18 años del atentado al Nogal: JEP, Corte Suprema, humanidad y perdón

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Han pasado 18 años desde que Bogotá vivió el atentado urbano más grande que hizo las Farc a la ciudad. Un carro bomba que puso en jaque al país al dar un golpe certero de la guerrilla contra el Club El Nogal, microcosmos de Colombia donde se reunía la élite empresarial, el presidente de la República, ministros, representantes de las altas cortes, dueños de microempresas y empleados con salario mínimo.

Tengo varios sueños que quisiera que se cumplan antes de nuestro aniversario 20.

1. Este acto terrorista, censurado por el país debe ser aclarado para que se conozca la verdad de lo ocurrido, y no exista impunidad conforme a la nueva justicia transicional. Solicitamos a la JEP que el atentado de las Farc al Club El Nogal sea escogido como otro de los macrocasos a ser investigados.

No sólo debe escogerse por los “medios y métodos ilícitos de guerra” utilizados para cumplir con el objetivo de las Farc. Hay que conocer los principios que llevaron a este grupo insurgente a ubicar al Club El Nogal como objetivo militar de gran impacto. El país debe conocer los detalles de la infiltración de un socio fariano en las instalaciones del club, el sistema para autorizar la entrada de un carro bomba, el estudio de las vulnerabilidades del club (cámaras que no funcionaban, caninos con sobrecargas de trabajo, entradas al club con carnets “hechizos”), la amenaza que recibió el club y la programación de potenciales secuestros de socios. Al igual que debe estudiar a fondo en dónde encaja la responsabilidad del Estado, paramilitares, y terceros.

La opinión pública tiene conocimiento de los encuentros de reparación realizados entre víctimas del atentado de las Farc y excombatientes de este grupo guerrillero, en donde estos exfarianos reconocieron por primera vez ante las víctimas que ellos habían sido los responsables de tan atroz crimen. Además nos entregaron una carta a las víctimas que hoy reposa en manos de la JEP en la que dicen:

“A ustedes, familiares de las víctimas del Club el Nogal, queremos expresarles que estamos convencidos que lo ocurrido ese 7 de febrero de 2003, es algo que nunca debió ocurrir, algo injustificable, más allá de que estuviese motivado en información que señalaba al club como un centro de reuniones para la planificación de operaciones contrainsurgentes, encabezadas por funcionarios gubernamentales y líderes paramilitares”.

La JEP, si decide tomar el caso también tendrá que ahondar en los misterios del asesinato de un magistrado y el exilio de otros que investigaron el caso del Nogal, y que “pisaron algún callo” y otro que declaró que el Estado (Fiscalía, DAS, etc) tuvo pruebas, supo lo que iba a suceder y no tomó cartas en el asunto.

Lo recién sucedido con la “imputación” de la JEP a ocho miembros de la cúpula de las Farc por el caso del secuestro, nos abre el corazón de esperanza de que se está avanzando en señalar responsables y destapar las verdades del conflicto armado, e impondrán sentencias conforme a los lineamientos del Acuerdo de Paz enmarcado dentro de la constitución.

2. Con la nueva tarea que le endilgó la Corte Constitucional al Consejo de Estado para que tome una decisión para el cierre del caso sobre la responsabilidad del Estado en el caso del Nogal, espero que cambien la jurisprudencia y no teman en responsabilizar al Estado así como lo hicieron en agosto del 2018. Como dice la sentencia, en plena conmoción interior los ministros trasladaron el objetivo militar (reuniones de gabinetes, alojamiento de ministra) a las instalaciones del Club y expusieron a sus socios, invitados y otros.

3. ¡Más humanidad! Hemos visto con tristeza como hay señalamientos con el dedo acusador a aquellos que decidimos hacer uso del derecho constitucional de buscar la verdad y justicia a través de los mecanismos que nos proporciona el Estado. También escuchamos lo que se dice sin fundamento en los corrillos, puesto que desconocen los vericuetos de los procesos y terminan en distorsiones de la realidad. Les recomendamos que antes de emitir un juicio estudien los casos, sean empáticos con las víctimas y desarmen sus corazones de prevenciones.

Me he preguntado muchas veces, qué sucedería si aquellos que lanzan tantos improperios, hubieran perdido un ser querido. ¿Hubieran buscado conocer la verdad de lo sucedido? ¿Hubieran buscado justicia? ¿Estarían lanzando arengas y calumnias?

“La mejor manera de dominar y de avanzar sin límites es sembrar la desesperanza y suscitar la desconfianza constante, aun disfrazada detrás de la defensa de algunos valores. Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar. Por diversos caminos se niega a otros el derecho a existir y a opinar, y para ello se acude a la estrategia de ridiculizarlos, sospechar de ellos, cercarlos. No se recoge su parte de verdad, sus valores, y de este modo la sociedad se empobrece y se reduce a la prepotencia del más fuerte... En este juego mezquino de las descalificaciones, el debate es manipulado hacia el estado permanente de cuestionamiento y confrontación”. Papa en su Carta Encíclica Fratelli Tutti

Han pasado 18 años, no conocemos la verdad verdadera y tampoco las víctimas directas del atentado con el carro bomba han sido reparadas, y las secuelas de las fracturas, quemaduras y depresiones se continúan exacerbado.

Han pasado 18 años y aún no ha habido reconocimiento al descalabro económico sufrido por víctimas directas, y los cambios profundos a nivel de las familias.

4. Muchas de las víctimas directas hemos perdonado, lo cual nos ha permitido sanar nuestros corazones. Esto nos ha abierto la posibilidad de reconciliarnos con aquellos que nos hicieron tanto daño. No queriendo decir, que esta tranquilidad que sentimos justifique la barbarie de lo ocurrido.

Sueño que aquellos que cargan odio puedan darse la oportunidad de perdonar, condición fundamental para la sanación y el crecimiento espiritual.

Solo conociendo la verdad, por dolorosa que sea, asumiendo la responsabilidad los responsables y haciendo justicia estaremos tendiendo las bases para la reconciliación nacional.

Como dice el Papa: “Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos”.

*Víctima del atentado de las Farc al Club El Nogal

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