Así fue el evento “Hablemos de verdad”

La verdad, un esfuerzo por construir puentes

En un encuentro, actores del conflicto armado, víctimas, Gobierno, artistas, entre otros, llegaron a la conclusión de que es necesario abrir espacios de diálogo entre diferencias para alcanzar la paz y la reconciliación.

El general retirado Rafael Colón; Rodrigo Londoño, excomandante máximo de las Farc, y Luis Cifuentes, excomandante paramilitar. / Cristian Garavito

Como pocas veces, el diálogo entre improbables tuvo un espacio en el país. En esta ocasión fue en Bogotá, en el evento “Hablemos de verdad”, donde dos víctimas y lideresas, un exmiembro de las Farc, un exjefe de las autodefensas, un representante del Gobierno, un exgeneral de la Armada, un empresario y el presidente de la Comisión de la Verdad se reunieron para reflexionar sobre la importancia de contar lo que sucedió en el conflicto armado.

Una de las respuestas que más llamaron la atención de los asistentes fue la de Rodrigo Londoño, conocido en la guerra como Timochenko y hoy presidente del partido FARC. No solo dijo que valió la pena haber dejado las armas y seguir defendiendo el Acuerdo de Paz firmado en La Habana, firmado entre la extinta guerrilla y el Gobierno, sino que también aceptó que ninguna idea política puede justificar los horrores que se vivieron en la guerra. “Cuando habla la verdad aparecen los miedos. En el caso mío, enfrentarse a lo que resultó la guerra, porque eso no era lo que buscábamos. Estábamos convencidos de que estábamos defendiendo al pueblo y los resultados son contrarios”, reconoció.

En el mismo tono intervino Luis Eduardo Cifuentes, excomandante del bloque de Cundinamarca de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), quien pidió perdón a las víctimas de su accionar en la guerra e hizo un llamado al Gobierno y a la sociedad para construir un Estado social que garantice la verdad y la vida digna: “Si no hay educación, vías, desarrollo, ¿cómo quieren que llegue la paz? Las víctimas se están muriendo esperando una reparación y los desmovilizados han sido también asesinados. Todo eso ha quedado en la impunidad. Si los que se desmovilizan son asesinados, la verdad para las víctimas no llega”.

El encuentro se desarrolló a partir de la pregunta “¿por qué es tan difícil hablar de verdad?”. Los primeros en tomar la palabra fueron la cantautora Andrea Echeverri y el fotógrafo y periodista Jesús Abad Colorado. “Uno también es culpable si vive tranquilo en medio de las injusticias”, dijo la vocalista de Aterciopelados. Abad presentó algunas de las fotografías que hacen parte de su exposición El testigo. “No podemos seguir repitiendo esta historia, donde abuelos no quieren que sus nietos sigan muriendo en la guerra”, reflexionó.

“Estamos atrapados en el miedo, en el trauma social”, dijo el padre Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, e hizo un llamado para apartar las ideologías y los argumentos de autoridad que nublan la capacidad de abrir el diálogo. “Las cosas no son verdad porque las dijo una persona en la que creemos. No son verdad porque las dijo Uribe, Santos o el obispo. Tenemos que olvidarnos de los discursos políticos y económicamente correctos”, dijo. El sacerdote cerró su intervención con una frase de Aristóteles que, para él, podría contribuir a alcanzar esa verdad anhelada: “Soy amigo de Platón, pero soy más amigo de la verdad que de Platón”.

Clemencia Carabalí, lideresa de la Asociación de Mujeres Afrodescendientes del norte del Cauca, resaltó que en Colombia persisten grandes intereses de políticos, empresarios, de militares e incluso líderes religiosos, que han sumido al país en la violencia. Para Carabalí, la verdad “es indispensable para ser y estar en el territorio, para conocer qué sucedió con las personas asesinadas, con la restitución de tierras, y sobre todo para no volver a repetir un pasado mezquino”.

“A nosotros nos llaman indios salvajes, sin alma, guerrilleros, perezosos. Los modelos establecidos nos mostraban como indios primitivos. Ese estigma milenario ha sido parte de esta guerra. Por eso esta paz sigue siendo fundamental y me parece importante que este Gobierno contribuya en la implementación de los Acuerdos. Si no se teje esa paz, vamos a desaparecer. A los pueblos de Chocó, Valle del Cauca, Catatumbo, Antioquia no llegó la paz. Necesitamos sentarnos y dialogar”, dijo Aída Quilcué, lideresa indígena del norte del Cauca.

La mesa continuaba y los aplausos del público alentaban a que los panelistas se sintieran en confianza. Jorge Ballén, presidente del grupo empresarial Panaca, contó que tuvo que pagar extorsiones y vivir en carne propia el flagelo del secuestro. Hoy no le teme a la verdad, pero asegura estar cansado de oír las mentiras camufladas de verdades que merodean en el país con impunidad: “Colombia pierde tiempo diagnosticando y no le apuesta a la verdad del futuro, una consistente y que incluya a todos los actores de la sociedad. No perdamos tiempo. Yo les pregunto a los empresarios de Colombia: ¿dónde está su movilización, su aporte?”.

La autoevaluación continuó con Rafael Colón, general en retiro de la Fuerzas Militares. En su intervención, una de las más aplaudidas, resaltó la importancia de contar la verdad sin adornos y sin el miedo de perder el estatus, teniendo en cuenta que todos cometieron errores en el conflicto. Agregó que hay muchas verdades que el país aún no mira, como la de los poderosos: “Falta que los alcaldes, gobernadores y empresarios nos cuenten qué sucedió”.

El general (r) destacó la importancia de cambiar de lenguaje y por eso le pidió al presidente Iván Duque que le diga al país, sin ambigüedades, que apoya el proceso de paz. Solo así, señaló el militar, puede haber un ambiente de confianza y reconciliación, tan necesario para la implementación del Acuerdo de Paz.

Finalmente, Miguel Ceballos, alto comisionado para la Paz, dijo que el Gobierno está comprometido con lo pactado en La Habana. Reconoció que en estos momentos construir el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición es una oportunidad histórica y un paso a la transición. Sin embargo dejó claro que en medio de ese proceso de construcción pueden existir cambios al Acuerdo Final, en los que se les abra un espacio a quienes piensan diferente. “La paz es tan grande y tan importante que ahí tenemos que caber los del sí y los del no. Y ahí está la clave. Tenemos que empezar a acomodarnos en esa transición para que quepamos todos”, manifestó el funcionario.

 

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