20 May 2020 - 2:00 a. m.

Luis Alirio Mora, de secuestrado a supuesto testaferro de la Farc

El hombre, que hoy es investigado por supuestamente lavar activos a la guerrilla, fue reconocido como víctima en la JEP y en enero de este año el antiguo bloque Oriental le pidió perdón. La Fiscalía, en sus expedientes, sostiene que se trató de un autosecuestro.

Redacción Judicial

La pelea de la familia Mora Urrea por las irregularidades que rodean la investigación en su contra por supuestamente ser testaferros de las Farc, a través de sus supermercados Supercundi y Merkandrea, tiene un capítulo que enfrentará a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Fiscalía: el secuestro de Luis Alirio Mora. Mientras en la JEP las Farc ya aceptaron en su versión colectiva del caso 001 sobre retenciones ilegales que Luis Alirio Mora fue secuestrado en 1999, la Fiscalía sostiene que, si bien una persona pudo ser secuestrada, no significa que no pudo convertirse en un lavador de activos. Es más, en un momento llegó a calificar como un autosecuestro lo sucedido.

Más allá de las declaraciones de cuatro desmovilizados de las Farc, testigos principales contra la familia Mora Urrea y denunciados por falso testimonio, lo cierto es que la JEP acreditó como víctima de secuestro a Luis Alirio Mora Urrea en mayo de 2019. Fue uno de los cinco casos en los que el antiguo bloque Oriental de las Farc documentó a profundidad en su versión colectiva entregada en enero de este año. Relataron que el frente 22 fue el responsable de los hechos ocurridos el 19 de marzo de 1999 en Villeta (Cundinamarca), negaron que fueran sus testaferros y pidieron perdón a los Mora Urrea, a quienes señalaron como “una familia campesina trabajadora del Sumapaz”.

(Le puede interesar: El accidentado expediente de los supuestos testaferros de las Farc)

La versión ante la JEP

“El conocimiento que nosotros tenemos sobre el señor Luis Alirio Mora Urrea y su familia es que efectivamente fue retenido por parte del frente 22 de las Farc”, declararon los exmiembros del bloque Oriental. Y agregaron: “Queremos solicitar el perdón de Luis Alirio Mora Urrea y su familia por las afectaciones sufridas como consecuencia de su retención por parte de nuestra organización”. Según la versión colectiva de las Farc, “la retención” de Luis Alirio Mora duró tres meses y por su rescate se pagaron cerca de $20 millones.

El secuestro de Luis Alirio Mora se dio, dijeron las Farc, luego de que se hicieran trabajos de inteligencia en el Sumapaz que permitieron identificar que la familia Mora Urrea era propietaria de “una cadena de supermercados con varias tiendas en Bogotá y Facatativá”. De esa forma, recogieron información sobre los canales de aprovisionamiento de los supermercados de los hermanos Mora Urrea. “Supimos que se abastecían de panela en Villeta, información que facilitaría posteriormente la retención”, contó las Farc, que señaló también que el objetivo era “retener” a cualquiera de los tres hermanos: Norberto, Luis Alirio o Uriel.

(En contexto: ¿Falsos testigos en caso de testaferros de las Farc?)

Luis Alirio Mora fue secuestrado el 19 de marzo de 1999, en el peaje de Albán, en la vía que conduce de Villeta a Bogotá. Iba acompañado de un conductor, Javier Manjarrez, quien fue dejado en libertad. Según el extinto bloque Oriental de las Farc, en los hechos participaron gente de sus filas “y personas que no eran parte de las Farc, de las cuales desafortunadamente no se tiene información si alguno de ellos era policía activo”. Tras secuestrarlo e incinerar el carro, Luis Alirio fue llevado a La Vega y de ahí a la vereda El Rodeo, en el municipio La Peña, donde fue entregado a una comisión del frente 22, que lo llevó a la vereda Canta Gallo, de La Palma (Cundinamarca).

En ese lugar, que quedaba a más de una hora a pie de la carretera, permaneció Luis Alirio durante los tres meses de cautiverio. Según la versión colectiva, Mora Urrea trató de liberarse en varias oportunidades. La primera vez estuvo perdido por varias horas, hasta que fue recapturado. Se extremaron medidas de seguridad, al punto que no podía estar solo ni siquiera en el baño. La situación fue tan compleja que el propio Luis Alirio Mora, en medio de su desespero, empezó a hacerse daño a sí mismo, por lo que, según las Farc, tuvieron que suministrarle analgésicos para ayudarlo a calmar. “Bajo ninguna circunstancia le fueron suministradas sustancias psicoactivas o alucinógenas”, añadieron.

(Lea también: Fernando Bahamón, de criminal a testigo estrella de la Fiscalía)

En medio de sus intentos de fuga, Luis Alirio Mora fue herido con un disparo en su pierna. Sucedió horas antes de ser liberado, ya que creía que lo iban a matar y no regresarlo con su familia. El suceso no pasó a mayores, pues la herida fue leve. En julio de 1999 quedó libre y salió del país inmediatamente para radicarse en Panamá, debido a los efectos psicológicos que le provocó el secuestro. Según documentos aportados por la familia Mora Urrea, el Gaula de la Policía y el Comité Internacional de la Cruz Roja sabían del secuestro. Sin embargo, la Fiscalía en sus investigaciones actuales por lavado de activos y extinción de dominio puso en duda los hechos.

¿Un autosecuestro?

En la demanda de extinción de dominio, de agosto de 2018, la Fiscalía planteó que Luis Alirio Mora Urrea se autosecuestró en el año 2012 para poder movilizarse con tranquilidad por los campamentos de las Farc, “como si fuera un guerrillero más”, según dijo Luis Alberto Grajales, conocido como el Indio. El desmovilizado relató estos hechos en una segunda declaración ante la Fiscalía, luego de que la defensa de Luis Alirio Mora Urrea lograra su libertad al evidenciar que él no era ningún testaferro de las Farc, sino una víctima de secuestro.

 

(Le puede interesar: Los cuestionados testimonios en el caso Surtifruver)

En el mismo documento, la Fiscalía dijo que Grajales nunca se refirió al secuestro ocurrido en 1999 y que todo fue una estrategia de la defensa de los Mora Urrea para confundir a los jueces. Para enmendar esa situación, fue que citaron por segunda vez a Grajales, quien enmendó las inconsistencias en su testimonio advirtiendo que solo conoció a Luis Alirio Mora en 2007 y que en 2012 era el año al que se refería sobre el autosecuestro. Además, calificó a Mora Urrea como un hombre “peligrosísimo” que ayudó a las Farc a realizar múltiples secuestros en la región.

La Fiscalía también soporta su hipótesis del autosecuestro en el testimonio de otro desmovilizado: Wilson Rivas, alias Muelas, quien señaló que era imposible que el secuestro hubiese sucedido en 1999, porque para esa época él era comandante financiero en la región y nunca se enteró de los hechos. Su declaración también está en entredicho por presuntas inconsistencias en los señalamientos contra la familia Mora Urrea, pues existen dudas si en realidad tuvo tan alta posición en el interior de la guerrilla. Es más, en la JEP, las Farc señalaron que se trata de un desertor cuyos señalamientos en la Fiscalía “carecían de veracidad”.

(En contexto: A juicio los hermanos Mora Urrea, presuntos testaferros de las Farc)

Y agregaron: “Hemos conocido que se inició por parte de la justicia ordinaria un caso en contra de la familia Mora Urrea, quienes son dueños de una cadena de supermercados. En honor de la verdad, debemos manifestar que conocimos a la familia Mora como una familia campesina trabajadora en la región del Sumapaz, que con su propio esfuerzo logró tener unos recursos económicos, jamás nuestra organización tuvo vínculos económicos o políticos con esta (...) los bienes de la familia Mora, hasta donde tenemos entendido, no formaron parte de este inventario de bienes entregados al Estado, por la sencilla razón de que estos bienes no fueron nuestros”, sostuvieron las Farc ante la JEP.

Fuentes de la Fiscalía que conocen los pormenores del caso le dijeron a este diario que la versión de las Farc busca proteger los intereses de la organización, entre ellos los bienes que no entregaron. Además, que Luis Alirio Mora es señalado de intimar con la guerrilla y que su supuesto secuestro no es un impedimento para que después se convirtiera en testaferro. Para la defensa de los Mora Urrea es una revictimización de una persona que ha sido utilizada en un montaje para afectar el proceso de paz.

(Lea también: Luis Alirio Mora, supuesto testaferro de las Farc, reconocido como víctima en la JEP)

Comparte: