decisión por el fallecimiento de una de sus pacientes. En mayo de este año murió otra mujer después de ser intervenida por ese mismo cirujano. Hace un tiempo, este médico le reconoció a Noticias Uno que estudió algunas materias de gastroenterología ¡por internet! Esto puede ser evidencia de que jamás pisó la universidad en la que supuestamente cursó esa especialidad. Todavía no me explico cómo sigue practicando cirugías sin ninguna consecuencia.

Este año El Espectador también publicó otro artículo sobre un médico que opera en Cartagena y Bogotá, y a quien se le atribuye responsabilidad por las muertes de dos pacientes y muchas irregularidades como la de operar borracho (ver web). De nuevo, da la impresión de que la impunidad para los cirujanos falsos o sin especialidades es total.

En el caso que usted menciona, el cirujano no es falso: es miembro de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, la agremiación que reúne a la mayoría de cirujanos certificados en el país. Este problema tiene muchas ramificaciones y no solo se encuentran involucrados cirujanos con títulos “chimbos”. También están quienes teniendo todos sus títulos en regla son negligentes. En cualquier profesión, tener un cartón o pertenecer a un gremio no garantiza la práctica ética o la pericia. Es muy lamentable el silencio de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica que no asume como debiera los debates éticos entre sus agremiados ni impulsan las investigaciones disciplinarias. No pretendo satanizar a ese gremio, hay muy buenos especialistas allí, pero hay que dar discusiones éticas, no meter la cabeza en la tierra.

Su dedicación a la lucha contra las prácticas de falsos cirujanos plásticos ha ido evolucionando de una meta personal a una más colectiva y profesional. ¿Cómo ha sido esa transformación?

Entre 2015 y 2016 aumentaron un 130 % las muertes asociadas a cirugías estéticas en Colombia, según Medicina Legal. No existen datos actualizados. ¿Cómo diseñar políticas oficiales en un problema de salud pública con es este? Esas preguntas me motivaron a estudiar una maestría en gobierno, profesión a la que me quiero dedicar. Pero también me impulsó a echar mano de la herramienta que me hizo visible: mi propia voz. Así que en mis redes sociales (@lorebeltran en Twitter e Instagram y @lorebeltranr en TikTok) hago pedagogía, explicando cómo escoger a un profesional adecuado, cómo denunciar si el procedimiento salió mal, cuáles factores hay que tener en cuenta a la hora de decidir si se somete a una cirugía, etc. No es delito querer modificar nuestro cuerpo para verlo mejor, pero sí se corre alto riesgo hacerlo sin investigar ni tomar precauciones.

¿Cuántas consultas de personas que desean practicarse alguna cirugía plástica recibe diaria, semanal o mensualmente?

Recibo a la semana al menos unas 100 consultas de personas que desean someterse a una operación quirúrgica. Las consultas son, casi todas, sobre la calidad de los médicos. A lo largo de estos siete años he conocido por lo menos 400 casos de cirugías que han tenido malos resultados. Nunca recomiendo a un cirujano. Más bien explico con cinco pasos muy concretos qué se debe tener en cuenta antes de tomar la decisión y de escoger médico. Nunca he cobrado por mis consejos. Lo que hago es parte de mi activismo.

¿Ha habido justicia plena y restaurativa para alguna paciente en todos estos años o no?

Hay algunos casos que puedo contar con los dedos de la mano en que ha habido reparación económica a un viudo o a un huérfano. Esa es una justicia a medias, porque ningún dinero devolverá a la vida a la víctima de un quirófano debido a circunstancias que pudieron evitarse. Ninguna cirugía es completamente segura y hasta al mejor cirujano del mundo se le puede complicar una operación, pero un paciente no tiene por qué asumir la deficiencia de formación profesional de quien se supone que está capacitado para ejercer la medicina.

¿Este es un problema de mujeres o también hay hombres que desean verse mejor, se someten a cirugías de tipo estético y se encuentran con que los deformaron?

En mayor número se trata de mujeres, pero hay hombres que también desean hacerse estos procedimientos. He conocido dos casos de cirugías en hombres, uno de nariz y otro una liposucción que dieron malos resultados. Pero ellos están mucho menos dispuestos a hablar sobre estos temas.

¿Esos grupos de cirujanos estéticos con dudosas convalidaciones y especialidades tienen la complicidad del sistema judicial, del Ejecutivo, del Congreso? ¿A qué se debe que tengan protección institucional?

Me resulta sospechoso que las familias de las fallecidas denuncian constantemente quirófanos de garaje, sitios clandestinos, médicos cuestionados sin ninguna consecuencia. Durante la pandemia, especialmente cuando estaba prohibido operar por la alta ocupación de las camas de UCI, hice varias denuncias concretas de clínicas en donde estaban practicando cirugías estéticas. Nunca tuve eco en las investigaciones. Congresistas que se esforzaron porque se aprobara el proyecto de ley que reglamentaba estas prácticas denunciaron el lobby en contra del mismo que tuvieron que enfrentar. El hecho es que se terminó hundiendo la aprobación de la ley. La industria de la belleza en Colombia toca muchos intereses económicos, aunque las influencias en el Capitolio provenían, en gran medida, de los gremios que también han creado los cirujanos cuestionados que, a su vez, contratan importantes bufetes de abogados.

¿Qué sucede, psicológicamente hablando, con pacientes gravemente deformadas?

Las afectaciones emocionales no ocurren solamente cuando hay daños dramáticos. La literatura académica que he consultado advierte que los procesos quirúrgicos implican un período de aceptación y adaptación a la idea de que el cuerpo ha sufrido un cambio ante el evento inesperado de verse con una deformidad. En estos casos pueden aparecer cuadros de ansiedad, por ejemplo. Yo fui privilegiada, pues pude pagar la reconstrucción de mis senos, dos años continuos de psicoterapia y medicación. Sufrí ansiedad generalizada, depresión mayor e incluso ideación suicida. Asumí todo mi tratamiento con mucho esfuerzo económico y sigo endeudada. Pero seguí adelante. Sin embargo, mi realidad no se parece a la de la mayoría de las víctimas. Las deformidades y consecuencias físicas en el cuerpo son durísimas, pero las heridas que no se ven también son profundamente dolorosas.

Después de todo lo que usted ha vivido y conocido, ¿recomienda a mujeres y hombres practicarse cirugías estéticas que no sean absolutamente necesarias o no?

Defiendo la autonomía sobre nuestro cuerpo. A quienes aseguran que las víctimas de procedimientos estéticos “se lo buscaron por vanidosas” o por “no aceptarse como se es” les pregunto: ¿Ustedes nacieron con ortodoncia, uñas pintadas, tatuajes en el brazo o cabello rubio? Porque estas también son modificaciones corporales e implican riesgos distintos, claro, pero se trata de transformaciones. Somos libres de modificar nuestro cuerpo, aunque en condiciones seguras y entendiendo los eventuales riesgos y complicaciones. En manos adecuadas, la cirugía plástica no tiene que ser una experiencia mortal. ¿No tiene derecho una mamá que parió un hijo a recuperar la apariencia de su abdomen? O un hombre que vive incómodo con sus orejas grandes, ¿no puede pensar en reducirlas? El amor propio es importante y es un debate individual. Las muertes y deformidades que dejan los quirófanos clandestinos y los médicos sin preparación constituyen, en cambio, un debate de salud pública que hay que abordar.

“Cierran un quirófano de garaje y abren otro”

Con tanta información que se publica sobre los riesgos que conllevan las cirugías plásticas y sobre las deformidades o muertes a manos de falsos o malos cirujanos, muchas pacientes siguen cayendo en las redes de los timadores de bata blanca ¿No hay suficiente difusión?

He encontrado y no deja de sorprenderme que - cuando se trata de asuntos de belleza -, muchas personas prefieren confiar en la recomendación que les dé alguien famoso que en la investigación que desarrollen por sus propios medios. Ni siquiera buscan en las redes sociales en donde se encuentra información engañosa pero también verdadera sobre esos médicos, por ejemplo, sobre las muertes de pacientes y en manos de quién estaban cuando fallecieron.

Pero, ¿por qué ocurren estos fenómenos una y otra vez, mueren más pacientes y vuelve a repetirse el ciclo?

He identificado tres problemas sobre la cirugía plástica en Colombia. Primero, falta de control del Estado que no ha sido capaz de vigilar e impedir que funcionen los quirófanos clandestinos a través de las entidades territoriales. Cierran un sitio y al día siguiente abren bajo otra razón social. Segundo, falta de legislación. El Congreso ha hundido no una sino cinco veces los proyectos para regular estas prácticas. Tercero, y no menos importante, la falta de prevención y conocimientos del paciente.

Absurdo: títulos de cirujanos basados en “la buena fe”

Sus denuncias involucran serias dudas sobre la convalidación de títulos de supuestos especialistas en cirugías plásticas ¿Qué ha respondido el ministerio de Educación?

A pesar de que el ministerio de Educación de Brasil - país del que proviene la mayoría de los títulos cuestionados - había advertido a su homólogo colombiano sobre las irregularidades que se presentaron en los estudios que algunos médicos cursaron allá, solo hasta cuando estalló el escándalo en Bogotá (en 2016), los funcionarios de aquí decidieron frenar ciertas convalidaciones. Pero el ministerio se lavó las manos diciendo que convalidó esos títulos “partiendo del principio de la buena fe”. No cabe en la cabeza de nadie que en donde se practican más cirugías estéticas del mundo, el Estado avale los conocimientos de supuestos especialistas basado en la “buena fe”. Se juega con la vida de las personas y el sector público no hace esfuerzos por controlar estas irregularidades.

¿Hay condenas o procesos judiciales en que funcionarios del ministerio hayan sido vinculados?

Sí. Una funcionaria del ministerio fue condenada por haber recibido sobornos para agilizar la convalidación de los títulos de algunos médicos. No creo que haya actuado sola pero la investigación empezó y terminó con ella.

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