Cadenas de suministro humanitarias: ¿cómo las afecta la pandemia?

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Por Sebastian Villa, Nubia Velasco, Sonia Camacho y Gloria Urrea*. 

Las cadenas de suministro humanitarias juegan un papel importante en el abastecimiento y distribución de elementos vitales para las comunidades más vulnerables de un país. En el caso de Colombia, ante la llegada del COVID-19, el país se enfrentó a un virus de rápida expansión, con un sistema de salud debilitado y que contaba con pocos recursos hospitalarios, además de la realidad de tener que parar las actividades económicas y productivas.

Las estrategias del Gobierno para reducir la propagación del virus han sido graduales e incluyen el cierre de fronteras y la declaración de cuarentena nacional. Sin embargo, estas acciones no son suficientes para ayudar a muchas de las comunidades vulnerables, las cuales ven sus ingresos afectados por estas medidas.

Colombia y la respuesta humanitaria ante la crisis generada por el COVID-19

Las cadenas de suministro humanitarias, a diferencia de las cadenas comerciales, tienen el objetivo de ayudar a aquellas personas en situación de vulnerabilidad, o que son víctimas de desastres naturales o de conflictos armados. Para éstas es más difícil alcanzar una entrega oportuna y eficaz debido al alto nivel de coordinación requerido entre el alto número de actores involucrados, la alta incertidumbre en el sistema, la presión del tiempo para actuar rápida y adecuadamente, la alta rotación de personal y la carencia de información precisa que facilite la toma de decisiones.

En Colombia, los principales donantes de ayuda humanitaria vienen de la cooperación internacional, de países como España, Suecia, Suiza, Noruega y Estados Unidos. Las organizaciones humanitarias, organizaciones sin ánimo de lucro, sirven de intermediarias para recibir las donaciones y encargarse de los procesos logísticos necesarios para abastecer y distribuir productos de primera necesidad a los beneficiarios. Estas organizaciones crean un puesto de mando unificado que permite dar consejos y lineamientos territoriales de Gestión del Riesgo para la respuesta a emergencias y desastres. En la crisis del COVID-19, este puesto de mando es mundial y lo ha liderado la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 Incrementar las acciones humanitarias

Dentro de las acciones humanitarias adoptadas en Colombia para minimizar el impacto del COVID-19 está el abastecimiento de productos vitales como agua potable y mercados, y de elementos protectores como mascarillas a personas en situaciones de vulnerabilidad. Sin embargo, esta distribución no es sencilla en un territorio con una geografía como la de Colombia, para esto es necesario contar con el apoyo logístico de organizaciones e instituciones que cuenten con las cadenas de suministro dotadas para tales fines, como, la Fuerza Aérea Colombiana, la Armada Nacional y la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgos de Desastres.

Otras acciones corresponden a la distribución de dinero en efectivo, que está tomando fuerza a nivel mundial, porque empodera a las personas necesitadas a tomar acciones en su beneficio y así, reactivar los mercados locales y la economía nacional.  

A su vez, para garantizar la prestación del servicio de salud, la comunidad médica continúa trabajando pese a los riesgos. Esta es la acción humanitaria más importante en respuesta a la pandemia. Los prestadores de la salud requieren un abastecimiento frecuente de dispositivos médicos y equipos de trabajo (como ventiladores, camas, tapabocas) que les permitan realizar su trabajo de manera segura. Salvaguardar a los profesionales de la salud es hoy una prioridad y por ello, se deben garantizar los elementos de protección para cada uno de ellos. Por eso, cumplir responsablemente con la cuarentena impuesta se puede considerar como una acción humanitaria para disminuir la propagación del COVID-19.

Riesgos impuestos por la pandemia para las cadenas de suministro humanitarias

A futuro, uno de los riesgos más visible es el acceso a donaciones provenientes de países desarrollados, las cuales son fundamentales para el funcionamiento de las cadenas de suministro humanitarias en el país.

El COVID-19 ha afectado de manera significativa la situación económica de las regiones más desarrolladas del mundo como Europa y Norteamérica. Muchos de estos países están tomando acciones costosas para blindar su población y su economía, lo que seguramente afectará las donaciones ya prometidas en la cooperación internacional.

Las cadenas de suministro humanitarias juegan un papel muy importante en el abastecimiento y distribución de elementos vitales para las comunidades más vulnerables del país. El Gobierno, las organizaciones humanitarias, personas naturales y empresas están tomando acciones para disminuir la propagación del COVID-19 y reducir el impacto que esta enfermedad pueda tener en las personas más necesitadas.

Sin embargo, las consecuencias del COVID-19 van más allá de estas acciones de respuesta. La extensión de la pandemia está poniendo bajo presión las cadenas de suministro globales y podría también afectar el futuro de los programas humanitarios en el país, para los cuales será fundamental las acciones y donaciones puntuales que vengan de la comunidad local. Por ahora, la prioridad está en superar el desastre actual a través de acciones conjuntas y solidarias.

*Docentes de la facultad de Administración, Universidad de los Andes

 

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