Por: Fabiola Calvo

Gloria Zea, comisionada de paz

Fue en Medellín aquel 23 de agosto de 1984, fue en el entonces Muse Zea y fue en medio de un profundo entusiasmo por la paz que conocí a Gloria Zea junto a John Agudelo Ríos, presidente de la Comisión de Paz; Emilio Urrea, Héctor Abad Gómez, comisionados; Antonio Duque, Alto Comisionado de Paz,  y otros integrantes de la Comisión designada por el Presidente del gobierno Belisario Betancur.

Fui al cubrimiento periodístico de la firma de los Acuerdos de Cese al Fuego y Diálogo Nacional que conjuntamente negociaron  el Gobierno, el Ejército Popular de Liberación, el Partido Comunista Marxista Leninista, el Movimiento 19 de Abril y Autodefensa Obrera. Los primeros hicieron un acto en la capital de Antioquia; los segundos, en Corinto, Cauca, y los terceros, en Bogotá.

En esos históricos momentos, hoy en el rincón de la “necesaria” amnesia colectiva que ha alimentado el desconocimiento de la historia de este país (ayuda a confirmar a quienes afirman que en este país no hay conflicto armado ¿por qué será?) se dio inició a lo que sería y sigue siendo un largo proceso hacia la paz.

Fueron muchas las personalidades que participaron en esa búsqueda de una paz que posiblemente inició, pero que no llegó. Marchas, movilizaciones, plazas llenas y un sinnúmero de personas y organizaciones que hicieron parte de ese anhelo.

En la estructura para la negociación, firma de los acuerdos y seguimiento, fueron constituidas la Comisión de Paz, los altos comisionados para la paz, la Comisión Nacional de Verificación y la Comisión Nacional de Negociación y Diálogo. En su creación participaron delegados y delegadas del Presidente de la República Belisario Betancur. Una de ellas, en representación del arte y la cultura, fue Gloria Zea.

Asimismo, participaron los partidos políticos, los sindicatos, periodistas, organizaciones de derechos humanos, la Iglesia, las centrales obreras (Lea también: https://verdadabierta.com/acuerdos-del-cese-al-fuego-entre-1984-y-1986-con-las-farc-el-m-19-el-epl-y-la-ado/). Sin embargo, el Ejército, en cabeza del General Fernando Landazábal, se convirtió en un declarado enemigo de las negociaciones. Además en ese momento se ventilaba la participación de militares activos en el grupo de carácter paramilitar Muerte A Secuestradores (MAS).

Después que Ernesto Rojas, comandante del Epl, leyera la orden de cese al fuego para sus filas y Oscar William Calvo hiciera al país la propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente (génesis de la actual Constitución). por medio de una elección popular que abriera camino a una apertura democrática, se pasó a la firma de los acuerdos y al brindis con champaña.

Una fotografía de Gloria Zea, Emilio Urrea y Sonia, una combatiente armada, fue el escándalo en la prensa. Ella respondió en una entrevista a la Revista Semana: “El país ha hecho una tempestad en un vaso de agua y un escándalo superficial y frívolo sobre esa foto, cuando en realidad es un bello símbolo de lo que ha ocurrido. El Epl asistió armado a la firma por dos razones. Primero, para subrayar el hecho de que ellos no son un grupo derrotado. De que no era un acuerdo entre vencedores y vencidos, sino un pacto con un grupo armado que con plena autonomía escogía la vía de la paz. Y segundo, porque es innegable, y más por lo que ocurrió en Corinto, que hasta el último momento existía un peligro real. Brindamos con champaña nacional, espumosa, con vino blanco colombiano ofrecido por los guerrilleros. Y lo hicimos después de la firma, cuando ellos ya estaban dentro de la ley. Ha sido el momento más emocionante e históricamente importante en muchos años. Si esto no merecía un brindis, entonces ¿qué lo puede merecer?”.

El hecho al cual se refería la comisionada fue el ataque por parte del Ejército al grupo en cual marchaba Carlos Pizarro rumbo a la firma, en el cual salió herido.

Gloria Zea se categorizó en la parte del país que quería la paz. En la misma entrevista declaró: “Soy, desde luego, miembro del capitalismo, no pertenezco a la lucha armada, pero hago parte del país que conoce la realidad nacional, trabajo no para mi bienestar, sino para la comunidad y recibo alborozada el proceso de paz del gobierno, como la única opción posible”.

Un año después, tras el asesinato de mis hermanos Oscar William y Héctor y amenaza contra mi vida, marché al exilio. A Gloria Zea la volví a ver en el homenaje a Oscar William, 25 años después. Para ella, mi admiración y respeto.

 

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