Cálculos electorales

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Lo que mejor define nuestro tiempo es sin duda la incertidumbre. La pandemia por Covid-19 produjo una crisis de salud con un devastador efecto socioeconómico y político, esas consecuencias se evidencian principalmente en los sectores más vulnerables de la población; la experiencia marcada por el diario vivir advierte a los gobiernos que se requiere tomar medidas serenas, a largo plazo, para superar la crisis. Las acciones urgentes son inexcusables y forzosas para quienes ejercen el poder político, acompañadas en muchos casos de ineficiencia, sectarismo y corrupción; en Colombia, todas estas medidas están condicionadas a los cálculos electorales que todo lo contamina.

Recientemente, el procurador general Fernando Carrillo señaló que el gobierno tardó en gestionar la vacuna contra el coronavirus y pidió total transparencia en el manejo de las vacunas; el presidente Duque manifestó que se venía trabajando hace meses en el plan de vacunación y que informará al país sobre esos avances; pero esto no paro ahí, el mandatario dijo “yo creo que este no es un momento ni para oportunismo ni para vanidades ni mucho menos como para tratar de aprovechar estas circunstancias con propósitos electorales”. Una vez más los ciudadanos quedamos desconcertados, en un Estado de derecho, no tiene por qué sorprender ni incomodar, mucho menos al presidente de la República, que el jefe del Ministerio Público, como representante de la sociedad, cuestione y pregunte sobre estos asuntos. De manera coincidente, para decirlo sin suspicacias, el presidente ya se pronunció sobre las negociaciones con las farmacéuticas y la vacunación, el presidente debe resolver los múltiples interrogantes y dudas sobre las vacunas, lo que incluye la respuesta formal al procurador.

Esa falta de información a los colombianos, quienes con preocupación contemplamos los avances significativos que en materia de vacunas tienen otros países, hizo pensar que no se ha hecho lo suficiente, que vamos tarde y que bajo el mato de la reserva se pretendía hacer coincidir el 2021, año de actividad electoral, con los anuncios gubernamentales sobre la vacunación. Entonces, la mejor defensa es el ataque, se aprovechó la oportunidad para contrarrestar al posible candidato presidencial Carrillo, endosándole los males que se le achacan al gobierno y continuar allanando el camino proselitista.

Lo que se necesita es lo contario, que el Ministerio Publico y la Contraloría General realicen su trabajo con rigor; bajo la lupa deben estar los millonarios contratos realizados durante la pandemia, la efectividad de las medidas para evitar los contagios, la pertinencia y necesidad de las campañas publicitarias e informativas, incluido el programa que presenta a diario el presidente y desde luego todo lo que rodea a las vacunas, en esto no puede haber secretismo ni sorpresas. Las actuaciones del procurador son innegables, sobre todo en los temas más mediáticos, lo importante es que no se trate de figuración sino de investigaciones a fondo, se necesita resultados concretos tanto en lo sancionatorio como en lo preventivo. Seguramente, estos dolores de cabeza para el presidente se aliviarán, ya llega la nueva procuradora.

El presidente Duque expresó recientemente que vale la pena revisar la reelección presidencial no consecutiva; lo anterior se une a la solicitud de opinión consultiva presentada por el Estado de Colombia, el 21 de octubre de 2019, ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, para indagar si a la luz del derecho internacional la reelección presidencial indefinida es un derecho humano protegido por la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Lo que no se comprende, es como puede haber este tipo de aspiraciones, cuando el ejecutivo y los partidos de gobierno no han sido capaces de afrontar las violaciones persistentes a los derechos humanos; mientras el pueblo padece con dureza la adversidad, pues lo que está en juego es la vida, la salud, el trabajo, la seguridad, entre otros derechos, la dirigencia está ocupada en sus intereses electorales, ya se está escogiendo al candidato presidencial de 2022, con casas políticas y delfines a bordo; por ello, esa conexidad entre votos y satisfacción de necesidades, de lo que no escapará ni las vacunas, proyecta un panorama oprobioso de manipulación y favores. Mediante un proceso de concientización y de acciones ciudadanas se puede cambiar las practicas aciagas de gobernar y de hacer política.

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