"¿Por qué un líder social es menos importante que un funcionario público?": lideresa de El Salado

Esta es la carta escrita por una lideresa juvenil de los Montes de María, leída en la instalación este jueves de la Mesa por la Vida, una medida para proteger a los defensores de Derechos Humanos. Un llamado a frenar la ola de violencia contra los líderes sociales en el país.

Según la Defensoría del Pueblo, desde el 1 de enero de 2016 al 30 de enero de 2019 van 438 líderes sociales asesinadosArchivo El Espectador

07 de febrero de 2019

El Salado, El Carmen de Bolívar.

Por Luisa Ortega

"No hay problemas que no podamos solventar juntos, y muy pocos que podamos solventar solos". Lyndon Baines Johnson

Según cifras de la Defensoría del Pueblo, desde el 1 de enero de 2016 al 30 de enero de 2019, van 438 líderes sociales asesinados sistemáticamente, lo que demuestra que la vida humana es cada vez menos preciada, en especial de quienes quieren trabajar por el cambio. Y es que los líderes asesinados no son sólo cifras, son personas que tenían derechos y procesos comunitarios caídos, que hasta el día de hoy se les desconoce. ¿Por qué un líder social, (que es una persona de cambio), es menos importante que un funcionario público, figura pública u otro tipo de persona? es un interrogante que hasta hoy no se responde.

Lo que da como resultado todo esto, es la vulneración de uno de los derechos más importante plasmados en nuestra Constitución Política. El artículo 3 y el artículo 11 nos hablan de este derecho.

“Artículo 3: Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”.

 

Sin embargo, en Colombia atentar contra la vida no es noticia nueva, es cotidiana, al parecer el costo de la paz es la muerte de personas inocentes, de quienes con orgullo llamamos líderes sociales, los hombres y mujeres de cambio, esos que luchan por los derechos humanos y la dignidad, quienes defienden los recursos naturales, los representantes de campesinos, jóvenes, y de miles más. Esos que se ven agredidos por los grupos creados con fines de terrorismo, despojo, narcotráfico y violencia, que buscan quebrantar la consolidación de la paz territorial y crear miedo en las personas (método que les ha funcionado).

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Por ello hoy, en pro de la protección a la vida de las personas, lo que se propone es el trabajo conjunto entre entidades públicas, los líderes y los territorios, para garantizar y salvaguardar nuestros derechos, los de todos, queremos una paz real, estable y duradera con la participación e inclusión del pueblo en cada uno de los procesos.

Que las personas dejen de sentir miedo al momento de expresarse libremente, que el resultado de ello no sea la inseguridad, la muerte, y que a través de la voluntad y el compromiso social, de manera articulada podamos llegar al cumplimiento de lo acordado.

Que la participación ciudadana juvenil se integre a la toma de decisiones, por eso hoy una humilde servidora les habla, Luisa Ortega, en representación de los jóvenes, les dice que sí somos capaces de construir futuro, que sí somos capaces y apostamos al mejoramiento de nuestro país, que estamos comprometidos a trabajar y aprender.

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Que nuestros alcaldes, gobernadores, el presidente, ministros y todos los servidores públicos tienen un trabajo muy grande hoy, porque deben trabajar articuladamente para que sean lo suficientemente capaces de dar respuestas a las problemáticas que se les presenta. De lo contrario mi generación y el pueblo los seguirá viendo como hasta el día de hoy, que a pesar de su “trabajo” no se les ve resultados, y el día en que yo y mi generación lo logremos, vamos a decir que el país les quedó grande cuando tuvieron la oportunidad de ser héroes.

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Muchas gracias.