Por: Fabiola Calvo

Amenazas y asesinatos ¿Qué pierde Colombia?

Cada día una amenaza o un asesinato de un líder o una lideresa social en Colombia, que son más de 400 o 500, depende de la fuente, después de la firma de los acuerdos con la guerrilla de las Farc el 26 de septiembre de 2016.

Es doloroso, demencial e inconstitucional para un país que se precia de tener un Estado Social de Derecho. Una persona que se dedica a defender los derechos humanos, los derechos de su comunidad o los de la sociedad  en general se forma durante años con esfuerzo, dedicación, convicción de lo que hace y con el apoyo de su gente, no es comparable con la creación de un presidente en tres meses.

Sabemos ¿qué pierde Colombia con cada asesinato con cada amenaza? Una vida y otra vida pero resulta contradictorio que los detractores de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (derecho que se toma o se deja) defiendan entre las hendijas el asesinato a líderes y lideresa porque no se trata solo de autores materiales. ¿Dónde están los autores intelectuales?

Pierde la raquítica democracia que empieza por el derecho a la vida, el derecho a opinar, a informar y ser informados pero como no se trata de reproducir la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Constitución Política, diremos que perdemos a varias generaciones de personas que aportan de manera irrestricta a la construcción de los derechos y sobre todo a la dignidad, esa práctica-concepción-sentir que parce en extinción.

Perdemos a personas preparadas en la intensidad de una vida llena de urgencias, necesidades y propuestas que solo puede dar la experiencia y que puede llegar a los libros a partir de ella; perdemos a personas que han recibido de la academia y que han puesto desde su activismo un valor agregado que no existe en los anaqueles del conocimiento.

Conocemos de muchos nombres de personas amenazadas con mensajes que demuestran un profundo odio (con intereses económicos y políticos que no se anuncian) unido a una misoginia calculada y  nos vale de ejemplo la lista de mujeres  defensoras de los derechos humanos: Gloria Flórez Schneider, María Nanacy Tequia, Mary Luz Herrán, Martha Buritica (sic), Claudia Marcel Silva, Jaqueline Ocampo, Yaneida Rueda Salazar.

Así mismo este pasado 5 de junio fue amenazada la periodista Tatiana Salamanca y las fuentes a las que accedió para la realización el reportaje “La Favorita, la olla que se tomó Bogotá” y que fue publicado por UNIMINUTO Radio y por el impreso universitario Datéate.

El trabajo fue reconocido por la Sociedad Interamericana de Prensa en Argentina en octubre de 2018 y en la actualidad está nominada a las mejores 10 crónicas de Colombia por la iniciativa de Cola de Rata, informó en un comunicado Uniminuto Radio, la emisora de la Universidad Minuto de Dios.

Por fortuna aún nos queda el arte, la palabra, la poesía y de ello echa mano la artista Doris Salcedo que el próximo lunes 10 de junio, “como antesala del programa de Diálogos para la No Repetición de la Comisión de la Verdad, la artista estará al frente de una nueva intervención en la Plaza de Bolívar en memoria de los líderes y lideresas asesinados desde la firma del Acuerdo Final de Paz”.

Despidamos el miedo con honores o sin ellos o démosle una transformación para un algo creativo que no sea la muerte, el exilio, la situación de desplazamiento. Gobernantes, congresistas, sociedad colombiana, la tierra clama y el cielo grita para que no siga en aumento esa lista de ausentes. Pierde Colombia, perdemos todos porque parafraseando al poeta John Donne, no preguntes por quién doblan las campanas, doblan por ti, porque él o ella como tú, hacen parte de la condición humana.

 

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