Poemas sobre la violencia y la paz en Colombia

Los poetas han reflejado en sus creaciones tanto el anhelo de paz de los colombianos como las atrocidades que se han desarrollado en medio del conflicto armado interno. Hicimos una selección de poesía que aborda la confrontación armada que ya supera medio siglo.

Dibujo elaborado por Rafael Posso, artista y víctima de la masacre de Las Brisas en San Juan Nepomuceno (Bolívar)/.

Colombia un sueño de paz- Tirso Vélez

Para que en los campos

el ladrar de los perros

en cualquier madrugada

no sea el rondar siniestro

de la muerte que vaga

sea el apretón de manos

sea la sonrisa cálida

del amigo que llega

y no fauce oscura

del fusil que amenaza.

 

Para que soldados y guerrilleros

no sean el uno para el otro

el tenebroso olfato

de la muerte

husmeando la vida temblorosa

para que exploten bombas

de pan y de juguetes

y corran nuestros niños

entre escombros de besos.

 

Lancita… mi soldado

recuerda que Jacinto

el hijo de la vieja campesina

se ha ido a la guerrilla

buscando amaneceres

persiguiendo alboradas.

 

Que no regrese muerto

no le apagues su lámpara

porque la vieja espera

pegada a su camándula

pidiéndole a las ánimas

que no pase nada.

 

Compita… camarada

recuerdas a Chuchito

el que jugaba metras

contigo y con los otros

muchachos de la cuadra?

 

Hoy es un chico grande

repleto de esperanzas

se ha ido a la recluta

portando una bandera

símbolo de la Patria.

 

No le trunques sus pasos

tendiéndole emboscadas

porque tendrás tú mismo

que llevar la noticia

que partirá el alma

de aquella pobre madre

vecina de tu casa.

 

Pero también el hambre

bate tambor de guerra

impulsando las armas.

Cada fusil le quita

-por precio solamente-

un año de alimentos

por familia o por casa

sirviendo desayunos

de odios y de balas.

 

Paz

te han vestido de negro

siendo tu blanca, blanca

o de azul de naufragio

o del rojo siniestro

de sangre derramada.

 

Tampoco eres el verde

vendaval de las montañas.

Que todos los partidos

hoy se tapen la cara

y te desnuden toda

novia inmaculada

para ponerte un traje

blanco de nube blanca.

Lea también: Postales de un país que busca la paz

Vuélveme la cabeza...- Horacio Benavides

Vuélveme la cabeza

no dormirás tranquilo

mientras no me la devuelvas.

 

Vuélveme también los brazos

entrégame las piernas

o no podrás borrar la sangre de tus manos.

 

Vuélveme las tripas

o tendrás eternamente náuseas.

No importa a donde vayas

mi sangre te seguirá sin pausa.

 

Tierralta- María Mercedes Carranza

Esta es la boca que hubo,

esto los besos. Ahora solo tierra:

tierra entre la boca quieta.

 

Cuestión de estadísticas- Piedad Bonett

Fueron veintidós, dice la crónica.

Diecisiete varones, tres mujeres,

dos niños de miradas aleladas,

sesenta y tres disparos, cuatro credos,

tres maldiciones hondas, apagadas,

cuarenta y cuatro pies con sus zapatos,

cuarenta y cuatro manos desarmadas,

un solo miedo, un odio que crepita,

y un millar de silencios extendiendo

sus vendas sobre el alma mutilada.

Lea tam​bién: Las masacres con las que se despide el 2018

 

Presagio- Andrea Cote

La muerte es un juego que perdemos.

Es preciso, en tanto,

no agotarse

arrancarse el pecho del pecho,

escondérsele para siempre a la sombra,

no dejar ningún aroma en los cuartos,

no abarrotar el olvido.

De todas formas

uno se va a la muerte con hambre.

 

Noticia para los hijos- Julio Daniel Chaparro

1.

tuve una juventud que luchó por otra

/vida

por merecer al menos esta que yo tuve,

que día a día aún mantengo.

pero la vida se nos acaba y no retorna

/al fin como los soles,

como las aves que siempre descubren

/los caminos.

2.

no pude merecer siquiera un canto con

/tus hijos,

no pude reconstruir el mundo con un

/grito,

no fui capaz de dar otro sol al cielo con

/mi impulso.

3.

pero hubo un día cuando todo era posible,

todo lo podía crear en un arrebato de

/mis manos,

todo era el principio de mi carne que

/soñaba.

 

… hubieras visto el galope de montañas

/en mi pecho

y la tarde en que mis hembras parieron

/otro siglo

detenidas sobre mi desnudez,

sumergidas en el filo de mi alma…

 

4.

y no.

nada merecí. no pude ser distinto. yo

/no cambie.

nunca levanté el vuelo que me surgía

/desde adentro.

ah, se me cansa hasta la espalda y no

/me alcanza la piel

y balbuceo la nostalgia, la mastico con

/los niños.

5.

lo sé.

el tiempo se fugó entre mis manos

y el cielo no reconoció mi aliento

y esto soy yo:

un recuerdo enmohecido, un muchacho

/que sólo yo recuerdo

un rostro que extraña el tiempo en que

/pudo florecer,

un viejo que suplica juventud a carcajadas

venas nuevas otra vez, más esperanzas.

 

6.

yo que vomitaba el viento,

que media la anchura del mar desde mi

/boca;

y sin embargo me detuve,

no puede ser más que otro lecho,

nunca pude ir al extremo de mis sueños.

 

7.

asumí la decisión de reinventar a los dioses

y perdí mi vida tras un sueño.

 

8.

por eso me condeno.

fui un hombre común, como cualquier

/otro.

pero los hombres nada somos.

somos instantes, pasajeros infelices,

invenciones que nunca se devuelven.

somos derrotados, y sufrimos.

 

9.

los sueños permanecen para siempre.

los hombres no nos repetimos.

 

10.

hijo,

sueña siempre conmigo.

Lea también: Seis canciones contra la violencia en Colombia

 

últimas noticias