Elección de los magistrados de la JEP fue inclusiva y novedosa para el país

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Un estudio para la Universidad de Stanford, que analizó 2.076 postulaciones a la Jurisdicción Especial para la Paz, concluyó que su método de elección sí garantizó la diversidad y transparencia por ser abierto al público, conducido por un comité independiente y sin cabildeos políticos.

La forma de elegir a los y las magistradas de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) no ha tenido precedentes en ninguna otra corte de justicia transicional en el mundo, tampoco en las altas cortes colombianas.

De acuerdo con el artículo académico “Una segunda oportunidad en la tierra: Entendiendo el proceso de selección de los jueces de la Jurisdicción Especial para la Paz en Colombia”, publicado en el Notre Dame Journal of International & Comparative Law, por primera vez en el país, la selección la realizó un comité independiente con cinco personas designadas por instituciones como las Naciones Unidas, un grupo de universidades públicas, centros de pensamiento y la Corte Suprema de Justicia, definido así al cierre de las conversaciones de paz entre las Farc y el Gobierno.

“A diferencia de la mayoría de las instituciones de justicia transicional”, resalta el estudio, “solo abogados colombianos podían ser designados a este tribunal y el proceso de selección fue abierto a los comentarios al público sobre las calificaciones y competencias de los candidatos”.

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El autor, Santiago Pardo Rodríguez, pone como ejemplos los tribunales internacionales militares creados en Nuremberg y Tokio tras la Segunda Guerra Mundial, conformados solo por hombres y por los ganadores de la guerra; los tribunales penales internacionales para la ex Yugoslavia y Ruanda, elegidos a través del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas o la elección de los jueces de la Corte Penal Internacional por los Estados parte del Estatuto de Roma.

“El solo hecho de que en Colombia se haya creado una plataforma pública en internet para aplicar ya genera una dinámica diferente. Otra característica peculiar es que los criterios formales de selección se basaron en la diversidad regional, étnica y de género”, resalta este abogado, quien realizó este estudio como su tesis de grado para la Maestría de Derecho de la Universidad de Stanford en Estados Unidos.

En Colombia, la elección de los magistrados de la JEP también fue distinta a los métodos tradicionales de las altas cortes. En el caso de la Corte Constitucional, los candidatos son ternados por el presidente de la República, la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado para luego ser elegidos por el Senado de la República.

Los candidatos y magistrados elegidos para la JEP que entrevistó Pardo le mencionaron que, a diferencia de los procesos en las altas cortes, acá no tuvieron que hacer ningún tipo de cabildeo político para llegar a ese cargo, por eso respaldaban la transparencia de este proceso.

“Uno de los magistrados me contaba que él no hubiera tenido la oportunidad de llegar a otra corte porque es una persona sin conexiones políticas”, explica Pardo. Bajo este modelo de elección, el Comité de Escogencia le dio mayor peso a la experiencia laboral y académica, lejos de influencias, según su investigación.

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A pesar de esto, también encontró algunas quejas y aspectos a mejorar con respecto al uso de una plataforma digital: la brecha regional y generacional para acceder y usar internet. Notó que si bien hubo postulaciones de varias regiones del país, estas fueron muy pocas en comparación de las que se hicieron desde ciudades principales. Los candidatos de regiones alejadas manifestaron problemas para acceder de manera más rápida a la plataforma, lo cual también pudo haber incidido en la menor cantidad de postulaciones regionales.

Un tribunal diverso e inclusivo

Su investigación comenzó desde septiembre de 2017, mes en el que el Comité de Selección publicó los nombres de los primeros 38 magistradas y magistrados seleccionados. Recogió la información de las 2.076 postulaciones ya depuradas y las cruzó con 69 variables, entre esas el género, tipo de experiencia laboral, origen regional, etnia y edad. También entrevistó a diez personas, entre ellas a miembros del Comité de Selección, candidatos, magistrados elegidos y dos personas opositoras al acuerdo de paz y la JEP.

Este tribunal quedó en su mayoría conformado por mujeres. Del total de candidatos, el 59% eran hombres, el 38% mujeres y el 3% personas transgénero. Luego del proceso, el 55% de la JEP quedó conformada por mujeres y el 45% por hombres.

La experiencia profesional de las magistradas está más enfocada hacia sector privado y académico, mientras que para los magistrados, en comparación, el Comité de Selección le dio más peso a la experiencia ejecutiva. Con respecto a la edad, fueron elegidas en su mayoría mujeres más jóvenes, entre los 40 y 49 años, y hombres entre los 50 y 59.

La diversidad étnica también fue preponderante. Del total de candidatos que se reconocieron dentro de una minoría étnica, el 80% eran afrocolombianos, el 16% indígenas y el 4% rom. En la composición final de la JEP, el 40% pertenece a comunidades indígenas y el 60% son afrocolombianos, es decir, que los primeros se vieron más favorecidos proporcionalmente, si se compara con el número de candidatos.

En total, las magistradas y magistrados afro componen el 12% del total de la magistratura. El Comité de Selección eligió a aquellos con más experiencia en el sector ejecutivo, mientras que le dio mayor peso a los abogados y abogadas indígenas que tuvieran más experiencia en el área legislativa.

Donde hubo menos diversidad, resalta el documento, es en el origen regional de los candidatos. Si bien su lugar de nacimiento denota una representación nacional, Pardo resalta que la mayor parte de su ejercicio laboral lo desarrollaron en Bogotá.

El número de magistrados de la JEP según la región del país quedó así: Bogotá, 35%; Oriental, 19%, Central, 18%; Pacífico, 14%; Caribe, 12% y de otras regiones el 2%. “Eso muestra que a pesar de los criterios de diversidad, el Comité se enfrentó problemas estructurales frente a la desigualdad de la educación y el acceso a oportunidades laborales en un país tan centralista como Colombia”, señala.

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A pesar de los reclamos de los opositores a la JEP, de que está desbalanceada por la falta de militares como magistrados, entre otras críticas, Pardo en su estudio sostiene con base en los datos que el Comité de Selección sí incluyó candidatos provenientes de las Fuerzas Armadas. El 1% de los candidatos fueron militares, pero entre los seleccionados la representación es del 4%. “Sin embargo, es cierto que este universo de candidatos, en comparación con otros grupos, como las mujeres, fueron extremadamente bajos”, porque no fue muy alta la intención de militares y sectores opuestos a participar activamente en este proceso de selección.

Después de conocer desde adentro cómo fue el proceso de selección, para Santiago Pardo, la JEP presenta una oportunidad de examinar una propuesta revolucionaria para formar tribunales de justicia transicional en el mundo.

Acá puede ver el estudio completo:

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