Libertad, libertad, libertad

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A propósito del Paro Nacional y el Día Mundial de la Libertad de prensa, el 3 de mayo.

La pobreza absoluta de dos millones y medio de personas en Colombia; la pobreza de más de 20 millones; el asesinato de cerca de mil líderes y lideresas y 276 excombatientes de la antigua guerrilla de las Farc desde la firma de los acuerdos en 2016; la militarización bajo el eufemismo de asistencia militar; el grueso del ejército y la policía en manos de jóvenes del pueblo que reciben orden de disparar; un Gobierno incapaz; la mayoría de un congreso servil y mediocre; una institucionalidad secuestrada por el Presidente…

Algunas circunstancias similares vivían en Portugal en 1974. Una tiranía que mantenía las formas estructurales de democracia, un pueblo con miedo, profundo malestar por una reforma presentada por el Ministro de Hacienda, carencia de libertades, un ejército con jóvenes entregando su vida en colonias (no tenemos colonias, tenemos una Colombia con varios conflictos armados). Miseria, guerra, miedo, represión. ¿Les suena?

La conocida como Revolución de los claveles, puso fin un 25 de abril a la tiranía de cuatro décadas, la señal a medianoche fue una canción en una radio del episcopado, a la hora y media sonaría otra de las tantas prohibidas: Grándola, vila morena. “Tierra de fraternidad/ el pueblo es quien más ordena/dentro de ti, oh ciudad/ oh grándola, vila morena”.

Una vez puesta la canción por un periodista dispuesto a asumir las consecuencias y compuesta para un pueblo portugués contrario al régimen, daba el mensaje al ejército rebelde que la decisión estaba firme. Hombres y mujeres se tomaron las calles, ellas salieron con claveles y una conocida foto muestra a una joven, colocando la flor en la boca de un fusil. No hubo ni un disparo y el régimen impuesto por Antonio Oliveira Salazar entregó el mando. Esto ya no nos suena.

Los pueblos tienen el derecho a rebelarse contra la tiranía y en Colombia se logrará desde el empoderamiento de su condición de ciudadanos, de ciudadanas, de tomar las riendas que da la Constitución Política, producto de un Acuerdo de organizaciones que abandonaron las armas y sectores activos del país, fue consecuencia de una lucha que costó muchas vidas, pero también de un momento de lucidez, de razón, de amor, amor por la vida.

En aquel Portugal no había libertad de expresión, tampoco libertad de prensa. ¿Las tenemos en Colombia? Con la primera se puede perder la vida sobre todo en los territorios y la segunda está concentrada en quienes tienen la capacidad de comprarlos, sostenerlos y tener una íntima relación con el poder político, casi hasta confundirse.

Pocos son los medios con la ética como foco del periodismo en toda su dimensión, otros están siendo comprados por empresarios para dar voz a una derecha vinculada con delitos investigados.

¿Qué decir de la Revista Semana? ¿Qué decir de la revista Alternativa que fue dirigida por Gabriel García Márquez y cuyo lema era “Atreverse a pensar es comenzar a luchar” . En 2020 apareció una revista Alternativa que nada tiene que ver con la nacida en 1974. La derecha pobre en originalidad rapa a la otrora izquierda y a los progresistas sus iniciativas.

No es libertad de prensa informar sobre actos vandálicos sin dar un contexto sobre la protesta en todo el país, sin análisis, es propaganda. Muchas noticias descontextualizadas en lugar de informar desinforman ¿es el papel del periodismo? Posiblemente es a este al que hay que analizar. No defendamos un periodismo elitista, sesgado y con una alta ideologización que lo menos que hace es cumplir una función social.

Libertad, libertad es un concepto utópico, palabra manoseada, vilipendiada, utilizada para atraer ingenuos y posar de progresistas. Hoy la invoca un pueblo descontento que no ve reflejada su realidad en la mayoría de los medios. “Por los dientes apretados/ por la rabia contenida, / por el nudo en la garganta, /por las bocas que no cantan, /por el beso clandestino, …

No discuto si la ética antecede a la libertad, pero de cuento estoy convencida es que no se puede hablar de ejercer la libertad si ha sido confiscada, atada por una élite corrupta y autoritaria, una élite que empobrece a sus gobernados.

Igualmente tengo la certeza que un pueblo organizado, conocedor de sus derechos, con conciencia de lo que debe hacer sabe, como decía Máximo Gorki, que “La libertad no se pide sino que se toma”. La libertad se ejerce, la rabia contenida debe ser acción creativa. ¿Votará por los mismos y las mismas? ¿Por quienes viven en urnas de cristal y te buscan, te utilizan para las urnas?

Manifestarse es un derecho pero no es suficiente.

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