Encuentro de la Comisión de la Verdad

Catatumbo, en busca de salir del conflicto con diálogo y perdón

Noticias destacadas de País

Durante el primer encuentro regional de la Comisión de la Verdad en el Catatumbo, diferentes actores de la sociedad dialogaron por más de dos horas sobre el por qué de la persistencia de la guerra en esta subregión fronteriza con Venezuela. Empresarios, exguerrilleros, gobierno y líderes sociales en un solo escenario. Estas fueron algunas conclusiones de “Diálogos para la No Continuidad y la No Repetición”.

El conflicto armado dejó un saldo de 346.955 víctimas en Norte de Santander, según la Comisión de la Verdad y en la subregión más importante de ese departamento, el Catatumbo, los grupos ilegales no cesan en la confrontación armada con las fuerzas del Estado por el control territorial. Una zona muy apetecida, sobre todo, por ser una amplia frontera con Venezuela propensa para distintas actividades ilegales. De hecho, según el Gobierno, después de la firma del Acuerdo de Paz las áreas sembradas de coca pasaron de 33.598 hectáreas a 41.771 hectáreas; complejizando así la situación en materia de seguridad y los delitos conexos al narcotráfico.

Entendiendo esta situación y con el ánimo de proponer alternativas para que los años más crudos de la guerra no se repitan en estos municipios del Catatumbo, la Comisión de la Verdad realizó el primer encuentro regional de “Diálogos para la No Continuidad y la No Repetición”, un acercamiento directo con distintos actores de la sociedad como los líderes sociales y defensores de derechos humanos, los excombatientes de las Farc, junto con el Gobierno regional y los empresarios.

Frente a frente, este jueves en Cúcuta, capital de Norte de Santander, dialogaron sobre lo ha dejado la guerra a lo largo de los años en el Catatumbo: Alba Luz Trigos, lideresa social de la subregión; Mauricio Vargas, gerente de Palnorte; Juan Felipe Corzo, secretario de Gobierno de Norte de Santander; Katerin Avella, excombatiente de las Farc; monseñor Ómar Sánchez, obispo de Tibú y recientemente nombrado arzobispo de Popayán; Saúl Franco, comisionado de la Verdad; y Santiago Ramírez, miembro del colectivo ‘Amigos, amigas, Memoria y Verdad’.

El encuentro, que contó con el apoyo de Colombia2020 de El Espectador, estuvo conducido por la comisionada de la verdad Patricia Tobón.

A su vez, el diálogo intersectorial contó con las intervenciones y reflexiones de Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad; Gautier Mignon, embajador de Francia en Colombia; y Gerson Arias, director de Dirección para el Diálogo Social.

En un primer momento del foro el director Arias se preguntó, ¿por qué persiste el conflicto y no parece haber freno a la continuidad del mismo en esta zona del país desde la década de los ochenta?

Partiendo de esa inquietud en materia de seguridad, Alba Luz Trigos, sostuvo que estos problemas se exacerban al existir atropellos a las poblaciones más vulnerables. “No se pueden seguir narcotizando, porque se perdería de vista que el trasfondo de los flagelos que ocurren allí tienen sus raíces en problemas estructurales de desarrollo social", sentenció la lideresa.

Desde una perspectiva empresarial, Mauricio Vargas reiteró que el conflicto perdurará en el Catatumbo mientras no haya garantías de sostenibilidad sobre los proyectos campesinos.“Los campesinos no son narcos. Ellos saben sembrar la tierra y no es justo que cuando siembran algo lícito no tengan garantías de comercialización que sean bien pagas”, denunció Vargas.

A su turno, con una mirada crítica y desafiante hacia el Estado colombiano, monseñor Ómar Sánchez no titubeó al decir que al Catatumbo lo convirtieron en “un marco sellado para las oportunidades”, donde el problema coquero “está en la cabeza y corazón de las personas porque se metió en las entrañas de la identidad cultural, lo que deterioró al campesinado”, dijo.

De forma sucinta y reflexiva, la excombatiente de las Farc, Katerin Avella, dijo que el Estado llega a donde no debe llegar y cuando lo hace, “no resuelve los problemas estructurales de la gente. Cambiando la dirección de su discurso, aprovechó para no atribuir culpas de manera individual, sino a no dicotomizar entre buenos y malos, blancos y negros, “para entendernos como hermanos y no como enemigos; y así tener mecanismos de perdón que vayan desde el fondo del corazón y no simplemente en un evento público”.

También le puede interesar: Tras las razones de la persistencia de la guerra en el Catatumbo

Sobre la pregunta de si hay una guerra reciclada en el Catatumbo giró la discusión de la segunda etapa del panel. Para el secretario de Gobierno de Norte de Santander, Juan Felipe Corzo, en la región hay demasiados hechos victimizantes que “se pueden resolver con inversión social y lucha contra el narcotráfico; aunque no puedo tapar el sol con un dedo y esconder la historia precaria en presencia estatal en el Catatumbo”, agregó.

Katerin Avella y Alba Luz Trigos compartieron la perspectiva del abandono estatal y agregaron que la violencia reciclada en la subregión también se debe a que la implementación en el Acuerdo de Paz no va al ritmo que se espera y que “los proyectos PDET propuestos desde el territorio no han tenido ayudas para obtener avances. Apenas hay 333 iniciativas aprobadas de las más de mil impulsadas desde la región”, aseveró Trigos.

El comisionado Saúl Franco cerró el panel invitando a que se mirara al Catatumbo con otros ojos, con los que se impulsen políticas diametralmente diferentes a las “medidas del Gobierno con las fumigaciones y sustituciones impositivas y verticales”.

Comparte en redes: