Por: Columnista invitado

Los riesgos de los payasos camuflados del Ejército

Por: Acción Colectiva de Objetores y Objetoras de Conciencia (ACOOC)

Los circos militares llevan 26 años en funcionamiento y se han constituido en operaciones cívico militares que involucran a menores de edad, pese a su prohibición desde 2006 con la Ley de Infancia y Adolescencia, se siguen usando a los menores en actividades de inteligencia, las cuales atentan contra el principio de distinción contemplado en el Derecho Internacional Humanitario.

A partir de la Ley de Infancia y Adolescencia de 2006 se establece que el Estado debe abstenerse de utilizar a los niños y niñas en actividades militares, operaciones psicológicas y campañas cívico militares, el Comando de Apoyo de Acción Integral y Desarrollo y el Grupo Especial de Operaciones Sicológicas (GEOS) del Ejército sigue manteniendo como estrategia de intervención los circos militares que iniciaron su funcionamiento desde 1993.

En junio de 2010, el Estado colombiano se comprometió ante el Comité de los Derechos del Niño a revisar las acciones cívico militares de las Fuerzas Armadas en las que participan menores de edad. En este marco el Comando de las Fuerzas Militares emitió una directriz donde prohibió “de forma determinante el empleo de los menores en actividades al interior de unidades militares (…) pintar sus caras de colores camuflados, vestirlos con prendas militares” entre otras acciones para evitar la vinculación de niños, niñas y adolescentes al conflicto armado.

La Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia (COALICO) en seguimiento a dicha directriz señala que: “Nosotros lo que identificamos es que se dejó de mencionarse como campañas cívico militares y pasaron a ser acciones de apoyo al desarrollo (…) se suponen que están pensadas desde otra línea pero en últimas son el mismo espíritu de las campañas cívico militares”.

Según datos del Comando de Apoyo de Acción Integral y Desarrollo (CAAID) durante el 2018, los circos realizaron 398 funciones con 283.406.000 asistentes y en el primer semestre de 2019 han realizado 251 funciones con la asistencia de 178.731.000 personas.

En diferentes cuentas de redes sociales institucionales del Ejército, notas de prensa y Twitter como en @Ejercito_CAAID se evidencia la alta participación de niños, niñas y adolescentes que son el público objetivo del espectáculo circense. La COALICO en su Observatorio de Niñez y Conflicto Armado afirma que “desde el 2010 hemos registrado un promedio de 30 a más de 130 campañas al año donde participan niños y niñas que son registradas desde las mismas páginas oficiales de la Fuerza Pública”

El primero de enero de 2017 el Ministerio de Defensa puso en marcha el Plan Estratégico Militar de Estabilización y Consolidación ‘Victoria’ allí plantea como una línea de acción: “entrenar a los (GEOS), Compañías de Acción Integral (COPAI) y los Circos de Ejército” que se describe en los estudios previos en un contrato de mínima cuantía  por 325.363.759 millones de pesos para el mantenimiento de seis circos del Ejército, presupuesto ejecutado en el 2018.

“Los circos del Ejército no cuentan con presupuesto oficial asignado, ya que su sostenimiento y mantenimiento se hace de acuerdo a las necesidades del servicio y disponibilidad presupuestal del Comando de Apoyo de Acción Integral y Desarrollo” sostiene el coronel Rodrigo Bota, comandante de CAAID.

Los circos del Ejército están adscritos a Divisiones que hacen presencia en territorios de alta presencia de grupos armados ilegales, uno de ellos es el circo Camaleón de la III División, el cual tiene jurisdicción en los departamentos del Cauca, Valle del Cauca y Nariño. Esté fue fundado en octubre de 2010 y su nombre hace honor a la “Operación Camaleón”, una operación militar en contra de las FARC para rescatar generales y coroneles de la Policía y un sargento del Ejército que habían sido secuestrados.

Así, en el transcurso de estos años y en medio del conflicto armado han sido creados el Circo Héroes de Colombia (II División); Circo Sueños de Honor (III División) Circo Centauros (IV División), Circo Colombia (V División); Circo Amazonas (VI División) y  Circo Hombres de Acero (VII División).

Los circos del Ejército como acción cívico militar vulneran el principio de distinción del Derecho Internacional Humanitario que indica que se debe diferenciar entre población civil y combatiente. “Los informes de niños y conflicto armado evidencian que los circos, son posibles escenarios de inteligencia donde los menores son cuestionados, requeridos para conocer las dinámicas que se dan en la comunidad, información que les da una ventaja militar al Ejercito dentro de la población” asegura la COALICO. Desde esta perspectiva se propicia que los menores y sus familias puedan ser catalogados como objetivo militar poniendólos en riesgo.

Estudios sobre los impactos que generan en los menores de edad su participación en actos circenses y de recreación que realizan militares disfrazados de payasos, malabaristas o escenificando personajes con camuflado, encuentran que estas acciones generan una idealización del actor armado que vincula emocionalmente a los menores a una exaltación de valores militares que se pueden constituir posteriormente en motivaciones para incorporarse al ejercicio de la violencia armada.

A conmemorar 30 años de la Convención Internacional sobre los Derechos de los Niños y las Niñas y ratificada mediante la Ley 12 en 1991 por Colombia, los circos del Ejército son una contravención del Estado a la protección y garantía de los derechos de los niños y niñas en el país.

 

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