La Cartilla, el preicfes virtual de los excombatientes de Cali y Cauca

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Un grupo de profesionales y estudiantes universitarios voluntarios decidió crear un espacio para preparar a al menos 80 exFarc que hoy son bachilleres y deben presentar el examen del Estado, necesario para acceder a la educación superior. Por el Covid-19 ahora las clases son virtuales y están buscando apoyo de más profesores.

Para muchos excombatientes de las Farc, que dejaron sus armas luego de la firma del Acuerdo de Paz en 2016, uno de sus más grandes sueños era terminar o comenzar sus estudios de bachillerato. Los estudios, además de construir una familia y comenzar una vida civil desde cero ha sido la lucha que han emprendido, de manera independiente, en estos casi cuatro años de reincorporación, tanto quienes adelantan su proceso en las zonas rurales que designó el Gobierno para ellos, como quienes decidieron abrirse camino en grandes ciudades. Por eso, desde hace dos años, en Cali y algunos municipios del departamento del Cauca, al menos 80 exFarc han recibido capacitaciones de preicfes, ofrecidas por sociólogos, politólogos, comunicadores y estudiantes universitarios que se sumaron, voluntariamente, a un proyecto llamado La Cartilla.

La iniciativa nació en junio de 2018, luego de que Juan Camilo Lara, sociólogo; Natalia Lucio, diseñadora, y Cristian Castaño, trabajador social, visitaran las entonces zonas veredales, hoy conocidos como los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR), para participar de brigadas de salud y educación, ofrecidas por voluntarios, que se adelantaban cuando apenas comenzaba a implementarse lo pactado en La Habana (Cuba) entre la extinta guerrilla y el Estado colombiano.

Tras ese primer contacto con hombres y mujeres que con mucho esfuerzo querían retomar el colegio, soñaban con profesionalizarse y tener trabajos distintos a lo que habían hecho, decidieron organizar un grupo independiente de universitarios y profesionales de todas las áreas, radicados en Cali, que pudieran visitar los ETCR cada fin de semana para prepararlos para las pruebas Saber 11.

Dichas pruebas son realizadas dos veces al año por el Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación, conocido como ICFES (siglas pertenecientes a su antiguo nombre pero que aún se mantienen) y son necesarias para que todas las personas dentro del territorio nacional logren acceder a la educación universitaria, técnica y/o tecnológica. Por eso, desde colegios y entidades privadas, se realizan talleres para preparar a los estudiantes en su último año escolar sobre este examen de Estado, donde se mide el nivel educativo de los participantes y de las instituciones de educación básica.

Aunque existen espacios gratuitos y a través de internet para practicar las pruebas, ofrecidos por el mismo ICFES (entidad del Estado), para los exFarc el factor humano es indispensable, necesitan de la guía de profesores, pues muchos excombatientes a raíz de pasar años en la guerra, no habían usado un celular inteligente o un computador.

Por eso, con la convicción de que la educación es la “mejor manera para conseguir una vida en paz”, al proyecto se unieron reincorporados de los ETCR de Cauca: Monterredondo (Miranda), Los Monos (Caldono), El Ceral (Buenos Aires), El Estrecho (Patía), y para quienes están radicados en Cali. El proyecto también ha incluido a personas de la comunidad en zonas aledañas, lo que ha permitido abrir un espacio de reconciliación.

“La Cartilla, educación para la paz no sólo es un espacio donde los excombatientes que se encuentran en procesos de reincorporación estudian y se preparan para el preicfes y la vida universitaria, sino que también le apostamos a la reincorporación social, ya que posibilita espacios en donde tanto excombatientes como habitantes de las zonas rurales aledañas a los ETCR se encuentren y afiancen su relación", explica Juan Camilo Lara, uno de los líderes.

El proyecto La Cartilla no reemplaza la labor que hacen los colegios a los que asisten los reincorporados. Como lo explicaron sus coordinadores, son un complemento o un refuerzo en las asignaturas básicas (matemáticas, ciencias sociales, lectura crítica, biología e inglés) para que haya mejores resultados en las pruebas de Estado. Y este no es un asunto menor. Según un estudio realizado por el Laboratorio de la Economía de la Educación de la Universidad Javeriana, publicado el pasado 13 de octubre, quienes obtienen mejores puntajes en estas pruebas estatales son estudiantes de colegios privados, que logran acceder a los espacios que poseen el músculo financiero para garantizar una preparación integral. El 73% de quienes se presentan proviene de colegios oficiales y obtienen en promedio 26 puntos menos. En ese contexto, esta iniciativa que ha capacitado a dos promociones de excombatientes toma tanta relevancia.

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Sin embargo, por las condiciones propias de la pandemia, las clases quedaron suspendidas desde marzo de este año. “Nos encontramos con las dificultades propias del aislamiento, muchos de nuestros estudiantes son población en riesgo porque son adultos mayores y nosotros representamos un riesgo para ellos, por eso decidimos cambiar la metodología y comenzar este proceso virtual”, menciona Lara.

Necesitan apoyo

Para lo que resta del año, la meta es que se vinculen otros 80 estudiantes a las capacitaciones virtuales. Sin embargo, el primer y quizá más grande reto es conseguir los dispositivos tecnológicos como celulares inteligentes, tablets o computadores para que los exFarc puedan acceder a las videollamadas, correos, videos y plataformas que les enviarán los docentes. Para lograrlo, Lara aseguró que están organizando una jornada de donación de teléfonos y computadores en buen estado o nuevos, en Cali, para hacerlos llegar a los ETCR, porque no todos tienen acceso a estos dispositivos.

Esta necesidad también la replican los estudiantes. Xiomara Martínez, una excombatiente de 30 años que participó del Pre-Icfes y preuniversitario de La Cartilla en Cali, cuenta que es fundamental el uso de estas herramientas para las clases. “Uno antes no había usado un computador, nunca se había metido a una página o había mandado una tarea por WhatsApp y así es muy difícil”. Por eso, ve la posibilidad de hacer las clases de manera virtual, como la forma ideal para que los estudiantes, cuyas edades van entre los 23 y 65 años, puedan aprender a relacionarse con la tecnología.

El segundo reto es poder asegurar el internet de sus estudiantes en los Espacios Territoriales. Juan Camilo Gonzáles, politólogo de la Universidad Icesi y profesor voluntario de ciencias sociales desde hace dos años, asegura que “reunirse ahora, por el Covid-19 es imposible, y el internet posibilita muchas cosas, pero el hecho de que no haya conexión en esos territorios nos tiene muy limitados". Sobre este asunto, Xiomara, quien hizo la dejación de armas en el ETCR La Elvira en Buenos Aires (Cauca), agrega que, según los compromisos del Gobierno con la implementación del Acuerdo de Paz, “se supone que todos los ETCR deben tener internet y efectivamente en algunos de los espacios hay WiFi, pero no funcionan correctamente, son lentos o a cada rato se caen".

Y el último desafío es encontrar los profesores voluntarios que puedan crear material pedagógico y conectarse periódicamente a las clases. La campaña por la búsqueda de docentes comenzó hace cuatro días a través de redes sociales, cuando los coordinadores anunciaron que retomarían las actividades de manera online. Buscan estudiantes universitarios, docentes y profesionales que puedan enseñar a través de métodos sincrónicos, como videollamadas grupales, y asincrónicos, a través de mensajes de WhatsApp.

Xiomara reconoce que se necesitan más voluntarios, pues la labor que hacen los “los profes” es indispensable para la implementación del acuerdo: “Lo que están haciendo los profes de La Cartilla es súper importante, porque muchas personas hace mucho tiempo no estaban en un plantel educativo y con lo que logré aprender de ellos, lo que me enseñaron, logré hacer el Icfes y eso me ha ayudado porque ahora estoy en el proceso para entrar a la universidad (…) y la educación es una herramienta para poder seguir con este nuevo paso hacia la paz”.

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Los esfuerzos de esta iniciativa de educación para la paz han sido fructíferos. Xiomara, por ejemplo, actualmente, está esperando respuesta de la Universidad del Valle para entrar a estudiar la carrera de Geografía. “Cuando uno ve que las personas que están en los ETCR tienen toda la voluntad de que el acuerdo se implemente y que su proceso de reincorporación se desarrolle de manera exitosa, nosotros buscaremos hacer todas las cosas así no tengamos el presupuesto para hacerlo”, dice el coordinador.

Las clases ya iniciaron en el ETCR de Caldono (Cauca) con 30 personas inscritas; sin embargo, todavía necesitan más manos para que el proyecto no decaiga en la pandemia en los demás espacios territoriales y en Cali, por lo que esperan conseguir los elementos necesarios para garantizar la mayor presencia de estudiantes para la cohorte de octubre 2020 – marzo 2021.

“Me gustaría hacer un llamado para que quienes están en la posibilidad de hacer aportes para la implementación del Acuerdo de Paz, lo hagan. Un llamado al Estado porque es el primer responsable en todo esto y que se pueda evidenciar que hay personas que estamos comprometidas con la implementación del Acuerdo, especialmente la comunidad FARC. Y necesitamos unos mínimos de presupuesto para poder desarrollarlos, acá nadie está trabajando para ganar dinero, estamos todos trabajando porque hay un compromiso con lo que pueda pasar en el país”, afirmó Juan Camilo Lara.

Si después leer esta nota, desea apoyar El proyecto de La Cartilla, puede contactarse a través del correo lacartillaedu@gmail.com o a través del WhatsApp +57 -320 522 6035. Pueden apoyar con dispositivos móviles, computadores, su conocimiento o económicamente.

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