“El museo no exaltará a ningún combatiente”: nuevo director del Museo de Memoria

Fabio Enrique Bernal, el recién posesionado director del Museo de la Memoria a cargo del Centro Nacional de Memoria Histórica, llegó a la entidad en medio de un huracán de críticas por su cercanía en ejercicios de memoria de las Fuerzas Armadas. En esta entrevista responde a esos cuestionamientos y promete limar asperezas con organizaciones de víctimas que lo cuestionan.

Fabio Enrique Bernal, el nuevo director del Museo de la Memoria de Colombia, quien se posesionó a principios de febrero./Prensa CNMH.

Es por su amplia experiencia como museólogo de las Fuerzas Armadas que varias organizaciones de víctimas, investigadores y académicos internacionales han cuestionado la imparcialidad de Fabio Enrique Bernal Carvajal. El encargado de sacar adelante la construcción del Museo de la Memoria de Colombia que deberá integrar las voces de las víctimas de una guerra de medio siglo. En esta entrevista, Bernal afirma que haber trabajado dentro de las Fuerzas Militares y la Policía, y haber escuchado las voces de las víctimas de esas instituciones, le permitirá "construir un museo plural para todas las víctimas del país".

No obstante, el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), por ejemplo, poco cree en esa posibilidad al cuestionar la amplia presencia de mandos militares durante el evento en el que se puso la primera piedra para la construcción del Museo de la Memoria de Colombia. ¿Cuál es el mensaje que se quería enviar de parte del CNMH y de la dirección del Museo con la participación de quienes, según el Derecho Internacional Humanitario (DIH), para el caso de Colombia, fueron un actor más del conflicto armado?, se le preguntó al director Bernal. A lo que respondió que el mensaje es que el museo es un espacio para la reconciliación nacional.

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Bernal, quien cumplió 38 años, tiene dos pregrados, uno en diseño industrial y otro en derecho, y una maestría en museología y gestión del patrimonio en la Universidad Nacional. Entre 2008 y 2012 trabajó en la Fundación Universitaria Área Andina como docente, y luego, fue evaluador en la facultad de Artes de la Universidad Nacional. En 2012 se graduó de la maestría en museología y para 2014 continúo laborando, pero, esta vez, dentro del Ministerio de Defensa en la jefatura de Derecho Internacional Humanitario y Derechos Humanos. Desde entonces, se convirtió en un museólogo influyente dentro de las Fuerzas Armadas, incluso, dentro del Centro de Investigación en Conflicto y Memoria Histórica Militar de la Escuela Superior de Guerra.

Con él hablamos de cómo se va a acercar con las organizaciones a las que su cargo les genera desconfianza o si piensa recuperar el trabajo con la Red de Lugares de Memoria del país, que anunció su retiro del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNHM) con el que venía trabajando desde 2015. Sobre todo, le preguntamos si va a respetar el guion de la exposición itinerante del Museo de la Memoria que se construyó con la participación de víctimas de todo el país y que durante la dirección de Darío Acevedo ha tenido varios ajustes. Para esta entrevista, enviamos un cuestionario previo al director Bernal, material que sirvió de insumo para esta conversación final.

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¿A qué se refiere cuando menciona que el guion del museo estará construido de los relatos no oficiales del conflicto armado?

La construcción de los guiones se hace de la mano de las comunidades, de las diferentes víctimas que tristemente nos ha dejado el conflicto armado en Colombia. Por lo tanto, y también por una imposición legal, no se puede construir una verdad oficial, no puede haber un relato oficial que salga de eso, no se puede imponer una sola verdad.

Cuando menciona que al escuchar a quienes portaron un uniforme se puede entender un espectro más amplio del conflicto colombiano, ¿quiere decir que los excombatientes de las Farc, por ejemplo, también podrían aportar en ese relato?

Los que cumplan las características que impone la Ley de víctimas. No todos los excombatientes tienen la calidad de víctimas y nuestro mandato es escuchar a las víctimas. Pero claro, no importa la procedencia, aquí el museo y su construcción está encaminado a ser un espacio donde la pluralidad de víctimas sea escuchada, no hay ninguna prevención respecto de donde provengan las voces.

Cuando dice que esta dirección pretende incluir de manera equilibrada a todas las víctimas del conflicto, ¿esto incluye a las Fuerzas Militares y de qué forma?

Claro que sí, es que este trabajo con la Fuerza Pública se viene desarrollando con el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) desde hace muchos años, porque, finalmente entre las personas que han portado el uniforme también han resultado víctimas del conflicto. Por lo tanto, pues tienen las puertas abiertas y las han tenido, tanto del CMNH como del Museo. El tema del equilibrio es precisamente en la apertura y escucha de todas las víctimas.

¿Eso quiere decir que las Fuerzas Armadas van a estar dentro del Museo de la Memoria como víctimas del conflicto?

Ahí hay una precisión: no es que las Fuerzas Militares y la Policía vayan a estar en el Museo, van a estar los militares y los policías víctimas que es una distinción importante porque la Ley así lo reconoce.

También ha dicho que pretende darle voz a los que no tienen voz y mostrar a las futuras generaciones qué fue lo que sucedió sin emitir juicios ni convertir el pasado en un escenario de juzgamientos. ¿Eso quiere decir que está de acuerdo con que se exalte el heroísmo de las Fuerzas Armadas en el Museo de Memoria como lo sugiere la ley de veteranos?

Esa ley de veteranos es una determinación de nuestro legislador y como ciudadanos no podemos ir en contra de las leyes. De todas maneras, esa ley no se ha reglamentado y como entidad debemos esperar la reglamentación que surja al respecto.

Es decir, como está la Ley en este momento, sin reglamentación, las Fuerzas Armadas, como fuerzas heroicas tendrían un espacio dentro del museo.

A eso me refiero, aquí la labor del museo de Colombia es mostrar un relato equilibrado de las víctimas y las víctimas pueden tener una procedencia o pudieron haber pertenecido a una institución militar o policial. Precisamente ahí es donde daremos el espacio necesario para que sea un equilibrio y una pluralidad de voces. El museo no está dispuesto para exaltar ningún combatiente, sino, para honrar la memoria de las víctimas.

Usted ha mencionado que se van a hacer algunos ajustes al guion del museo en el que ya han aportado muchas víctimas. ¿Esto implica, que dentro de este museo podrán exhibirse operativos como la Operación Jaque de las Fuerzas Militares, por ejemplo?

Eso es un tema apresurado para decir qué va a estar en exhibición porque precisamente se está en proceso de construcción del guion. El museo emprendió hace varios años la apertura hacia el público de una muestra experimental que ha venido escuchando los aportes que se han hecho desde las regiones en donde ha ido el itinerario. Esas voces son las que se deben incorporar en el guion para nosotros determinar finalmente qué es lo que se va a mostrar en el Museo de Memoria de Colombia.

¿Cómo se va a acercar con las organizaciones a las que su cargo les genera desconfianza? Por ejemplo, ¿piensa acercarse al Movice? ¿O piensa recuperar el trabajo con la Red de Lugares de Memoria del país que anunció su retiro del CNMH con el que han trabajado desde 2015?

Nuestro trabajo está encaminado en mantener una cercanía con todas las organizaciones de víctimas. El Movice, que refieres, fue invitado al evento de la primera piedra del Museo y seguimos en la disposición. Estoy muy dispuesto a ir a visitarlos y a mantener las puertas abiertas para que me conozcan. Es que, finalmente, haber trabajado con las Fuerzas Militares y la Policía y haber escuchado la voz de las víctimas que pertenecieron a esas instituciones, me pone también en una posición de escucha atenta a todas las víctimas. Por supuesto, también queremos continuar el trabajo con la Red Nacional de Lugares de Memoria y con las redes internacionales, porque el trabajo que vienen haciendo los equipos del Centro de Memoria y el Museo es un trabajo serio que respeta todo el ordenamiento normativo.

¿Cuál es ese equipo que lo acompañará en la construcción del guion que guiará la exposición que tendrá el museo?

Es un equipo de excelentes calidades profesionales, de un trabajo que vienen realizando desde hace muchos años de una manera ética. Está compuesto de una gran variedad de personas, la mayoría de ellas sigue con nosotros, otras, han decidido irse a seguir su carrera profesional en otros espacios, pero igual, todos nos han expresado que siguen apoyando este proceso de construir el museo y nosotros desde la dirección también les hemos expresado que las puertas de esta entidad siguen abiertas.

¿Quiere decir que la mayoría del equipo continúa?

Así es. Han desarrollado un trabajo profesional muy valioso para poder abrir el museo en el 2022.

Tras el evento de la primera piedra para la construcción del Museo de Memoria de Colombia, ¿ya tiene fechas de cuándo se lanzarán los pliegos y de la contratación en general? Hasta el momento no se han saneado los predios por parte del Distrito para la entrega a la Nación. ¿No le pareció apresurado hacer un evento que se llamara la primera piedra sin avanzar en esta etapa?

No fue apresurado anunciar esta obra, pues en días próximos estaremos anunciando a la nación que este proceso se lanzó. Respecto a lo de los predios, es un trabajo que viene avanzando hace mucho tiempo. Varios gobiernos distritales nos han acompañado y también sabemos que el gobierno distrital actual está empeñado en apoyar todos los procesos de reconciliación y de trabajo con víctimas. Es un proceso que se viene trabajando, está el compromiso del Distrito para seguir acompañándonos y esperamos hacer realidad que las puertas se abran en 2022.

¿Qué piensa de la carta de los pensadores como Alain Touraine, Edgar Morin, Elizabeth Wood, Elizabeth Jelin, entre otros, que les preocupa "la ostensible pérdida de credibilidad" del Centro Nacional de Memoria Histórica, que dicen, se ha expresado en las inquietudes de las víctimas, la suspensión de la pertenencia del Centro a la prestigiosa red internacional de sitios de conciencia, y la, según ellos, "dudosa orientación que pretende darse al futuro Museo de la Memoria"?

Respecto a la carta, una de las personas que firmó fue docente mía en la maestría de museóloga. De otro lado, nosotros con respeto escuchamos, tomamos atenta nota y los invitamos a todos estos a que conozcan el trabajo que se viene realizando y que acata todos los preceptos normativos. Queremos que se acerquen al centro y conozcan al equipo que trabaja bajo estándares éticos.

(También lea: Centro Nacional de Memoria sale de la red internacional de Sitios de Consciencia)

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