“No se podrá alcanzar una paz sostenible sin la participación total de las mujeres”

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Luego de su visita a Colombia, Per Olsson Fridh, viceministro de Cooperación de Suecia da sus impresiones sobre el paro nacional y la implementación del Acuerdo de Paz, punto central en la cooperación sueca con el país.

¿Cuál es su lectura de la situación que se encontró en el país por cuenta del paro nacional?

Siempre es positivo que la gente se reúna en demostraciones pacíficas. No solo vemos estas protestas en Colombia, sino en muchas otras partes del mundo. Creo que es una señal de compromiso renovado de la gente que toma su ciudadanía de manera muy seria y que quiere exigir más oportunidades, lo cual es positivo. Por supuesto que nunca debemos aceptar la violencia. Mis condolencias están con la familia del joven que murió, con las personas que han resultado heridas de uno o de otro lado. Durante mi visita escuché que, antes del Acuerdo de Paz, la única discusión que había era la del conflicto y la violencia; hoy vemos discusiones y exigencias de otras cosas. Esto es señal de que la gente en Colombia está lista para dar un nuevo paso en términos de desarrollo democrático y de participación.

¿El tema del paro estuvo presente en sus reuniones con el Gobierno?

Fue imposible evitarlo. Se tocó en todas las reuniones: con los defensores de derechos humanos en Cúcuta, con los líderes indígenas del Cauca, con las organizaciones de Naciones Unidas y los representantes del Gobierno colombiano. Es demasiado temprano para decir cuáles van a ser los resultados, pero creo que todos en Colombia están pensando en cómo manejarlo para que se vuelva algo positivo, y vemos eso como una oportunidad.

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¿Cómo se está materializando el apoyo de Suecia orientado a promover la equidad de género?

Nosotros somos un gobierno feminista y tenemos una política exterior feminista, lo cual significa que en todo el trabajo que hacemos alrededor del mundo siempre traemos a la mesa los derechos, la representación y los recursos de las mujeres y sus organizaciones. Nunca se podrá llegar a una paz sostenible sin la participación total de las mujeres. Suecia tiene la tarea de hacerle seguimiento a la participación de las mujeres en la implementación del Acuerdo de Paz. Pero, además, siempre hablamos de participación igualitaria, de protección de las mujeres, de las lideresas y también de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, la explotación sexual, el abuso sexual, la violencia basada en género, y yo creo que en Colombia también hay mucha necesidad de que trabajemos en esto, porque es un país que ha sufrido muchísimo de inequidad de género. Las mujeres que conocí durante mi visita describen experiencias de violencia, de abuso, de explotación, de tráfico, de no ser invitadas a las mesas de decisiones, y esto no es aceptable para ellas ni para el país.

¿Cuáles son sus impresiones sobre la implementación del Acuerdo?

El consejero Emilio Archila es una persona dedicada al proceso de paz. Tuvimos una conversación muy sincera sobre el progreso de la implementación. Creo que la implementación completa del Acuerdo de Paz es más grande que las responsabilidades de Archila, pero él tiene una posición clave en llevar a cabo las reformas para que la gente pueda ver y sentir que la paz sí está sucediendo. Veo que hay diferentes perspectivas sobre el progreso, la velocidad y las prioridades con que se ha avanzado y sobre las reformas necesarias. El consejero enfatiza que la implementación es un proceso a largo plazo y sabe que la paciencia de los ciudadanos no es tan grande como la perspectiva a largo plazo que se necesita, y esto es un reto para todas las partes involucradas en la paz.

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Hay sectores que señalan que va mucho más lento de lo que debería haber avanzado en estos tres años y más lento de lo que sostiene el Gobierno. ¿Cuál es su perspectiva?

Eso también lo escuché, especialmente en mi visita a Cúcuta, con los defensores de derechos humanos. Creo que ambas posturas son correctas y eso es lo complejo. Toma tiempo que una iniciativa del Gobierno central llegue a la vida diaria de las personas que sufrieron el conflicto. Es un reto para la gente de Colombia en general tener este diálogo honesto, no perder la fe en el Acuerdo de Paz y continuar colaborando para moverse hacia adelante en las diferentes iniciativas que se requieren para concluirlo. Pero, si entendí al consejero Archila, definitivamente hay partes de su mandato que él también cree que están moviéndose más lentamente de lo que deberían.

¿Cómo analiza la situación de líderes y defensores de derechos humanos?

Los líderes con los que me reuní en Cúcuta hablan de la ausencia del Estado o al menos una presencia muy débil de instituciones que protejan a las personas y esto es consecuencia del conflicto. Entiendo que hay partes del país donde las Farc fueron el actor dominante y el vacío ha sido llenado por nuevos grupos criminales o guerrilleros, que han creado un nuevo tipo de conflicto. Están la minería ilegal y los cultivos ilícitos que persisten, sigue el narcotráfico como factor económico dominante y, por supuesto, en este ambiente tan inestable es muy peligroso ser defensor de derechos humanos o líder social. Sabemos que los riesgos están aumentando y esto es inaceptable.

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