La justicia transicional está bajo ataque, pero hay oportunidades: Gustavo Gallón

La Comisión Colombiana de Juristas presentó ocho guías sobre los retos y las oportunidades que tiene el sistema de justicia transicional para funcionar adecuadamente y satisfacer los derechos de las víctimas. Su director explica algunas.

Este documento habla de garantías de no repetición, reparación, satisfacción de los derechos de las víctimas, y otros. / El Espectador.

Durante el último año el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición ha sorteado situaciones que lo han puesto en riesgo. Por ejemplo, el proyecto de ley que pretendía limitar su acceso a los archivos de inteligencia del Estado; la indebida intromisión de la Fiscalía en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP); la guerra abierta que ha declarado el Centro Democrático al decir que apoyar la JEP es apoyar a los victimarios; y la desfinanciación de las tres entidades: la JEP, Unidad de Búsqueda de Desaparecidos y la Comisión de la Verdad.

Sin embargo, la Comisión Colombiana de Juristas no ve esto como el acabose, sino como un momento para dar discusiones sensatas sobre el funcionamiento y la legitimidad del sistema. Por esta razón presentaron un documento que recoge ocho guías producidas en el último año sobre los desafíos y las oportunidades de los mecanismos del Sistema, especialmente la JEP y la Unidad de Búsqueda. Gustavo Gallón, director de esta colectividad, explica por qué lo hicieron.

¿Por qué hablar de desafíos y oportunidades?

Lo primero es que hay que salir de esa posición binaria que nos han querido presentar, sobre todo en las últimas semanas, sobre si el sistema es bueno o malo, o si la JEP es buena o mala, y hay que darle un sentido mucho más comprensivo del asunto y entender que, como cualquier otro instrumento que se crea en el ordenamiento jurídico, tiene unos desafíos y unas oportunidades. Está en esa suma de escenarios y de diálogos que podamos hacer, que pueden fortalecer las oportunidades y superar los desafíos. Hablamos de garantías de no repetición, transparencia y rendición de cuentas, reparación, satisfacción de los derechos de las víctimas, la búsqueda de los desaparecidos y otros.

Lea aquí el documento

Ustedes han sido enfáticos en cómo satisfacer los derechos de las víctimas y cómo no generar expectativas que sean difíciles de cumplir. La segunda guía apunta hacia esto. ¿Qué plantean?

Nosotros encontramos en el Acuerdo de paz un sinnúmero de referencias a que todo esto está construido para satisfacer los derechos de las víctimas y en cada una de las normas también aparecen elementos. Lo que tratamos es de aproximarnos a eso. Es decir, ¿qué es eso de satisfacción? Que no solamente sea una muletilla retórica, sino que se convierta en elementos específicos en el funcionamiento de los mecanismos. Eso tiene algunas implicaciones prácticas, por ejemplo: en el caso de la JEP los comparecientes tienen una labor fundamental en esa satisfacción de los derechos. Es cómo es el deber de la JEP y de los comparecientes satisfacer esos derechos a través de diversos escenarios: las versiones voluntarias, los reconocimientos, los actos de dignificación, la participación de las víctimas.

¿A quiénes están dirigidas estas guías?

Especialmente a los mecanismos del sistema, pero también a la academia, a quienes promueven y defienden los derechos humanos, a quienes van a tener vinculación con las actividades de los mecanismos y, a través de estos planteamientos, se resalta que esta publicación hace parte de una serie que se llama Las víctimas en el centro del Acuerdo, y estos desafíos y estas oportunidades son precisamente para garantizar los derechos de las víctimas.

A la Unidad solamente le entregaron un 32% de su presupuesto. ¿Cómo puede hacerse la labor humanitaria de buscar a los desaparecidos? ¿Qué oportunidades hay?

La primera oportunidad reflejada en el documento es de carácter humanitario. Durante mucho tiempo los planteamientos de la búsqueda de las personas desaparecidas han tenido un sinnúmero de barreras, sobre todo por trámites que debían surtirse por autoridades judiciales, por la Fiscalía y otros que impedían realmente dar con el asunto más relevante, que era poder realmente buscar y encontrar a la persona. En este caso la oportunidad de oro es poder hacer una búsqueda sin esas barreras. a partir de ello empezar a dar respuesta. Sabemos que el desafío es muy grande, pero hay que avanzar.

Hablan de una labor estatal compartida, entre la Comisión de Búsqueda y la Unidad de Búsqueda, pero han sido las familias quienes han buscado a los desaparecidos. ¿Por qué plantear esta articulación?

Las víctimas tienen que estar vinculadas a todo el procedimiento, no hay duda. Esta es una oportunidad y un desafío. En el ordenamiento jurídico existen unas instituciones creadas y cada una va a tener unas competencias sobre esta materia. La Unidad tiene una competencia muy general de búsqueda en el marco del conflicto, y la Comisión de búsqueda quedó con lo que no tiene que ver con el conflicto armado, pero que son importantes. Hay una búsqueda compartida, y por el pasado. La Unidad es nueva y recibe unas herencias, para bien o para mal, de las entidades que realizaban actividades para la búsqueda o que facilitaban o promovían. A partir de estos elementos la Unidad tiene que realizar su labor de dialogar con otras instancias, revisar sus fuentes, analizar lo que se ha hecho. Es decir, sí hay una necesidad de coordinar, de concurrir y de complementar las labores entre los diversos mecanismos. Para las víctimas y para la sociedad lo más importante es que podamos buscarlas y que el Estado se articule para ellos. Es lo que uno esperaría. 

¿Qué pretenden dejar sobre la mesa con este documento?

En primer lugar, en estos momentos en los que el sistema está bajo ataque, nos parece muy importante dejar claro que las discusiones sobre este sistema deben darse en contextos racionales, no politizados y con reflexiones que aborden asuntos que son desafiantes, pero que a la vez planteen oportunidades en relación con su funcionamiento. Sin duda se trata de legitimar y fortalecer la actividad de los mecanismos.

¿Podría decirse que también es un apoyo de la CCJ al Sistema?

Sí, realmente la CCJ ha apoyado este proceso, cree en este proceso, cree en los mecanismos y lo que está planteando son desafíos que, como en cualquier otro proceso, en términos de verdad, justicia, reparación y no repetición, se generan. Es precisamente esa oportunidad de hablar de desafíos la que nos lleva a hablar de oportunidades y por eso el título de la publicación. Ojalá, sin duda sea para fortalecer el funcionamiento del sistema.

Como usted lo dijo, el sistema está bajo ataque, pero eso no quiere decir que se vaya a acabar todo esto.

Realmente es un momento coyuntural, pero los mecanismos tienen un soporte constitucional y legal, están funcionando y para el beneficio de las víctimas y de la sociedad esperamos que siga siendo así, que, en vez de debilitarse, se fortalezca.

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