Por: Fabiola Calvo

Una verdad abre una compuerta

“Colombia es el primer país que ha creado de manera simultánea un sistema integral de verdad, justicia y reparación con mecanismos concretos para promover la investigación de las causas, dinámicas y afrontamientos de las mujeres y personas LGBTI en medio del conflicto armado” dice la Comisión de la Verdad con motivo de la visita de tres excomisionadas de la verdad de otros países para un intercambio de experiencias.

Escuchar a Sofía Macher, excomisionadas de la verdad en Perú (creada de 2001 a 2005) y a Olandina Caeiro en Timor Oriental (creada en 2002 a 2005), es hacer un repaso por la reciente historia de violencia contra las mujeres en el marco del conflicto armado en nuestro vecino país o de independencia de Indonesia en el caso de Timor Oriental, pero también la historia de mujeres verracas que cocieron el dolor para seguir construyendo.

En Perú los familiares de desaparecidos eran 700 mujeres organizadas, rurales, quechuhablantes y fueron ellas las que lograron la creación de la Comisión de la Verdad, dice Sofía Macher. Recordó a aquella mujer que le fue entregado el informe final de la Comisión de la Verdad que dijo: Muchas gracias pero… ¿mi hijo dónde está? Este doloroso hecho junto a otros le permite afirmar que “una verdad abre una compuerta de lo que no eras consciente ni conocías”.

Olandina Caeiro se dio a la tarea de buscar mujeres que quisieran hablar sobre lo vivido en el periodo de independencia bajo el mandato que tenía la Comisión de buscar explicaciones a la violencia pos invasión de Indonesia y proveer reparaciones a las víctimas. Y lograron la reparación para 712 personas (población de 664.984habitantes en 1975, año de la independencia), después de 3 años de conflicto.

En referencia al papel de la prensa en Perú “era prensa chicha” que estaba pagada por Alberto Fujimori. Existían dos medios para decir que había libertad de prensa, pero en ellos se sostenía la dictadura, comentó Sofía Macher. ¿Cuántos medios nacionales existen en Colombia? ¿Soy inoportuna? Lo siento, sólo por preguntar.

Sin embargo, el momento de la existencia de la Comisión de la Verdad, coincidió con las reformas y la recuperación de la prensa y “gracias a la legitimidad que ganó la Comisión al hacer muy público su trabajo, las audiencias de escucha tuvieron mucho impacto y hubo mucho respeto a las víctimas. La prensa local estuvo presente hasta dos días seguidos, pero tuvimos en contra a quienes temían se develara la verdad”. En Colombia se pueden saber verdades pero existen suficientes armarios para guardarlas y desfachatez para negarlo.

En Timor, contó Olandina Caeiro , “la prensa casi toda pertenecía a Indonesia y esto lo aprovechó para hacer creer que los timorenses querían pertenecer a ese país, sin embargo en el proceso de reconciliación fuimos acompañados por periodistas y las audiencias públicas fueron transmitidas, además la Comisión de la Verdad tuvo su propia radio”

Las Comisiones de la Verdad han logrado avanzar en sus análisis e incorporar un enfoque de género integral, es decir que van más allá de la violencia sexual, es decir que en las violencias basadas en género incluyen violencias reproductivas (abortos, embarazos forzados y planificación forzada); violencias sexuales no solo referida al acceso carnal violento sino que incluyen amenaza de violación, desnudez forzada, obligación a presenciar actos sexuales…y violencias por prejuicios lo cual permite un análisis sobre violencias contra personas LGBTI.

A pesar del avance en la constitución de 42 Comisiones de la Verdad únicamente 3 han tenido a mujeres como presidentas y el 22% de su participación (249 comisionados y 71 comisionadas). Y ¿Cómo estamos en Colombia? Un presidente, 5 comisionadas, 5 comisionados y en espera de quién reemplazará a Alfredo Molano.

La propuesta de los Acuerdos entre Gobierno Nacional, el Estado y las FARC sobre el enfoque de género, fue y es desde los derechos, fue y es para darle la voz a quienes fueron víctimas de las graves violaciones de los derechos humanos en el marco del conflicto armado interno, con énfasis en mujeres y personas LGBTI, es un enfoque que quiere visibilizar lo que se ha querido mantener oculto por el peso de la guerra, el poder de una élite feudo-capitalista, del machismo y la exclusión parte de nuestra cultura que tenemos metida hasta el núcleo de los huesos.

No sabremos toda la verdad pero habremos dado un paso para no enterrarla.

Nota: 8 de marzo de 2020, mujeres y hombres en Colombia tenemos el enorme deber de parar el asesinato constante de lideresas y líderes sociales. ¿Cómo? Esa es la tarea.

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