Cuando la esperanza para encontrarles va más allá de la muerte

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Se dice que la cifra de desaparecidos en Colombia por el conflicto armado supera los 100.000 casos, otros que alcanza los ochenta mil. Cualquiera que sea la cifra, así sea solo uno, ya es algo escalofriante e inimaginable. Encontrar a nuestros desaparecidos será uno de los mayores retos que tenemos como sociedad.

La desaparición forzada de personas es una práctica tan aberrante que las Naciones Unidas la ha clasificado dentro de los delitos de lesa humanidad, al lado de otros crímenes como el genocidio, la tortura, la ejecución extrajudicial, todos estos también frecuentes en el conflicto que vivimos en Colombia.

Un elemento que caracteriza a la desaparición forzada es la existencia de víctimas directas (el desaparecido) y a su lado las víctimas indirectas (sus familias y círculo social inmediato), quienes sufren daños emocionales y psicosociales de dimensiones difíciles de calcular, dado que la naturaleza de este crimen de lesa humanidad produce una incertidumbre permanente que les impide a sus familiares hacer el duelo por la victimización sufrida.

Somos el Grupo Europa de Familiares de Personas Desaparecidas en Colombia (GEFPDC), con participación familiares que viven en América Latina y en Estados Unidos. Nos hemos encontrado no solo para encontrarlos, sino para dar a conocer a la sociedad colombiana y la comunidad internacional, los obstáculos y desafíos que durante décadas hemos vivido tanto en nuestro país, como desde el exilio.

Los familiares de víctimas de desaparición forzada que estamos fuera del país tenemos cifradas nuestras esperanzas en la justicia transicional y en particular en la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD). Para el Grupo Europa de personas desaparecidas en Colombia se nos volvió una insistencia y exigencia constante ante la UBPD la toma de las muestras de ADN de los familiares que vivimos en el exterior y que para proteger nuestras vidas tuvimos que salir del país hace muchos años, cuando la ciencia aún no tenía estos avances. Los hallazgos de fosas comunes que vienen encontrándose en el país nos ha generado mucha expectativa y ante la duda de que en alguna de ella esté uno de nuestros familiares pedimos que esas muestras sean tomadas de manera pronta. Muchos de nuestros familiares cercanos (padre o madre), ya han muerto, otros están en avanzada edad y muchos de ellos hoy sufren enfermedades.

Recientemente la señora Eumires Morales, una de nuestras integrantes residente de Nueva York, madre de un desaparecido, había insistido en que le tomaran su muestra de ADN por ser mayor y porque no quería irse de este mundo sin antes dejar ese legado a ese hijo desaparecido: su muestra de ADN como última evidencia para la búsqueda de su hijo, su deseo es que la muerte no sea un obstáculo para la búsqueda.

Así es que con prontitud nos contactamos con la directora de la UBPD, Luz Marina Monzón, quien nos escuchó de inmediato e inició en tiempo récord los trámites y contactos necesarios para tomar esta muestra con urgencia. Hoy tenemos la prueba de ADN de esta madre y esto nos llena de regocijo porque nos muestra que si es posible tomar este tipo de pruebas a las víctimas que vivimos en el exterior.

Nuestro reto urgente es avanzar desde ya para que la UBPD adelante los convenios y trámites con todos los países de acogida en donde vivimos las víctimas de desaparición forzada en Colombia. Estamos seguras que, más temprano que tarde, habremos aportado nuestra prueba de ADN y esto aumentará nuestras esperanzas por encontrar a nuestros seres queridos víctimas de desaparición forzada.

*Londres, Inglaterra

** Integrante del Grupo Europa de Familiares de Personas Desaparecidas en Colombia (GEFPDC).

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