Se firmó el pacto para buscar a los desaparecidos en Bogotá y Cundinamarca

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La Unidad de Búsqueda de Desaparecidos, la Alcaldía de Bogotá y la Gobernación de Cundinamarca se comprometieron, frente las víctimas, a trabajar conjuntamente para buscar a las al menos 1.100 personas desaparecidas en esta región.

“¿Ustedes qué harían si tuvieran un familiar desaparecido? ¿Qué haría la alcaldesa si desapareciera alguien de su círculo familiar? Hipotéticamente, yo podría pensar que desde sus posiciones de poder desplegarían todo un operativo para activar la búsqueda, una búsqueda que se volvería inalcanzable, tal vez. Yo me he preguntado, hipotéticamente, qué haría diferente si la desaparición de mi padre ocurriera hoy. Pero el pacto que se firma hoy no es hipotético, ¿cómo llegaremos a acciones reales? ¿Cómo nos comprometemos con una búsqueda que no sea una utopía?”. Esas fueron las preguntas que hizo Diana Sofía Martínez, mujer buscadora de su padre Edwin Raúl Martínez, desaparecido hace 19 años, durante la firma del Pacto regional por la búsqueda de las personas dadas por desaparecidas en Bogotá y Cundinamarca.

En el encuentro, ocurrido este 7 de abril, se firmó el documento que tiene seis mandatos enfocados a que las autoridades hagan todos los esfuerzos institucionales para buscar a las, al menos, 1.100 víctimas directas de desaparición en el marco del conflicto armado registradas en Bogotá y todo el departamento de Cundinamarca, según registra la Unidad para las Víctimas. El pacto, además, llama a dignificar la labor de los y las buscadoras de personas dadas por desaparecidas, así como a contribuir a la comprensión de la desaparición forzada y de sus impactos en las familias.

“Esta es una oportunidad de podernos articular, poder agilizar esa búsqueda y de poder encontrar la información que es necesaria para determinar el paradero y la suerte de las personas desaparecidas”, dijo Luz Marina Monzón, directora de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas. Esto es necesario para aliviar el dolor de las familias, como lo dijo Diana Sofía Martínez: “¿A quiénes buscamos? A nuestros seres queridos (…) y a todas las personas con las que construimos un vínculo afectivo y cuya ausencia nos ha dejado un vacío enorme en nuestro ser. ¿Qué comerá? ¿Estará sufriendo? ¿Cómo estará cuando lo vuelva a ver? ¿Aún leerá el periódico todos los días?”.

Este pacto lo firmó también el secretario de Gobierno de Cundinamarca, Leonardo Rojas, y la alcaldesa de Bogotá, Claudia López. López, con la voz entrecortada por el llanto, se dirigió a las víctimas y a los funcionarios presentes, y dijo que la Alcaldía estaba “absolutamente comprometida para apoyarlos y sumar todos los esfuerzos institucionales necesarios para acompañar a la Unidad de Búsqueda y a todo el sistema de justicia transicional”.

También le respondió a Diana Martínez: “A nivel personal, no desde mi cargo, mi vida y mi trabajo como ciudadana ha estado del lado de las víctimas, de la justicia. Me quedé pensando en la pregunta que nos hace Diana. ¿Qué habría hecho si tuviera un familiar desaparecido? Perseverar, sin duda, como tú. No estoy segura si pudiera tener tu templanza, tu firmeza serena. Valoro profundamente el esfuerzo enorme que hacen todas las víctimas de Colombia por mantener la firmeza en la protección de sus derechos, en la reivindicación de su demanda de justicia, sin perder el alma”.

De esta manera, también se comprometió a trabajar por encontrar a los desaparecidos, esclarecer qué les pasó y tomar acciones para que “esa misma tragedia no les pase a otros”.

De este encuentro también hizo parte del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), la Corporación Reiniciar, mujeres cuyos desaparecidos eran militares y las Madres de Falsos Positivos de Soacha y Bogotá. Luz Marina Hache, buscadora desde hace 34 años de su esposo Eduardo Loffser Torres, presentó un acto simbólico de recorrido a un mandala de flores y velas, que significa para ellas la siembra de esperanza. Patricia Jiménez, integrante del Movice, explicó la razón de este acto: “Este mandala es una espiral, es la metáfora del camino que recorremos las víctimas en el camino hacia el futuro de utopía, hacia la esperanza, y no termina porque ahí seguimos hasta encontrarlos”.

Otras víctimas y funcionarios lo caminaron. “Por primera vez los y las familiares de desaparición forzada vemos que se está caminando el camino que desde hace muchos años venimos haciendo. Vamos a estar acompañando a la Unidad y ojalá la institucionalidad que hoy firmó el pacto, que no quede en un papel, sino que sea un hecho y una realidad el compromiso que tienen para buscar a los desaparecidos”.

Juan Carlos Monge, representante adjunto de la oficina de ONU Derechos Humanos en Colombia, saludó este pacto, pues avanza en la obligación del Estado de “adoptar medidas judiciales y extrajudiciales para establecer el paradero de las personas desaparecidas, esclarecer los hechos y prevenir nuevas desapariciones”.

Por otro lado, Jaqueline Castillo, representante de las Madres de Falsos Positivos, llamó a dar seguridad a los miles de “nn” (personas no identificadas) que reposan en cementerios del país, como el hijo de Doris Tejada, Óscar Alexander, cuyo cuerpo está en el Cementerio de El Copey (Cesar), pero no han podido identificarlo y entregárselo a su madre. “Tener una medida de seguridad, que esos cuerpos no pueden ser movidos ni tocados, pero hay que darles una identidad”. Las madres también presentaron los telares en los que han contado las historias de sus hijos.

En la firma del pacto participaron también instituciones como la Comisión de la Verdad, Fiscalía, el Instituto de Medicina Legal, Procuraduría y la Defensoría del Pueblo, entre otras. Así como organizaciones acompañantes de las víctimas, representantes del cuerpo diplomático y de la comunidad internacional.

El mandato del pacto:

1. Contribuir desde nuestras acciones a la comprensión del significado de la desaparición y de sus impactos en la vida de las familias víctimas de la desaparición de un ser querido en el contexto y en razón del conflicto armado, para generar conciencia de la relación que tenemos todos los colombianos y colombianas con la desaparición.

2. Realizar todas las alianzas y esfuerzos para que de forma articulada como Estado y sociedad se dé respuesta y así contribuir a la equidad y solidaridad, bajo el principio de colaboración armónica.

3. Propender por construir una ruta hacia nuestro propósito común humanitario: encontrar a las personas dadas por desaparecidas, para aliviar el dolor y establecer como medida reparadora la búsqueda.

4. Dignificar la labor de las buscadoras y los buscadores de personas dadas por desaparecidas para fortalecer y visibilizar sus acciones, garantizando siempre los derechos de las víctimas a la verdad, justicia y garantías de no repetición, así como sus derechos a buscar, ser buscado y a participar en el proceso.

5. Visibilizar las acciones humanitarias implementadas por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por desaparecidas producto del “Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz estable y duradera”, así como, las acciones de Búsqueda realizadas como Estado de manera articulada.

6. Promover el “Pacto por la búsqueda de las personas desaparecidas de la ciudad de Bogotá y Cundinamarca” que permita buscar de manera coordinada y articulada. Nos encontramos en un momento propicio para que los colombianos y colombianas, a pesar de las diferencias, nos unamos contra esa atrocidad, la vida de miles de víctimas no puede seguir suspendida en una eternidad de duda y dolor, desde el lugar en el que nos encontremos podemos contribuir.

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