Tejiendo la palabra Aremos Paz

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“Lucharemos hasta que el sol se apague”: Frase del pueblo Nasa

En el marco del proyecto Aremos Paz junto con las organizaciones Casa de la Memoria Quipu Huasi y SWEFOR (Suecia) nos encontramos con las autoridades, las mujeres, cuidadores y cuidadoras del territorio, jóvenes y adolescentes del resguardo indígena Huila - Nasa, del corregimiento de Rionegro en el municipio de Iquira.

Estamos en este lugar para conocer y acompañar el liderazgo de la gobernadora indígena del resguardo, la mayora Luz Nidia Fiscé. Ella es la tercera mujer en asumir el cargo de gobernadora desde el año de 1994, cuando un terremoto de 6 grados en la escala de Richter produjo la avalancha del río Páez. Esta catástrofe es considerada junto con el terremoto de Armenia como las más mortíferas en la historia de Colombia. La avalancha del río afectó a más de 15 municipios y sepultó el territorio de los ancestros de Luz Nidia. Cuentan los y las sobrevivientes que no hay quien no tenga por lo menos un familiar que haya muerto o desaparecido en este hecho.

A pesar de la estructura patriarcal, las mujeres del resguardo Huila reconocen que esas prácticas violentas no son parte de la cultura Nasa; por el contrario, Viviana Chindicué, joven lideresa del territorio, manifiesta “estas no son prácticas culturales, porque si se supone que el pueblo Nasa habla de la dualidad, eso tenemos que materializarlo en la realidad”.

La reunión se realiza en una plaza central ambientada por la música y las danzas propias del pueblo Nasa; las flautas y sus sonidos se asemejan al viento cuando silba entre montañas y evoca a los ancestros pintados en los murales de las paredes de la plaza central. Estos ritmos tradicionales se mezclan con beats modernos de hip hop, en canciones en Nasa Yuwe y en español, que lanzan voces de protesta contra la guerra y en defensa del territorio y la vida.

Atrás de la tarima hay una pequeña huerta con plantas medicinales, en las gradas al costado izquierdo se deja ver un graffiti con letras del movimiento juvenil de hip hop que dice “pueblo Nasa”. Al lado, también pintados en las gradas, los ojos vigilantes de un jaguar acompañan el escenario.

A nuestra llegada hay un pequeño puesto de venta de tejidos e imágenes de las actividades que realizan las mujeres alrededor de las artesanías. Esta muestra es una forma de agradecimiento por el proyecto “Quipu Warmi: Construyendo un futuro en paz” financiado por la Agencia gubernamental sueca para la paz, la seguridad y el desarrollo Folke Bernadotte Academy (FBA) e implementado en 2017 por ForumCiv, junto con Casa de la Memoria y mujeres del resguardo.

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Antes de iniciar el evento una compañera nos da un trago de chirrinchi con hierbas medicinales, ella nos explica que es para prevenir el Covid 19. El sabor es fuerte y amargo. Los dos días de reuniones se realizan en una espiral de sillas: un círculo de la palabra. Al centro una tulpa compuesta por tres piedras que representan al padre, la madre y los hijos. En un rectángulo de madera, la tierra que simboliza el territorio. Al finalizar la jornada todo debe volver al lugar de donde salió y la ceniza se entierra. Este fuego permanentemente se aviva con plantas, principalmente de pino, chirrinchi, tabaco y eucalipto. Las mujeres tejen mientras avanzan los dos días de reunión.

La palabra y el conocimiento se teje, circula, rota, camina en espiral y se construye en colectivo. De esa forma, al calor del fuego hablamos y compartimos sobre las problemáticas del territorio, sus preocupaciones, sueños y esperanzas.

Las mujeres y los jóvenes nos contaron que existen altos niveles de consumo de alucinógenos y bastantes embarazos a temprana edad. Ellas, junto con los jóvenes, producen tejidos y artesanías de la cultura Nasa pero no tienen mecanismos de comercialización que les permita garantizar la autonomía económica.

El movimiento juvenil Kwē Dsi’j Üus çxhaçxha “Camino de la juventud con corazón fuerte” tiene su plataforma de lucha para garantizar la pervivencia en el territorio y salvaguardar la cultura y la identidad Nasa. Les preocupa que cada vez los niños y las niñas hablan menos el Nasa Yuwe y que algunos jóvenes que salen a estudiar sus carreras a la ciudad, no vuelven porque son atraídos por el mundo occidental.

Las autoridades, cuidadores y cuidadoras del territorio se notan preocupados por la recomposición del conflicto social y armado, así como por la presencia de las empresas mineras. Todo indica que el sueño de la paz fue literalmente una pequeña ilusión pasajera, hoy ellas y ellos se preguntan de qué paz estamos hablando. Nos cuentan que necesitan apoyo y acompañamiento para avanzar en la protección de su territorio. Todas y todos coinciden en que seguirán luchando hasta que el sol se apague.

*Coordinador de programas, Oficina regional de ForumCiv para América Latina y el Caribe

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