Los excombatientes que dejó “Albeiro Suárez” en La Julia

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Cerca de 140 exguerrilleros se fueron concentrando en ese poblado del Meta desde agosto de 2017, liderados por Juan de Jesús Monroy Ayala. En noviembre lanzarían su marca de chocolate y está próximo a publicarse un minidocumental sobre los tres años de este poblado de paz.

Apenas un día antes de que lo asesinaran, Juan de Jesús Monroy Ayala, o Albeiro Suárez, recibía de la Gobernación del Meta, junto con otros excombatientes, un motocultor para arar la tierra que les habían donado con el fin de apoyarlos en sus proyectos productivos. Ese jueves, varios de los exguerrilleros del poblado de La Julia se reunieron a estrenar y aprender a manejar la nueva maquinaria en sus cultivos. Ahí estaba Albeiro Suárez, cuentan sus compañeros de la cooperativa, satisfecho por el nuevo logro que alcanzaban en ese poblado que él mismo había levantado hace ya más de tres años. Al día siguiente, el viernes 16 de octubre, en una vereda contigua lo citaron para matarlo.

Dentro de pocas semanas, Albeiro Suárez vería el resultado de una iniciativa en la que había venido pensando desde principios de este año. El pasado 28 de agosto se cumplieron tres años desde que 46 exguerrilleros salieron del espacio de reincorporación de Colinas, en el Guaviare, y se asentaron en la vereda La Pista, corregimiento de La Julia. Por eso, la idea de Albeiro, el líder de estos excombatientes, fue grabar un minidocumental que contara su historia y fuera publicado para el tercer aniversario de su llegada a ese poblado.

La pandemia había retrasado el cronograma, pero un equipo de comunicaciones del partido FARC en el Consejo Nacional de Reincorporación (CNR) ya había ido a grabar todo el material y estaba en proceso de edición. Albeiro ya había dado el aval al nombre que llevaría la producción: La Julia, tres años de resistencia y persistencia. Además de contar lo que han sido estos tres años en la zona, la intención del audiovisual era combatir el estigma que se tiene sobre esa zona del país, que durante el conflicto armado fue la retaguardia para la guerrilla de las Farc. El minidocumental verá la luz antes de que se acabe el año, pero su protagonista no estará para el lanzamiento.

Esa producción no era la única tarea que venía ocupándole el tiempo durante los últimos meses al excombatiente asesinado. La otra gran misión, por la que hay gran expectativa en La Julia, es el lanzamiento de la marca de chocolate, que estaba prevista para la primera semana de noviembre. En esa zona, los excombatientes tienen un sembradío de cacao en diez hectáreas. “La idea es primero montar la planta de transformación de cacao, recoger el cacao no solo nuestro sino de tres veredas cercanas, procesarlo, sacar chocolate de mesa y no venderlo a terceros, sino exportarlo”, cuenta Aracelys Ramírez, la Mona, vicepresidenta de la cooperativa.

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Albeiro era el gerente de esa cooperativa y por eso estaba al frente de varios de los proyectos. Además, era el líder natural de estos excombatientes, pues duró más de 25 años en las filas de la insurgencia, en donde llegó a ser comandante de compañía e integró la guardia personal de Manuel Marulanda Vélez, fundador de las Farc, y de Mauricio Jaramillo, excomandante del Bloque Oriental. Albeiro fue el fundador de la cooperativa y quien la bautizó: Cooperativa J. E., en honor a la frase con la que solía despedirse Marulanda, haciendo referencia a que los guerrilleros, cuando arreció la confrontación tras la ruptura de los diálogos del Caguán, pues habían quedado como un judío errante.

Si bien el grupo inicial que se asentó en La Julia fueron los 46 exguerrilleros que salieron del espacio de Guaviare, con el paso de los meses en otras zonas se enteraron de la nueva área de reincorporación que se consolidaba en Uribe. Muchos se fueron sumando y hoy la cooperativa J. E. tiene unos 140 excombatientes afiliados que viven en La Pista y en veredas contiguas. Incluso, de espacios de reincorporación como de La Elvira, ubicado en el municipio de Buenos Aires (Cauca), llegaron otros exguerrilleros. Tania García, por ejemplo, encontró su lugar y está conformando un equipo de comunicaciones para dar a conocer todos los proyectos que trabajan en el territorio.

De estos exguerrilleros, 104 lograron que en el CNR les aprobaran un proyecto de ganadería de leche y carne, por el que les desembolsaron los $8 millones que le correspondían a cada exguerrillero, como estaba pactado en el Acuerdo de La Habana. Hoy ese proyecto también está en marcha.

Lo que sí está pendiente son las viviendas. Epismenio Tamayo (o Asdrúbal), fiscal de la cooperativa, cuenta que diez de las 36 hectáreas que tiene el predio en el que se asentaron ya se las compraron al propietario para construir casas en ese terreno. “El resto está en arriendo con compromiso de compra”, sostiene. Por ahora, cada quien con ingresos propios ha ido arreglando su casa, aunque se está gestionando un proyecto con la Alcaldía de Uribe que resultaría en viviendas para al menos sesenta de los exguerrilleros. “Albeiro lo que quería era que cada quien tuviera su vivienda, su forma de sostenerse. Su idea era que esto, aquí donde estamos, se formara como un centro poblado, no solo nuestro sino incluyendo las comunidades de la zona”, dice la Mona.

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El viernes 16 de octubre en la mañana, Asdrúbal habló con Albeiro para coordinar la jornada de trabajo. Por un proyecto con la Alcaldía, estaban encargados de recibir la maquinaria para arreglar la vía. Asdrúbal se fue a recogerla y Albeiro se quedó en el poblado. Según ha trascendido, al excombatiente lo citaron en la vereda El Planchón, adonde él acudió con uno de sus escoltas, Luis Alexánder Largo (o Yeferson Mandela). Al mediodía empezaron a circular por redes de mensajería las fotografías de Albeiro y su escolta abaleados en el suelo. Así fue como se enteraron en La Julia de que su líder había sido asesinado.

Hoy reafirman que continuarán con los proyectos que venía liderando Albeiro y que a pesar de la situación de inseguridad en la zona no saldrán desplazados. “No tenemos por qué salir corriendo. Nosotros hicimos un acuerdo con el Gobierno, vamos a exigir seguridad, a exigir que nos respeten la vida y que se respete el Acuerdo de Paz”, dijo Tania García. Con ese reclamo, desde la tumba de Juan de Jesús Monroy, en Mesetas (Meta), arrancó hacia Bogotá la Peregrinación por la Paz y la Vida de los excombatientes. La semana entrante llegarán a la capital, junto con delegaciones de varias regiones del país, para exigir que paren los asesinatos de los firmantes de la paz, que con Albeiro ya suman 234.

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