“No nos interesa que las personas duren mucho en la cárcel, sino la verdad”: hijas de Jorge Dario Hoyos

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Este miércoles se cumplen 20 años del asesinato del líder sindical e integrante de la Unión Patriótica Jorge Dario Hoyos. Sus hijas y familia buscan verdad en la JEP y que la Fiscalía declare este caso como un crimen de lesa humanidad.

El 3 de marzo de 2001, el dirigente sindical antioqueño e integrante de la Unión Patriótica, Jorge Dario Hoyos, fue asesinado por miembros de las Autodefensas Campesinas del Casanare en Fusagasugá, Cundinamarca.

Desde la fundación de la UP, en 1985, él su y esposa fueron militantes activos de este movimiento. Antes de su asesinato, Hoyos iba a ser candidato en una lista como suplente al Concejo de Fusagasugá por este partido.

Centró su trabajo sindical en el acompañamiento y asesoría a distintos movimientos como director educativo para América Latina de la Federación Internacional de Mineros. Fue miembro de la Federación Internacional de Trabajadores de las Plantaciones Agrícolas y trabajó en el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Industria del Carbón, Sintra carbón, en el Sindicato Nacional de Trabajadores de Telecom y asesoró a la Federación Colombiana de Educadores (Fecode).

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De acuerdo con un informe entregado a la Comisión de la Verdad por parte de la Escuela Nacional Sindical, desde 1971 hasta el 18 de julio de 2020 documentaron 15.245 actos de violencia contra el movimiento sindical en Colombia. Las amenazas fueron las principales victimizaciones, con 7.492 casos, luego de homicidios, con 3.270 y desplazamiento forzado con 1.952 casos.

Por el caso de Jorge Dario Hoyos han sido condenados los paramilitares Luis Edilmer Rojas y Giovanny Moncada Cortés, así como Héctor Germán Buitrago Prada, o “Martín Llanos” y Héctor José Buitrago Rodríguez, o “Tripas y El Patrón”. También hubo condenas para el oficial de la policía Carlos Gilberto Mora Alfonso, adscrito al Noveno Distrito con sede en Fusagasugá, y al comerciante Luis Alberto Rodríguez Sánches, conocido como “Yoyo”. En la investigación se vinculó a Fredy Francisco Espitia Espinosa, suboficial del Ejército Nacional y asesor de la Escuela de Inteligencia y Contrainteligencia Charry Solano, quien se acogió a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en 2018.

Veinte años después, sus hijas Ingrith y Yéssika le exigen a esta entidad de justicia transicional que incluya el homicidio de su padre en el macrocaso 06, sobre victimizaciones a miembros de la Unión Patriótica y le insisten a la Fiscalía en que declare este hecho como crimen de lesa humanidad. Ingrith tenía 14 años al momento de la muerte de su padre y Yessica 16. La primera es médica veterinaria y la segunda es abogada en el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (Cajar), desde donde ha trabajado en el esclarecimiento de este homicidio.

¿Cuál es el legado que les dejó su padre?

Ingrith Hoyos: Él nos dejó muchas enseñanzas, pero sobre todo a ayudar a la gente. Desde pequeñas nos enseñó a compartir, a que si nosotros tenemos algo podemos darlo también a la gente. Hoy en día nosotras hacemos eso. Tenemos un grupo de amigos y hacemos jornadas de ayuda para la gente con alimentos y ropas. Siempre estamos en esa labor.

Ustedes sufrieron varios desplazamientos después de la muerte de su padre. Veinte años después, ¿Cómo está la familia?

Ingrith: Estos 20 años no han sido fáciles porque nosotros siempre hemos sido una familia muy unida. De un día para otro que tú amanezcas sin tu papá, que te desplacen, que tengas que cambiar tus condiciones de vida, la cotidianidad de donde naciste y creciste, dejar a tu familia y amigos para enfrentarse a una ciudad grande con la ausencia del padre no ha sido fácil. Pero también eso nos ha dado ganas de seguir buscando la verdad, de seguir ayudando a más víctimas y nos ha hecho fortalecernos y unirnos más como familia.

A través de estos 20 años hemos conocido a más víctimas y hemos fortalecido estos lazos de amistad y familiaridad porque nos une la misma causa de buscar la verdad. Ese proceso ha sido bonito, doloroso, pero nos ha unido mucho.

¿Qué falta en términos de justicia por el homicidio de Jorge Dario Hoyos?

Yéssika Hoyos: Efectivamente ya ha habido condenas a los autores materiales y a agentes del Estado que colaboraron con los paramilitares. Sin embargo con Fredy Francisco Espitia Espinosa, miembro del Ejército, nunca se profirió sentencia condenatoria o absolutoria porque decidió acogerse a la Jurisdicción Especial para la Paz. El gran interrogante que tenemos es que lo que presentó él como propuesta para contribuir a la verdad y que es un requisito al acogerse a la JEP pues no dice ninguna verdad. Incluso pasó un primer memorial muy grosero para nosotros las víctimas diciendo “yo no participé en ese crimen y cuando se sepa la verdad, pues estaré dispuesto ayudar a reparar”.

Digo grosero entre otras porque nosotras, como familiares, nunca hemos buscado reparaciones económicas. Acá lo que siempre hemos buscado es la verdad y nos estamos preguntando ¿Quién dio la orden? Que estén miembros de la Policía Nacional y un miembro del Ejército Nacional del área de inteligencia es señal de que no actuaron solos. Esa es la pregunta que nos hacemos, sobre todo porque creemos que de verdad estos hechos no pueden repetirse en la historia de Colombia.

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Ingrith: Lo único que aspiramos es que ojalá no pasen otro 20 años para conocer la verdad, y no solo la de nuestros papás sino la de miles de crímenes que se han cometido aquí en Colombia.

En medio de las investigaciones, ¿cuáles fueron las razones que adujeron estas personas para asesinar a su padre?

Y: Al inicio se intentó decir que fue un crimen pasional o por otras razones diferentes a su labor como líder social o sindicalista. Con el tiempo se pudo establecer que mi papá estaba en una lista del Ejército con otros dirigentes reconocidos de la Unión Patriótica. Y uno de los autores intelectuales declaró y que a mi papá lo asesinaron por ser sindicalista y dirigente social.

Es evidente que hubo más personas detrás de esto porque además antes del asesinato a nosotros nos hicieron muchísimos allanamientos por parte del Ejército. A mi papá le abrieron un proceso por rebelión el cual obviamente le archivaron porque nunca encontraron nada.

¿Cuál fue la participación de Espitia?

Y: Fue muchísima, porque los autores materiales declararon como, entre otras, quien ubicó a estos grupos especiales de paramilitares que al parecer llevaban por distintas partes de Colombia para cometer crímenes, entrenados especialmente para eso, fue precisamente Espitia.

Otra de las personas condenadas declaró también cómo él se reunió con Fredy y Monroy, otro agente de la Dijín de la Policía, para planear el crimen de mi padre. Incluso hay testigos que veían a esta persona andando todo el tiempo con los dos autores materiales.

El otro oficial, Carlos Gilberto Mora, no está en la JEP porque él aceptó cargos entonces fue a sentencia anticipada. Incluso ya cumplió la pena y está en libertad. Y yo le reconozco eso, porque él acepto los cargos. A ninguna nos interesó saber cuánto tiempo estuvo preso, sino establecer verdades.

¿Qué ha pasado en la JEP con respecto a Espitia y qué opina del tiempo que se han tomado para acoger su solicitud de agregar el homicidio de su padre dentro del caso 06?

Nuestra abogada, Soraya Gutiérrez, del Cajar, tuvo que hacer una acción de tutela para pedir un incidente de incumplimiento del régimen de condicionalidad de Espitia porque no nos contestaban y porque repito, ese escrito que pasó en su momento Espitia de colaborar con la JEP fue muy espurio. La JEP finalmente nos contestó que esta persona iba a continuar y que es voluntad de ellos acumular el asesinato de mi padre dentro del caso 06. Nuestra abogada hará hoy una nueva petición para incluyen el caso.

Nosotros creemos en la JEP, en que en Colombia es necesario que haya esta jurisdicción, que esté la Comisión de la Verdad. Creemos en la justicia transicional porque nuestro interés no es que las personas duren muchos años en la cárcel, sino saber la verdad. Tenemos claro que hay que hacer una reforma al Ejército Nacional, a la Policía y que todos los miembros del Ejército que han participado en diferentes crímenes tienen que salir. Hay que cambiar la mentalidad y que no se siga estigmatizando al que piensa diferente, al que se organiza para reclamar sus derechos.

También harán la solicitud, de nuevo, de que el crimen sea declarado de lesa humanidad

Se va a radicar hoy esta solicitud en la Fiscalía a pesar de que no es la primera vez. El Cajar ha insistido en esto hace varios años, pero ni siquiera ha habido oportunidad de pronunciarse. Esperamos que con esta nueva petición, la Fiscalía se pronuncie y lo declare crimen de lesa humanidad porque es importante en términos de verdad. Se tiene que reconocer que el crimen de mi padre no fue aislado, no fue un accidente sino que hace parte de todo un contexto en donde incluso el año 2001 fue uno de los años en donde más víctimas hubo del movimiento sindical.

No buscamos una reparación individual porque entendemos que a mi papá lo asesinaron no por ser él sino por hacer parte de movimientos sociales y de la Unión Patriótica.

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¿De qué manera se puede reparar al movimiento sindical que ha sido víctima del conflicto?

Una manera de reparar al movimiento sindical es que se deje de estigmatizarlos, pero sigue ocurriendo. Por ejemplo, ver lo que está pasando con Fecode y como hay una campaña horrible por parte del Centro Democrático estigmatizando nuevamente a las personas que hacen parte de Fecode. Eso no lo podemos permitir como sociedad, entre otras porque gracias a las organizaciones sindicales que es que podemos hablar de trabajo digno. Esos derechos se nos están acabando precisamente por la gran estigmatización y eliminación física de las personas que integran el movimiento sindical. Una de las principales formas de repararlo es que haya una campaña para explicar por qué es legítimo y necesario que exista el movimiento sindical.

Esto continúa lamentablemente, pero estamos en una oportunidad única para todos los colombianos y ojalá sigamos exigiendo que se cumplan los Acuerdos de Paz.

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