Por: Kenneth Burbano Villamarín

Emergencia económica y social de los trabajadores de la salud por el nuevo coronavirus

En estos momentos donde está en juego la salud, la integridad y la vida, es una necedad, por decir lo menos, alinearse en rencillas partidistas, sumarse a la obtención de ventajas políticas ante los desaciertos o aciertos del gobierno central y mandatarios locales o dedicarse a revisar la minucia jurídica de los decretos, cuando la pandemia del covid-19 tiene enfermas a miles de personas y ha producido numerosas muertes en varios países del mundo. Se hace necesario que aflore lo mejor de la condición humana; que las actuaciones gubernamentales, empresariales, gremiales, de los diferentes sectores y de la gente, estén inspiradas en el deber ser, en una ética puesta en común, que convoque a la solidaridad y al respeto, proscribiendo toda forma de discriminación.  Esta es una oportunidad para reflexionar, así sea por los golpes de la vida o del destino, dado que la  valoración racional ha estado ausente sobre la grave situación que involucra a todos los trabajadores de la salud en Colombia, me voy a referir concretamente a las enfermeras(os) y auxiliares de enfermería. Conversé con cuatro enfermeras, que aman su profesión, que también hoy están dispuestas a dar su vida por servir a los demás. 

Omaira Jiménez, es enfermera hace 30 años, trabajó de noche y estudió de día, fue madre cuando era muy joven, hoy cuenta con una vasta experiencia, especialmente en pediatría y expresa que se hizo profesional porque de su corazón nace el querer ayudar; relata que lo más complejo es dejar a sus familiares abandonados cuando están enfermos, salir y tener que ayudar a pacientes que no conoce, pero esa es la profesión; es también penoso cuando le diagnostican cáncer a un paciente, más aún si se trata de un niño y ver la cara de sus padres de angustia y sufrimiento, el ser humano está falleciendo y le afecta mucho no poder hacer más.

Considera que con el covid-19 vienen momentos muy difíciles, la gente no toma conciencia, Colombia no está preparada para esta situación, no hay ventiladores, un hospital puede tener treinta ventiladores, por dar una cifra, pero si llegan mil pacientes las cosas serán inmanejables. Respecto a las condiciones laborales, asegura que los sueldos nunca han sido adecuados para el personal, siendo injusto frente a un trabajo arduo, de mucha responsabilidad y de altísimo riesgo; se trabaja para luchar por la vida de una persona y sería fatal equivocarse; hay riesgos biológicos, están expuestos todos los días a enfermedades incluso las incurables. Agrega, que no hay garantías laborales especiales, que son las mismas de cualquier trabajador en una empresa; lo mejor que se puede hacer es incrementar los sueldos y que ese salario mejorado sea el mismo para todas las enfermeras sin importar la institución, el que podrá superior, incrementarse dadas las condiciones de seguridad, clima y distancia, entre otros factores; estima que las enfermeras deberían pensionarse máximo con veinte años de servicio sin importar su edad. Concluye, que los trabajadores de la salud han pedido al Estado cosas mínimas, nunca valoradas ni atendidas, dentro de ellas, la obligación de las instituciones de recoger y dejar al personal en sus casas por la seguridad, cuidado y bienestar de todos. 

Maribel Gómez, una enfermera egresada en 2010, con diplomado en cuidado a paciente en estado crítico, dice que llega al campo de la salud con la convicción que adquiriendo conocimiento y destrezas puede ayudar a las personas con actos humanos. Para ella, lo  más difícil  de ejercer su profesión es estar ante la muerte, que sin importar cuanto se haga, el desenlace es fatal y eso arranca el aliento; se trata de ayudar a alguien que, tal vez solo se vea en esa oportunidad pero que es un todo para otras personas. También expresa que  los sueldos son bajos, que pueden ser mejores dependiendo de la institución. Se trabaja con muchos problemas, como los turnos exhaustos y la sobrecarga laboral con el elevado número de pacientes, pone de relieve que hay carencia de incentivos desde algo tan básico como las dotaciones, la falta de apoyo para generar las condiciones en la formación continua y alcanzar procesos de calidad.  Explica que en ocasiones el personal de la salud para mejorar sus ingresos, opta por dos trabajos y horarios extendidos, haciendo jornadas de 18 y hasta 24 horas, lo cual es extenuante, difícil, pero contar con dos empleos permite cubrir necesidades básicas de una familia y ojalá seguir estudiando. La enfermería es una de las profesiones más olvidadas, con invisibilidad para los gobernantes y de las más sacrificadas en términos de bienestar personal.
Karen Pineda enfermera hace 5 años, especialista, refiere que es enfermera porque nació para serlo.

Describe que si una persona entra como paciente, a quien primero encuentra es a un enfermero(a), es quien canaliza, da medicamentos, vela por la persona; es ese profesional que lleva un turno de muchas horas sin dormir y que aun así le desea buenas noches y se convierte en psicólogo, terapeuta, comediante y amigo. Considera que lo más difícil de la profesión es exponerse a diferentes enfermedades y exponer a la vez a quien más se ama, trabajar mientras otros duermen o descansan; sostiene que es una hermosa profesión pero no es reconocida en la sociedad. Agrega que llevar en la mente el último suspiro de alguien y el abrazo de unos padres que pierden a su hijo, es muy doloroso. En cuanto al salario opina que es bajo y variable, las garantías laborales son las comunes, todo depende de la empresa; en muchos hospitales hay que trabajar con las uñas, no tienen los medios físicos  ni las herramientas para prestar una atención con calidad y afirma que ha trabajado en instituciones donde se cuenta con todos los insumos y material de trabajo, garantizando la atención de los pacientes y la tranquilidad del trabajador.

Respecto a la situación actual de la pandemia, enfatiza que el personal de enfermería no tiene las garantías necesarias para enfrentar esta crisis, hay deficiencia de los materiales de protección para la atención de paciente que pueden o no tener COVID-19, se pregunta ¿será innecesario invertir en la seguridad de los trabajadores de la salud, y pasar por encima de su propia vida? Termina resaltando, que es necesario mejorar las condiciones laborales de cada uno de los trabajadores de la salud, no solo a nivel salarial, se refiere a la igualdad para los trabajadores, si un médico puede tener un cuarto para descansar después de un turno de 6 o 12 horas, lo propio le corresponde al enfermero.  

Clara Vega, auxiliar de enfermería con 27 años de experiencia, considera que el mayor inconveniente que tiene, es su escaso sueldo; señala que ellos son quienes están en contacto diariamente con el paciente, por otro lado, dado que presta turnos en las noches deja a sus hijos y su familia, sin que sea distinto en navidad o año nuevo. Faltan incentivos, motivaciones, como por ej., bonos de alimentación. Ahora con la pandemia, tiene temor, siente miedo de llevar el virus a su casa, debe estar en aislamiento con sus hijos; en este momento pide a la Secretaria de Salud dar un incentivo a todos los trabajadores, incluyendo jefes médicos, dado que el transporte público es costoso, este debería ser gratuito, más aún en situaciones de crisis; lo que se necesita es que este Gobierno los quiera un poco más.      

Llegó el momento de una justicia social laboral, las enfermeras(os) son personas con altísimo riesgo de contraer enfermedades, viven sometidas a tensiones, emergencias, largas jornadas de trabajo, estrés, sin un sistema de riegos profesionales reforzado, de estabilidad laboral y pensional especial, muchos de ellos trabajan en condiciones deplorables, subcontratados y con unos salarios indignos; ciertamente no basta con los merecidos aplausos y felicitaciones que han recibido en estos días, ni serán suficientes las anunciadas primas, seguramente transitorias, hay que sacar una legislación integral a su favor y tomar medidas permanentes, el Gobierno Nacional, las autoridades de salud y del trabajo, tienen la obligación de protegerlos, mejorar sus condiciones personales y las propias de la profesión u oficio. Imperecederos agradecimientos a las enfermeras(os), auxiliares de enfermería, su sensibilidad y vocación son admirables, la humanidad les debe mucho.

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