Colombia llegó a ser el tercer país con más personas expulsadas

Los relatos de víctimas del exilio llegan a la Comisión de la Verdad

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El próximo viernes 13 de noviembre se llevará a cabo el séptimo encuentro por la verdad llamado “El retorno de nuestras voces” en el que se escucharán los testimonios de defensores, líderes sociales, periodistas, agentes de la Fuerza Pública, trabajadores de la rama judicial y demás personas que tuvieron que salir forzosamente de Colombia hacia otros países para proteger su vida.

El conflicto armado en Colombia trascendió las fronteras del país, haciendo que, a causa de la violencia, las personas se vieran obligadas a exiliarse en el extranjero. Fue tal la dimensión de este fenómeno que en 2007, con una cifra de 551.774 refugiados, Colombia se convirtió en el tercer país del mundo con más personas expulsadas en olas migratorias forzadas, según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Pese a la gravedad del desarraigo y rupturas que implica el exilio en las víctimas, este fenómeno persiste y la verdad de quienes lo han padecido ha sido invisibilizada. Por este motivo, el próximo viernes 13 de noviembre, la Comisión de la Verdad llevará a cabo el séptimo encuentro por la verdad llamado “El retorno de nuestras voces”, en el que se escucharán las voces y relatos de los exiliados.

Esta es la primera vez en el mundo que una entidad como la Comisión, que tiene la misión de reconstruir el relato colectivo de la violencia, escucha a las víctimas del exilio. Para lograrlo, la Comisión de la Verdad, que nació tras el Acuerdo de Paz firmado en 2016 con las Farc, emprendió un trabajo de escucha de testimonios en al menos 23 países de América y Europa. Hasta el momento se han recopilado un total de 1.200 relatos. Una labor que continuará hasta la entrega del informe final.

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Las voces de las víctimas de exilio y también de aquellos que lograron retornar al territorio nacional conformarán el bloque principal del espacio de escucha que se llevará a cabo este próximo viernes. Entre ellos se encuentran los relatos de trabajadores de la rama judicial que tuvieron que salir del país por amenazas, sindicalistas y campesinos que lideraron procesos sociales, así como uniformados que fueron críticos con algunos manejos dentro de la Fuerza Pública.

De igual forma, el evento contará con la participación de representantes de instituciones nacionales e internacionales como embajadores y agencias de cooperación nacional que han respaldado el trabajo de la Comisión. A este reconocimiento asistirán los once comisionados y comisionadas de la verdad, y el evento será moderado por el comisionado Carlos Martín Beristain, desde España, quien aseguró que “hay una Colombia fuera de esta Colombia”.

El reconocimiento de los exiliados se llevará a cabo en el Movistar Arena en Bogotá y debido a las condiciones de bioseguridad por la actual pandemia será transmitido al público por medio de la página web de la Comisión y de las plataformas virtuales en Facebook y Youtube.

Este encuentro tiene el objetivo de reconocer a los colombianos y colombianas que en medio de situaciones de riesgo y de desarraigo se vieron forzados a salir del país. Asimismo, la Comisión de la Verdad al resaltar la importancia de los testimonios de exiliados y retornados al país, busca abrir una conversación con la sociedad colombiana que poco o nada ha reflexionado sobre el fenómeno del exilio.

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El panorama actual de las víctimas colombianas en el exilio es desalentador y también muestra cómo con el paso del tiempo los países vecinos han recibido a los colombianos que huyeron a causa de la violencia. De hecho, según el Registro Único de Víctimas los países con mayor presencia de colombianos que salieron del territorio a causa del conflicto armado son: Ecuador (14.130), Venezuela (5.815), España (5.551), Estados Unidos (4.770) y Panamá (2.574).

Cabe resaltar que puede existir un subregistro alto ya que las víctimas colombianas que salieron del país no necesariamente lo hicieron bajo el estatus de protección (asilados, políticos, refugiados, solicitantes, entre otros), sino que migraron sin solicitar alguna de estas figuras. Esto ha hecho que muchas voces del exilio guarden silencio de lo ocurrido y que sus testimonios sobre los hechos de violencia que precedieron su exilio sean desconocidos.

De acuerdo con los primeros hallazgos de la investigación que realiza la Comisión de la Verdad, se pudo establecer que tras la aprobación de la Constitución de 1991, en medio del desarme de las guerrillas y la violencia generada por el narcotráfico, se fortalecieron de manera paralela los grupos paramilitares, que se convirtieron en promotores del desplazamiento forzado y éxodos de nacionales a finales de los años noventa.

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Sin embargo, según la Comisión, los éxodos de ciudadanos colombianos hacia otros países de la región y continentes se consolidan en mayor medida durante las dos primeras décadas del siglo XXI. Se estima que el 90 % de las víctimas que tuvieron que exiliarse, lo hicieron en este lapso, que coincide con la implementación de políticas como el Plan Colombia, que inició en la presidencia de Andrés Pastrana (1998-2002) y la Seguridad Democrática, implementada e impulsada durante los dos mandatos de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010).

Años después, y con la firma del Acuerdo de Paz, entre el Estado colombiano y las Farc, se evidenció una disminución importante de los casos de solicitudes de protección. Sin embargo, posterior a su firma, en medio de la implementación y de un contexto de asesinato de líderes sociales y excombatientes, se presenta un incremento de solicitudes de protección.

Esto hace que el fenómeno del exilio no sea cosa del pasado y aún continúe. De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), para 2019, Colombia ocupaba el segundo lugar en América Latina y el Caribe con mayor población de migrantes y era a su vez, el principal país de origen de refugiados en la región acogidos en Venezuela y Ecuador. Asimismo, según ANCUR, desde la firma del Acuerdo de Paz, entre 2017 y 2019, al menos 519.666 colombianos han buscado refugio en el extranjero.

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Octavio trabajó por los campesinos y terminó exiliado

Uno de los más de 1.000 relatos recopilados por la Comisión de la Verdad es el de Octavio Duque, quien lleva 20 años exiliado. Octavio vivía en la ciudad de Pasto (Nariño) y allí llevaba su vida, estaba su familia, amigos y tenía su negocio. En el año 2000, tras el asesinado de Eusberto Joja, con quien había emprendido un proyecto campesino, decidió dejar el país para proteger su vida.

Eusberto y Octavio comenzaron a trabajar en 1980 con los pobladores de la laguna de La Cocha, cerca a Pasto. Su proyecto era crear una organización que integrara campesinos, citadinos y académicos para impulsar el campo nariñense. Así fundaron la Asociación para el Desarrollo Campesino, que extendió su labor alrededor del volcán Galeras y a los municipios de Buesaco y Chachagüí. Fue tal el impacto de la asociación que incluso recibió premios como el Global 500 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Sin embargo, por su labor de protección ambiental, en 1996, Octavio comenzó a recibir las primeras amenazas. Debido a que en La Cocha, lugar donde tenía incidencia la Asociación, era uno de los puntos estratégicos hacia la Amazonía, varios grupos armados, narcotraficantes y empresarios comenzaron a ver la organización como un estorbo.

En medio de este recrudecimiento del conflicto, el 5 de enero de 2000 un grupo de hombres armados, quienes se presume hacían parte de las Farc, fueron a buscar a Octavio, y tras no encontrarlo, dejaron amenazas debajo de la puerta de su casa. Ese mismo día asesinaron a su socio Eusberto, seguido de otros dos líderes que acompañaron la iniciativa campesina: Mario Calderón (Red de Reservas de Sumapaz) y el padre Alcides Jiménez.

Esta fue la advertencia para Octavio quien, con apoyo de la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional, logró que él, su esposa Irma y sus tres hijos se refugiaradan en Canadá. Ahora, todo su núcleo familiar vive allá. Pero la mitad de la vida de Octavio se quedó en Colombia. En enero de este año su madre falleció, él no la pudo acompañar pero sus cenizas fueron esparcidas en la laguna que él tanto protegió.

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