¿Hay una bodeguita uribista?

Engaños y bots, la cruzada digital en contra de la JEP (I)

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Analizando 35.751 datos capturados en los últimos nueve meses, se pone al descubierto una campaña de desinformación en Twitter que, usando montajes y afirmaciones distorsionadas, intenta posicionar siete etiquetas y dominar la conversación alrededor de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

Una campaña de desinformación a través de Twitter se viene desarrollando en contra de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Esto comprobó el equipo de Colombia 2020, con apoyo de un grupo de investigación de la Facultad de Comunicación de la Pontificia Universidad Javeriana (PUJ), tras identificar cómo desde hace por lo menos 10 meses se usan siete hashtags en contra de esta institución creada en virtud del Acuerdo de Paz. Los hallazgos de esta investigación van desde la difusión de información tergiversada sobre la JEP hasta el uso de cuentas automatizadas (bots) para expandir estos mensajes en esa red social.

Lo último, definido como hashtagspamming o manipulación de la plataforma, está prohibido por Twitter. Pero además de violar un reglamento, hay algo más de fondo: se trata de la distorsión de la información más popular en redes sobre la implementación del Acuerdo de Paz y, en especial, del Sistema de Justicia Transicional.

Desde su creación, los detractores del pacto de La Habana han convertido a la JEP en el centro de sus críticas y ataques, al punto de que en cada legislatura el Centro Democrático intenta reformarla. Si bien en una democracia las instituciones y sus funcionarios están expuestos a recibir cuestionamientos sobre su funcionamiento y sus resultados, el problema de la desinformación supera, en este caso, el simple inconformismo.

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Muchas cuentas, pocas voces

Desde el 29 de agosto de 2019, día en el que los exlíderes de las extintas Farc Jesús Santrich e Iván Márquez anunciaron su rearme, estudiantes y docentes de la Facultad de Comunicación de la PUJ, utilizando DMI-TCAT (una herramienta desarrollada por la Universidad de Ámsterdam) comenzaron a capturar los tuits en español que mencionaran, al menos una vez, la palabra “jep”. En esa base de datos se rastreó el top 10 de los hashtags -etiquetas- más populares (desde el 29 de agosto de 2019 hasta el 30 de junio de 2020). Siete de ellos fueron promovidos desde cuentas de detractores del Acuerdo de Paz y afiliados al Centro Democrático.

Se analizaron en total 35.751 registros (incluidos tuits y retuits) y una lista de 8.947 usuarios que utilizaron los siete hashtags. Solo el 5 % de los usuarios produjeron contenido original, el 95 % restante se dedicaron a propagar el mensaje de esta minoría.

Este hallazgo deja varios interrogantes: ¿Quiénes crean y posicionan el discurso “antijep” en Twitter? ¿Qué cuentas se encargan de amplificar este mensaje? ¿Son estos usuarios lo que algunos denominan “bodeguita uribista”?

Aunque el término “bodeguita” se ha popularizado en redes sociales y en medios de comunicación, existe un debate sobre qué significa. De acuerdo con Carolina Botero, directora de la Fundación Karisma, “las bodegas son una forma de llamar las acciones coordinadas que imitan interacciones en redes sociales de modo que logran generar y posicionar tendencias en redes sociales. Detrás de esto puede estar incluso tan solo una persona que usa muchos perfiles falsos”. La naturaleza de Twitter, según Botero, ha permitido este tipo de actividades debido a que se utilizan en el debate político.

De acuerdo con José Luis Peñarredonda, investigador y periodista especializado en temas digitales, es difícil definir a ciencia cierta cómo operan y quiénes las financian, debido a que son operaciones ocultas, lo que dificulta su trazabilidad. En algunos casos, explica, hay personas cuyo trabajo es dedicarse a retuitear y posicionar tendencias; hay también un uso de bots (cuentas automatizadas) que cada vez se han refinado más para evitar ser suspendidas; o incluso hay una mezcla de ambos llamados cyborgs.

Pues bien, al revisar la lista de las siete etiquetas, se descubrió que está encabezada por #ARomperLaJEP y #RompamosLaJEP (ver gráfico 1), ambas iniciadas el 3 de marzo de 2020 y el 22 de febrero, respectivamente, desde la cuenta de Jaime Arizabaleta, directivo del Centro Democrático en el Valle del Cauca y excandidato al Concejo de Cali en 2015 por el mismo partido. Ambas tendencias son variaciones del título de su columna, publicada en un portal de opinión digital donde escriben otros alfiles del uribismo, como Paloma Valencia y José Félix Lafaurie, llamado el Parche del Capuchino.

A continuación, un carrusel que recopila los trinos más populares de usuarios identificados como promotores de las tendencias en contra de la JEP. Tiempo de captura (29 de agosto de 2019 a 30 de junio de 2020).

Este diario se contactó con Arizabaleta y le preguntó por qué comenzó la primera tendencia con un tuit que minutos después eliminó y que otras cuentas (anónimas) imitaron -el contenido del tuit comparaba a la JEP con la cárcel que construyó Pablo Escobar (“La Catedral”)-. El dirigente político respondió que se trató de un error, pero enseguida afirmó: “Le puedo decir que incluso pienso que la JEP no es la nueva catedral, sino que es peor”.

Al preguntarle si volvería a publicar este tipo de información aseguró que sí. “Todos los días me convenzo más”, agregó. Y señaló que su “activismo” en Twitter ha sido efectivo, “porque sus columnas han calado más de lo que en un principio pensé”.

De igual forma, este diario intentó comunicarse con el senador Carlos Felipe Mejía, también del Centro Democrático, pues él comenzó, el 8 de marzo de 2020, la tendencia #ImpuniJEP. “El senador no se va a pronunciar”, fue la respuesta de su oficina de comunicaciones. Esta misma respuesta recibieron los periodistas del portal ColombiaCheck, en 2018, tras descubrir que el senador había publicado un tuit con una información engañosa acerca del gasto financiero de la Secretaría de la JEP.

Otras dos tendencias fueron iniciadas también por tuiteros uribistas (@ANIABELLO y @SANTAMARIAURIBE), y las dos restantes por cuentas anónimas, una de ellas suspendida por Twitter (@ONGammishaddai) y la otra difunde teorías conspirativas sobre el COVID-19 (@williamunar5).

Esto, según Carlos Cortés, abogado, periodista y fundador de Linterna Verde (una organización que estudia el impacto de Internet en Colombia), demuestra que “la conversación en Twitter la domina el espectro político que se opone a la JEP y, en esa dominación, es obvio que ellos están desarrollando acciones coordinadas. Esto es lo más común cuando se impulsan tendencias. Suele ser muy raro que haya etiquetas espontáneas”.

En ejercicio de la libertad de expresión, cualquier persona con un correo electrónico puede crear una cuenta en Twitter y opinar, criticar o cuestionar a quien quiera. Sin embargo, Twitter Inc. se ha dado cuenta de que esta libertad genera numerosos peligros, entre ellos la manipulación de la información. Por eso se ha concentrado en estrategias para prevenirlo (como eliminar tuits o suspender cuentas). La más reciente consiste en “insertar rótulos en tuits que contengan información engañosa para alertar a los usuarios sobre la veracidad del contenido”. Hace unas semanas estrenaron esta alerta con los trinos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Esta investigación descubrió que los picos de actividad de tuits en contra de la JEP, es decir, los días en que se activaron estas etiquetas, corresponden a la publicación de decisiones tomadas por esta jurisdicción. De hecho, el 42 % de estos tuits se generaron entre el 3 de marzo (día en el que se conoció el concepto de la JEP acerca de que el ataque de las Farc a la Escuela Superior de Guerra era un acto válido dentro del conflicto) y el día siguiente, cuando el debate nacional seguía vivo.

Igualmente, se presentó un pico de actividad alto el 21 de abril de 2020, cuando la jurisdicción acreditó al senador Iván Cepeda y a su hermana como víctimas del conflicto (ver línea de tiempo).

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Los tuits más populares contenían información engañosa sobre la JEP. Por ejemplo, uno publicado el 3 de marzo desde la cuenta de la excandidata por el CD y columnista del portal Los Irreverentes Ana María Abello, en el que decía: “Con la teoría nefasta de la JEP, se creó el precedente para que el asesinato de los estudiantes de la Escuela General Santander sea considerado un acto legítimo. #JEPTribunalDeTerroristas”.

Esto no es cierto. Tal como lo explicó la magistrada Lily Rueda, “el análisis que sustentó el fallo solo aplica para ese caso (...) la Sala no valida el uso de carros bomba ni en el pasado ni en el futuro”. De hecho, la decisión, por más polémica que sea para algunos, no crea un precedente para el caso del atentado en la Escuela General Santander ocurrido el 17 de enero de 2019, pues este último fue cometido por el Eln, grupo armado que no es juzgado en la JEP. La investigación por este crimen la adelanta la justicia ordinaria y no la JEP, un tribunal encargado únicamente de conocer y administrar justicia sobre crímenes cometidos en el conflicto armado, antes del 1° de diciembre de 2016, por lo que, en términos jurídicos y prácticos, no tiene incidencia alguna en este proceso.

Este diario consultó a Abello y le preguntó si tenía conocimiento sobre la jurisdicción de la JEP. Ella, abogada de profesión, respondió que no y “no le interesaba tampoco”. Esto implica un gran riesgo, porque el mensaje engañoso no solo es deliberado e infundado, sino que llegó a los más de 40 mil seguidores que tiene y, como si fuera poco, fue amplificado por otras figuras con una plataforma más robusta, como la senadora María del Rosario Guerra, quien tiene más de 100 mil seguidores y quien también utilizó este mismo argumento usando el mismo hashtag.

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Otro discurso predominante en los 35.751 tuits en contra de la JEP es que “la JEP se creó para amnistiar todos los crímenes de las FARC” (extracto de un tuit publicado por @RespetenElPais). De nuevo, la información en ese tuit es engañosa. En realidad, la JEP ha negado el 84 % de los casos para amnistía, es decir, este beneficio solo se ha aplicado a una minoría (16 %) de los crímenes estudiados.

Además de los contenidos de los tuits, se identificaron enlaces a portales de noticias con información engañosa acompañados de material visual, entre ellos fotomontajes, videos distorsionados y titulares alterados de medios de comunicación.

Esta investigación pretende poner de presente casos y formas de desinformación, que como asegura Guy Berger, director de Libertad de Expresión y Desarrollo de Medios de Comunicación de la Unesco, “es la responsabilidad de los periodistas en el siglo XXI”. Y, para ello, se remite a la definición de desinformación brindada por el relator especial para la Libertad de Expresión de la OEA: “La difusión masiva de información falsa (a) con la intención de engañar al público y (b) a sabiendas de su falsedad”.

En la siguiente entrega de este trabajo se publicarán los hallazgos sobre las cuentas que se encargaron de amplificar la desinformación y cómo se comprobó una amplia participación de cuentas automatizadas para posicionar estas tendencias. Asimismo, se expondrán las características que comparten los usuarios más activos y cómo se les ha puesto la lupa a estas campañas desde la misma JEP.

(Le recomendamos la segunda entrega de esta investigación: Los “bots” detrás de la cruzada digital contra la JEP (II))

*Para conocer con más detalle la metodología de esta primera entrega de la investigación, le recomendamos leer el siguiente documento. ¿Tiene alguna duda? Escríbanos a vcortesv@elespectador. com

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