Los poemas que combaten el silencio que dejó el conflicto en Buenaventura

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Madres y familiares de 12 jóvenes asesinados en abril de 2005 en Buenaventura, esperan lanzar a fin de año un libro de poesías, creadas por estas mujeres desde hace décadas como una forma de hacer memoria y aliviar el dolor causado por la violencia paramilitar en el barrio Punta del Este.

Señores vengo a contarles,

una tragedia ¡y qué tortura!

Que el 19 de abril

sucedió en Buenaventura.

Los que vivimos ese día

¡qué tragedia dolorosa!

¿Qué es lo que ellos se planearon

para hacer horribles cosas?

Este es un fragmento de “Los Doce” un poema hecho por Regina Valencia y Bolivia Aramburo, dos de las madres de los doce jóvenes masacrados el 19 de abril de 2005 en el distrito de Buenaventura (Valle del Cauca). Esta, así como muchas otras creaciones, fueron la forma de hacer resistencia ante el dolor causado por la violencia en el barrio Punta del Este. Hoy, a través de esos escritos luchan para construir memoria en su comunidad a través de la iniciativa Catanga Literaria y el libro Contra el Silencio, Todas las Voces.

Hace poco más de un mes Lina Marcela Piedrahita, una joven bonaverense de 21 años y quien coordina la iniciativa Catanga Literaria, no tenía en mente que estaría visitando a Bolivia Aramburo y Regina Valencia en el barrio Punta del Este, comuna cinco de la ciudad. “Nunca tuve la intención personal de ir a conocer el barrio y las madres, no antes de iniciar un proyecto en el que estoy vinculada con la Comisión de la Verdad, un proyecto que se llama ‘Voces por la memoria’”. Ahí las conoció, en un taller en el que ellas participaban con un par de poemas inéditos sobre lo vivido el día de la masacre. “Cuando yo escuché esas poesías dije Dios mío, qué gran talento tienen para narrar lo vivido y pensé que debía hacer algo con estas mujeres”.

Lo que escuchó Lina ese día era el resultado de canalizar a través del arte el dolor que ellas y su comunidad sintieron al perder a once jóvenes hace quince años a manos de grupos paramilitares. El martes 19 de abril de 2005, los adolescentes, que tenían entre 16 y 22 años, habían sido invitados por un desconocido a jugar un partido de fútbol en la localidad de Dagua (a 15 minutos del casco urbano de Buenaventura) con la promesa de que el equipo vencedor ganaría $200.000. Once chicos fueron. Esa noche ninguno regresó y nadie supo de su paradero hasta que los encontraron dos días después, sin vida y con signos de tortura. Además de ellos, encontraron el cuerpo de otro adolescente que hasta hoy sigue sin ser identificado.

“Para un partido de fútbol,

Los sacaron de su barrio

El mismo día los llevaron

A un lugar solitario.

Aprovecharon de su nobleza

y a los doce los torturaron.”

De ese duelo nacieron desde el 2017 (doce años después) las poesías que hoy usan como una forma de narrar el conflicto vivido, hacer protesta y pedir justicia. Con el paso de los años, se han acumulado ideas y borradores, sin embargo, las creaciones definitivas están solo en la mente de las madres y familiares cercanos de los jóvenes masacrados. El problema de esto es que el paso del tiempo puede hacer de las suyas y hacer perder todo lo que han hecho.

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Negada a que eso sucediera, Lina aprovechó una reunieron con las madres en casa de Judy, una amiga en común, en la que habían acordado verse para comer un tapao de pescado. Entró, entregó las yerbas que traía de su casa para el plato y les contó la idea de hacer un libro que recopilara todas sus poesías y las manifestaciones artísticas de cualquier persona del barrio que quisiera sumarse. “China”, como le dicen de cariño a Regina, recuerda las palabras que le contestó a esa muchacha que llegaba con la idea loca de hacer un libro:

- “Mire, yo ya no estoy en eso, yo tengo 71 años y las dos (Regina y Bolivia) hemos caminado mucho, toda una vida en la misma cosa, siempre contando lo mismo y no se ven los resultados, no hemos recibido apoyo de nadie y ahora tampoco voy a poner escalera pa' que una joven suba”.

- “Vea, así usted me diga que no, el libro va porque va, porque la idea es mantener la memoria y hacerlo desde nosotras”, le respondió Lina, explicándoles que sería un trabajo entre ellas, que no venía de parte de alguna organización y que por eso sería difícil pero no imposible.

Las convenció. Diez días después ya estaban planeando cómo lo harían, a quiénes vincularían y de qué manera conseguirían el dinero necesario para la publicación. Al proyecto lo llamaron Catanga Literaria: Catanga, como el instrumento de pesca artesanal para recoger peces y camarones de agua dulce. Es un cilindro hecho con palos de madera que se instala contra la corriente del río y donde quedan atrapados sábalos y gualajos; y literaria porque eso pescarán, literatura. Para ellas, el libro que llamarán Contra el Silencio Todas las Voces termina siendo su propia catanga, su instrumento para recolectar todos los saberes que “nadan” en la oralidad.

"Unos son resistentes

Ponen su vida a la suerte,

No dejan su territorio

Así les toque la muerte"

“Nos fuimos a buscar a las madres que también habían perdido a sus hijos –las que quedan en el barrio-, buscamos a las primas y a sus familiares que siguen en Punta del Este”, cuenta Lina. Tras esta búsqueda conformaron un grupo de 10 mujeres que no solo hacían poesía, sino que tenían otros talentos y que veían en las coplas, arrullos, alabaos, refranes y rezos la mejor forma para narrar lo que pasó y cambiarle la cara al barrio.

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De igual manera, iniciaron con los encuentros en los que, entre charla y charla, han salido creaciones artísticas de ellas o de la comunidad. Mientras eso sucede, Lina las graba con su celular para luego transcribir lo que dicen y así empezar el libro.

Paralelo a esto, han tenido que rebuscarse la financiación para la impresión del libro. Dos semanas atrás iniciaron con una venta de sancocho, pero como no tenían los ingredientes subieron un video a Facebook e Instagram contando lo que harían. “Nosotros primero hicimos la lista de lo que necesitábamos, hicimos una transmisión en Facebook. Y les dijimos a la gente en el video ‘vea, esto es lo que nosotras necesitamos’ y la gente se sumó con una papa, una libra de sal, el aceite, nos regalaron dos pollos, los recipientes para servir el sancocho, nos cedieron el espacio para hacerlo. Fue algo muy bonito, nosotras no pusimos nada”, cuenta Lina sobre el apoyo que recibieron.

Con los fondos recogidos del sancocho hicieron una rifa. Recorrieron todo el barrio para entregar los tablones a las integrantes. Fueron a la casa de doña Segunda Aramburo, de doña Melva Valencia, Mélida García, Francisca Valencia y a la casa de toda persona que quisiera apoyar. Durante una semana vendieron cada puesto “a $500 pa' ganar $200.000″.

15 años ya cumplidos,

mi corazón siente dolor

acabaron con los sueños

de un grande jugador.

En el 2005, señores,

la violencia estaba dura,

los que vivimos ese día:

¡Tragedia en Buenaventura!

A pesar que llevan poco tiempo en la ejecución de la Catanga Literaria y la grabación de las manifestaciones orales, ya empezaron a ver frutos de su trabajo. Por un lado, dos de sus poesías inéditas ya se encuentran registradas ante la Dirección Nacional de Derechos de Autor y pronto esperan registrar más. Por el otro, también consiguieron que una editorial les ayudara con la producción del libro que, estiman, esté listo para diciembre. Ellas solo pagarán lo que cuesta la impresión. Además, a raíz de este proceso las contactaron para participar en el Primer Encuentro Internacional de Poesía Lecturas Urgentes, organizado por la Fundación Grainart que se realizará de manera virtual del 23 al 27 de Noviembre.

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Regina, Bolivia y Lina están convencidas de que esta es la mejor manera para hacer memoria y cambiar la imagen que tiene el barrio por la presencia que grupos armados ilegales han ejercido durante años. Bolivia asegura que el libro servirá para todos, pero espera que sea de mayor ayuda a las nuevas generaciones “para que se den cuenta los que ya nacieron y los que están por nacer, qué es lo que sucedió en la ciudad de Buenaventura en 2005 porque nosotros nos vamos, pero quedará el libro con los nacientes”.

Por su parte, “China” sabe muy bien que el camino para el libro apenas empieza y que cada verso allí plasmado será el ruido necesario para eliminar el silencio que la violencia ha dejado en sus calles. “Este libro dirá lo que sucedió para que no haya más repetición. Yo no quiero que más madres pasen por este dolor, que dejen que Dios les dé a sus hijos su hora, pero no que otro les arrebate la vida." Por eso, contra ese silencio, están sus voces y la de todo aquel que se quiera sumar.

En el 2017 salieron dos mentes finas,

autoras de estos poemas

Bolivia y doña Regina.

Aquí le quedan estos poemas

porque es tarde y se me olvidan,

para que tengan presente

a estas humildes campesinas.

*Si desea contactarse con la iniciativa Catanga Literaria, puede realizarlo a través de su cuenta de Facebook e Instagram

*Nota: los fragmentos de poemas aquí anexados son propiedad intelectual exclusiva de Regina Valencia y Bolivia Aramburo. Para ser reproducidos en otros espacios, las autoras deben manifestar su acuerdo. Los fragmentos presentados, pertenecen a los poemas “Los Doce”, “Dolor en Yurumanguí” y “líderes Sociales” y las autoras han recibido una previa consulta para compartir sus creaciones.*

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