“Si el mar hablara, contaría donde están nuestros desaparecidos”

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“Si el mar hablara, contaría donde están nuestros desaparecidos”. Estas palabras nacieron de una mujer, negra, víctima de desaparición forzada, desplazada por una masacre que arrasó para siempre su pueblo natal y también discriminada con sus compañeras “patidescalzas”, como se llaman a sí mismas por ser, hacer y decir lo que piensan en su territorio. Esas palabras calaron profundo en nuestra alma y nos animaron a hacer con ellas, conocidas como Madres por la Vida, una cartografía social sobre las desapariciones forzadas en Buenaventura, como sujetas sociales y constructoras de paz.

Así que el especial Los mapas de la desaparición forzada en Buenaventura se basó en esa cartografía, publicado en El Espectador, es una experiencia auténtica y vital de víctimas de desaparición forzada, Su objetivo fue ayudar a otras víctimas en su misma condición, al lado de los saberes de estudiantes y profesionales de la Universidad Nacional con quienes como Fundación Nydia Erika Bautista creamos la Comunidad de Esperanza, en el que juntamos los saberes populares y académicos, nos echamos el dolor a la espalda y creamos desde abajo esa cartografía. Es una herramienta para reivindicar el derecho a la verdad, dimensionar, visibilizar y buscar a los desaparecidos en Buenaventura.

Esta cartografía nació de la necesidad de saber dónde están los afrodescendientes desaparecidos en Buenaventura e inició en humildes ejercicios de acompañamiento de cada una de las víctimas en el terreno por Madres por la Vida. De la escucha de sus testimonios, vivencias y sueños entre iguales, comadres, compañeras de lucha y de trabajo histórico con niños, mujeres y población muy vulnerable.

También se alimentó de un trabajo jurídico, de documentación de casos con acompañamiento psicosocial y fragmentos de información de “casas de pique”, lugares de inhumación, sitios de interés económico o megaproyectos y lugares de control de actores armados. Armando el rompecabezas, presentamos una solicitud de medidas cautelares de protección del Estero San Antonio y El Aguacate ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), acompañado de un mapeo, sitio donde INVIAS ha iniciado obras de construcción de un dragado para ampliar el puerto justamente donde podrían encontrarse inhumadas víctimas de desaparición forzada

Un mapa para los familiares de los desaparecidos no es solo una herramienta para la ubicación de posibles destinos de los seres queridos, sino que es fundamentalmente una representación gráfica de la realidad, que puede dar luces de lo que muchos prefieren mantener en la niebla: el rastro y paradero de las víctimas de desaparición forzada, que dimensiona el universo de víctimas; las prácticas crueles que permanecen impunes en el puerto, y el contexto de violencia estructural y cultural que le niega a la población negra vivir en dignidad su territorio, libre de fosas comunes, del terror y del miedo.

Cada día recorrido nos reafirmó que solo entretejidas las víctimas, a partir del saber acumulado y la experiencia de las buscadoras, vamos a poder encontrar a nuestros seres queridos. Ahora contamos con un mapa que recoge las voces y saberes de mujeres negras, buscadoras, que sitúa lugares atravesados por el dolor y el miedo, pero que también visibiliza el conocimiento y las experiencias de comunidades resilientes y resistentes. Por lo tanto, es un mapa vivo y resignificante, cuyo proceso es igual de potente que su resultado.

Una cartografía que muestra hasta donde ha llegado la deshumanización durante el conflicto armado interno que no termina, en una población que sufre pobreza extrema, exclusión social, desempleo, los más altos niveles de desigualdad, destrucción del tejido social que valerosamente las comunidades negras se empeñan en enfrentar, reclutamientos de menores de edad, desapariciones forzadas, violencia sexual y fronteras invisibles. Todo eso sigue ocurriendo bajo la indolencia del Estado que solo mira en Buenaventura como el puerto del Pacífico donde ha construido 17 megaproyectos y circula el 60% del comercio internacional.

La grave situación de más de 1.000 víctimas de desaparición forzada en Buenaventura ha llamado la atención del Sistema Integral de Verdad Justicia y Reparación que realizó una reciente visita al territorio, donde prometió que las víctimas no estarían más solas y consideró de vital importancia un trabajo articulado.

Ojalá el sueño de la centralidad de las víctimas de las “patidescalzas” en el posacuerdo se haga ahora realidad.

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