Paro nacional: así avanzan las marchas en Colombia

hace 2 horas

Eduardo Martínez: el temor se apodera de la vida

Este campesino tuvo que presenciar la masacre de El Tandil, Tumaco (Nariño), el 5 de octubre de 2017. Desde ese día carga con fuertes traumas psicológicos que no han recibido atención estatal.

Eduardo Martínez quedó con traumas psicológicos luego de ver cómo fueron asesinados sus vecinos.

“Miré la situación que pasó acá en este lugar y eso me causó un daño psicológico”, cuenta. Luego de que cesaran los disparos, Martínez sólo acertó a grabar lo que estaba viendo, los cuerpos de cinco campesinos que quedaron tendidos en el suelo. “Este está muerto”, “dejen los muertos ahí”, “estos son los héroes de la patria”, gritaba mientras filmaba a la Policía, a la que le recriminaba por lo sucedido. Después de ese día él no pudo volver a dormir como antes, se asusta con cualquier ruido y cuando se encuentra a un Policía por la calle piensa que lo va a asesinar. “Se me olvida todo, me dicen cualquier cosa y se me olvida. Después de la masacre me pasan muchas cosas que antes no me pasaban: me dan muchas pesadillas, casi no puedo dormir”, afirma.

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Tras la masacre Martínez sólo aguantó tres días más en la comunidad. Intentando huir de sus recuerdos se desplazó el 8 de octubre de 2017 hacia Pasto. Pero la memoria viajó con él y persistieron los traumas. Su esposa, quien también presenció los hechos, pero no quedó tan afectada psicológicamente, empezó a pedir atención médica para él. Así lo han manejado, por medio de citas con la EPS. Lo ha visto un psiquiatra que le recetó algunos medicamentos. “Me ha ayudado un poco, pero no totalmente, no me he logrado recuperar”, dice.

A pesar de que Martínez está en el Registro Único de Víctimas, el Estado no le ha brindado ninguna atención psicológica. Su historia es la de decenas de personas que fueron testigos de los hechos del 5 de octubre. Elier Martínez, el presidente de la Junta de Acción Comunal de El Tandil, dice que hasta la vereda solamente llegaron unas brigadas de Médicos Sin Fronteras a atender las afectaciones psicosociales que la tragedia dejó en los campesinos. El Estado nunca dispuso profesionales para esa labor. Por eso, hoy hay decenas de personas que en ese paraje rural de Tumaco intentan llevar una vida normal, pero tienen que cargar solos con los recuerdos del día que vieron morir a sus seres queridos abaleados.

En respuesta a un cuestionario enviado por Colombia2020 a la Unidad para las Vïctimas aseguraron que en 2017 visitaron el corregimiento de Llorente, Tumaco, "para determinar la necesidad del acompañamiento psicosocial a las personas de la vereda El Tandil", sin embargo, argumentaron que "debido a problemas de orden público y de acceso a la vereda, fue difícil retomarlo". La misma entidad aseguró estar "con la disposición de priorizar para la vigencia 2020 a la vereda El Tandil, con el fin garantizar el acceso a la medida de rehabilitación psicosocial".   

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Nicolás Sánchez Arévalo / @ANicolasSanchez

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