“No hay que tirar al mar las llaves de la paz con el ELN”: Juan Camilo Restrepo

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En diálogo con Colombia2020, el exjefe negociador de paz con ELN habló de su reciente libro Memorias de Cachapamba y dijo que ve lejana una negociación en este Gobierno. Además, resaltó el cese del fuego bilateral como una medida fundamental para avanzar en un futuro acuerdo de paz con esta guerrilla.

Desde que el exministro Juan Camilo Restrepo renunció al cargo de jefe negociador de paz con el ELN en diciembre de 2017, su ausencia se había sentido en el mundo de los personajes que han intentado negociar la paz con esta guerrilla. Reapareció en los últimos días para publicar su libro Memorias de Cachapamba, cuyo nombre es un homenaje a la antigua hacienda tabacalera ubicada en el valle de Quito (Ecuador), primera sede de estos diálogos de paz entre el 7 de febrero de 2017 y el 8 de enero de 2018. Posteriormente, los diálogos se trasladarían a La Habana (Cuba) donde se rompieron en el Gobierno de Iván Duque en enero de 2019.

“Transcurrido un espacio prudencial de tiempo decidí recoger en un solo documento los antecedentes de estas negociaciones”, escribió en la introducción de un documento de 182 páginas. En él destacó dos objetivos, a su juicio primordiales, que busca al dejar estas memorias: que se tengan en cuenta los avances que existen en el proceso de paz con el ELN para no comenzar de cero y que no se olvide que es posible un cese bilateral del fuego con la guerrilla, pues se tiene la experiencia, verificada por las Naciones Unidas, de 101 días de silencio de los fusiles entre las partes sentadas en la mesa de negociación. Es única en la larga historia de intentos de paz entre la guerrilla y el Estado colombiano, expresó Restrepo.

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¿Por qué quiso recoger las memorias de un proceso de paz que se estancó hace casi tres años?

Aunque probablemente en el corto plazo es muy improbable que se vuelvan a reanudar los diálogos, no descartó que en un futuro lejano se reanuden estos diálogos. Entonces, quise recoger estos antecedentes para que cuando se reinicien, para que quienes lo logren tengan todas las compilaciones de esta negociación que fue muy extensa en Ecuador con estos señores.

¿Por qué dice que luce muy improbable un diálogo de paz entre el ELN y este Gobierno?

Por varias razones, la mayoría de ellas atribuibles a cierta obcecación del ELN que no ha comprendido que no le es licito a un grupo alzado en armas quebrantar el Derecho Internacional Humanitario (DIH). El DIH justamente exige exige que los alzados en armados respeten ciertas normas mínimas como no secuestrar civiles, no hacer atentados en fuentes de agua donde se nutre la sociedad civil. Mientras eso no pase va a ser difícil reanudar estas conversaciones.

Por qué ese diálogo se rompió seis meses después de la llegada del presidente Iván Duque y terminó en bronca, pues el Gobierno peleó con Cuba que había prestado sus oficios como garante de esta negociación. No obstante, una vez roto el proceso decidió pedir la extradición de los comandantes guerrilleros que se quedaron en la isla a la espera de que los regresaran a la selva como había sido pactado con el anterior Gobierno.

El ELN no es que esté en Cuba, allá hay algunos de los antiguos negociadores. El ELN está desperdigado en muchas partes del país. Mas del 40% de sus contingentes están protegidos en Venezuela. El Gobierno colombiano no debió someter a un país como Cuba, que fue generoso apoyando el Acuerdo de Paz con las Farc y esta negociación con el ELN, a la enojosa situación de una extradición. Allá estaban varios de los comandantes guerrilleros del ELN, pero bajo unos protocolos que había que respetar.

Usted dice que el libro Memorias de Cachapamba es un documento para no partir de cero. ¿Qué es lo que más destaca de la negociación con el ELN y que se puede tener en cuenta a futuro?

Destacaría dos cosas: en esas negociaciones que hubo con el ELN en el Ecuador en 2017 se logró que la guerrilla firmara el único documento que en mas de 50 años de vida revolucionaria ha firmado con Gobierno alguno. Esto fue el cese bilateral del fuego por 101 días y que según las Naciones unidas se cumplió de forma satisfactoria. De manera que si hay ánimo político se puede llegar a avanzar en un cese bilateral. El segundo punto, es que el ELN de vieja data siempre ha hablado de que entiende la negociación como un proceso en que ellos son una especie de intermediarios con la sociedad civil. Nosotros hicimos en pequeño un ensayo de ese ejercicio en Tocancipá (Cundinamarca) y avanzamos en un ejercicio en el que la sociedad civil y el Eln se sentaron a ver cuales eran los puntos que deberían negociar con el Gobierno.

¿Cuáles cree que son los inamovibles del ELN que no ha permitido sellar un pacto con el Estado colombiano?

Yo no soy un interprete del ELN en sus profundidades mentales, pero creo que si existe buena voluntad de parte y parte esa experiencia que tuvimos de cese al fuego bilateral bien cumplido demuestra que si se puede avanzar cuando hay voluntad política. Siempre y cuando el ELN entienda que no es con bombas como va a imponerse en la una mesa de negociación.

La guerrilla ha dicho que el Gobierno siempre tiene como plan B, casi siempre, o capturarlos o asesinarlos. Por eso, piden que sea en otros países donde se realicen las negociaciones.

En los procesos de paz que son largos siempre hay desconfianzas, pero precisamente uno se sienta en una mesa de negociación a hablar con el enemigo, no con el amigo. Y gran parte del proceso de negociación es ir dilucidando esas suspicacias que siempre hay. No se nos olvide que el proceso de paz con las Farc duró cinco años. De manera que sí se puede cuando hay voluntad y no se pretenda avasallar al que está al otro lado de la mesa de negociación.

¿Por qué en Colombia no se ha podido lograr una paz completa?

Creo que ha sido infortunado no haber proseguido con el proceso de negociaciones que se venía haciendo con el ELN; creo que fue igualmente torpe y desafortunado el atentado como el de la escuela de Cadetes por parte de la guerrilla. De todas maneras, mirar hacia atrás con cierta sindéresis este proceso de paz demuestra que si se puede. No hay que tirar al fondo del mar las llaves de la paz con el ELN, pero si se negocia sería indispensable tener en cuenta este documento que demuestra que sí es posible avanzar con un grupo mucho más dogmático que la guerrilla de las Farc que firmó un Acuerdo de Paz hace cuatro años.

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