Plan para proteger cuerpos en cementerios

Giarolli Serna, antropólogo de la Universidad Nacional, propone un “plan de manejo arqueológico” para la preservación de los cementerios donde reposan cientos de cuerpos sin identificar o reclamar que están en riesgo de perderse.

Una de las fallas en el manejo de los cuerpos es que no se demarcan los espacios que ocupan en los cementerios. / Mauricio Alvarado.

El 15 de febrero pasado, 18 organizaciones que le han hecho seguimiento a la búsqueda de personas desaparecidas forzosamente en el país le presentaron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Bolivia el duro balance en la búsqueda e identificación de las más de 83.000 víctimas de este flagelo en Colombia, según el Observatorio del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).

Una de las principales preocupaciones que presentaron es el ocultamiento de los cuerpos en cementerios, fosas comunes y sitios irregulares de entierro. Según el Ministerio del Interior, en Colombia hay cerca de 26.000 cuerpos sin identificar en 426 cementerios municipales; pero la magnitud de esta situación realmente no es muy clara. En realidad, el Estado desconoce el número total de cementerios que hay en los 1.101 municipios del país y las condiciones en las que están enterrados los cuerpos sin identificar o sin reclamar.

El Colectivo Sociojurídico Orlando Fals Borda (OFB), el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (CAJAR) y la Corporación Jurídica Libertad (CJL) insistieron ante la CIDH en la necesidad de proteger los terrenos donde yacen estos cuerpos. Por malas prácticas en los cementerios existe el riesgo de que se extravíen los restos y se pierda la documentación de las personas que llegaron allí. Además, en muchas regiones del país, los camposantos no tienen las condiciones mínimas de salubridad ni el personal adecuado para manejarlos.

Después de trabajar con el Ministerio del Interior en el diagnóstico de los cementerios, Giarolli Serna, antropólogo de la Universidad Nacional, se interesó en el tema y en su investigación de maestría en esta misma universidad, en cuatro cementerios de Tolima en el 2016, elaboró una propuesta para implementar “planes de manejo arqueológico” para evitar que las víctimas de desaparición forzada corran el riesgo de “perderse nuevamente dentro de los cementerios”.

Estos cementerios fueron el San Juan Bautista, de Chaparral; Santa Lucía, de Honda; el cementerio municipal de San Sebastián de Mariquita y el cementerio central de El Espinal. Afirma que en el primer semestre de 2018 en estos cementerios había más de 200 cuerpos no identificados o identificados sin reclamar, que murieron por el conflicto armado, desastres naturales o accidentes.

¿Cuáles son las fallas de los cementerios en la preservación de cuerpos que llegan sin información?

Históricamente en los cementerios se ha descuidado el tema de dónde quedan los cuerpos. Son espacios finitos y en la medida en la que se requieren las tumbas, los sepultureros trasladan los cuerpos a un espacio común, ya sea un osario o una fosa, pero sin las precauciones para que no se mezclen. Esto facilita que los restos vuelvan a perderse. Varios artículos han rondado este tema: la segunda pérdida de los cuerpos es dentro de los cementerios.

No hay acciones concretas para que los cementerios cuenten con información completa sobre los cuerpos bajo custodia, que los espacios que ocupan estén debidamente demarcados, ni ha habido gestión para verificar las inscripciones que difícilmente se distinguen en las lápidas o cruces. Muchas de estas ubicaciones continúan recibiendo residuos y escombros. Esto ocurre, en parte, por el desconocimiento normativo. Desde 2009 se vienen implementando las normas para que los cementerios operen de manera adecuada, pero las alcaldías o la misma Fiscalía y Medicina Legal desconocen la norma o no la aplican.

¿Y qué encontró en los cuatro cementerios de Tolima?

En Mariquita y Honda, la acción paramilitar fue fuerte. Uno hablaba con sepultureros y decían que a aquel lo habían matado por ser homosexual, al otro por ser caminante y lo señalaron de guerrillero. Allí también se encuentran segmentos corporales de los que rescataron de los ríos.

Hacia el sur, en Chaparral, las víctimas son campesinos posiblemente del sector y posibles combatientes de las guerrillas. Hay una franja de ocho o diez inhumaciones donde la mayoría son menores de edad y llegaron allá por el Ejército, como guerrilleros muertos en enfrentamientos. Es muy posible que, por las condiciones de violencia de la región y el trato que se les dio a los cuerpos, los restos estén muy mezclados. Es mucho más complicado buscarlos así.

¿En qué consisten los planes de manejo arqueológico que usted propone?

En la arqueología. Unos planes de manejo que deben ser implementados de manera obligatoria por instituciones y el sector privado. Incluyen el monitoreo, rescate o recuperación de los bienes, su registro y puesta en custodia. Se busca una adecuada preservación del lugar para que no se destruya el bien.

Lo que hice fue una extrapolación de esos planes de manejo a lo que llamé bienes de interés humanitario. Si bien los cuerpos no son bienes, sí hay un interés humanitario en su búsqueda. Muchos de los espacios donde yacen se están perdiendo, no solo los cementerios sino las inhumaciones clandestinas.

Los planes de manejo que propongo no incluyen una intervención. La idea es proteger esos espacios. Es indicarles a los visitantes que en esa bóveda o tumba hay un cuerpo que posiblemente hace parte del conflicto armado y que no se puede tocar ni manipular, sino que debe ser protegido bajo las mejores condiciones posibles. En los cementerios que no tienen las condiciones aptas de manejo no se puede ir a recuperar los cuerpos, porque ese es su lugar de destino. Entonces lo mejor es conservar los lugares, determinar si los cuerpos están identificados o no, establecer las condiciones físicas: si hay bóvedas fracturadas que permitan la entrada de agua o roedores.

¿Qué otras medidas de protección se deben realizar? 

Hay que documentar las inhumaciones, construir un mapa local del cementerio, demarcar los osarios comunes, las bóvedas y qué condiciones pueden afectar al lugar. Decirles a los sepultureros que marquen las tumbas con la información que tengan y si no la tienen, que se remitan a las instituciones y les pregunten qué datos hay sobre ese cuerpo, cuál fue el número de necropsia o el acto judicial por el cual inició todo el proceso forense. 

Cuando los familiares van a los cementerios buscan algunas características, algunos rasgos físicos, si es hombre o mujer. Si los cementerios no tienen esos datos les queda muy complicado hacer la orientación. 

En Colombia tenemos una limitante para las identificaciones y es que nos basamos en parámetros elaborados a partir de cuerpos que no son colombianos. Se han empezado a hacer ejercicios desde hace algunos años de hallar parámetros con población local por la misma variedad biológica que nosotros tenemos. Como están mezclados hay que ver qué se hace con esos cuerpos y si es posible recuperarlos, pero mientras se determina esto, esos cuerpos también nos pueden ayudar a obtener unos estándares de antropometría, de medidas con población local colombiana. Eso también se propone en los planes de manejo. 

¿Cómo hacer para que los sepultureros conozcan y apliquen esta propuesta si en muchos lugares ni siquiera el Estado tiene presencia eficaz?

Depende de los recursos. Si bien estos no son ejercicios costosos sí se necesita de alguien que les haga el acompañamiento y ese alguien les cuesta a ellos. No tienen cómo apagarle a un antropólogo o arqueólogo para que venga. Depende de la canalización de apoyo financiero con entidades de cooperación internacional como del Programas de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) o la Cruz Roja Internacional.

Desarrollar esos planes de manera inmediata es muy difícil. Se necesita un tercero que los ayude a hacer la articulación, que los acompañe en el proceso de adecuación, porque muchos de ellos no saben hacerlo o sus obligaciones no les permite disponer de su tiempo para hacer esa organización. Sin embargo, está pendiente la entrada formal de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) y eso está dando un espacio para comenzar estas operaciones. 

857691

2019-02-28T06:00:00-05:00

article

2019-05-16T02:21:42-05:00

cavila_250616

colombia2020

Carolina Ávila Cortés / @lacaroa08

Desaparecidos

Plan para proteger cuerpos en cementerios

41

9037

9078