“Si sacrificándome esto va mejorar, entonces vale la pena morir”: Yaneth Mosquera

Noticias destacadas de País

La lideresa caucana a quien le hicieron una detonación de explosivo en su vehículo en la madrugada de este martes en el municipio de Patía, cuenta que aunque no sabe cuáles son los grupos armados ilegales que quieren hacerle daño, el proyecto en el que más ha estado trabajando en los últimos meses tiene que ver con prevención del reclutamiento forzado de menores de edad.

Yaneth Mosquera Rivera dice que ha recibido al menos unas 40 llamadas en las 15 horas que han pasado desde que detonaron un explosivo al lado de su vehículo en la zona rural de Patía (sur del Cauca). Los hechos ocurrieron sobre las 3:30 a.m. de este martes y aunque todavía no hay información precisa de las autoridades sobre lo que arrojaron, la lideresa social cuenta que lo más afectado fue su carro, que estaba a unos tres metros de la ventana de la habitación donde ella estaba durmiendo.

La mujer, que recibió el Premio a Mujer Cafam en 2007 por su trabajo con las comunidades, no sufrió ninguna herida. Comenta que es la primera vez que una de las cientos de amenazas que recibe casi a diario pareciera haberse materializado. Su vocación por estar al servicio de la comunidad, cuenta, viene desde la cuna. “Mis padres también fueron líderes sociales y defendían las mismas causas que yo: la igualdad, los derechos para las comunidades negras, se oponían a la minería, trabajaban con la gente. Yo fui creciendo y retomando esas luchas pero es algo que llevo en la sangre”.

En diálogo con Colombia2020, Mosquera pide que esta vez la Fiscalía y las autoridades competentes avancen en la investigación y se conozca quiénes quieren hacerle daño. El ente judicial confirmó que se habría tratado de la “detonación de un artefacto explosivo en la finca donde se encontraba la lideresa social”. Mosquera Rivera insiste en que no quiere ser un número más en la lista de líderes sociales asesinados. Asegura que le teme a la muerte pero que está dispuesta a entregar su vida si eso va contribuir a mejorar la situación territorial en el municipio de Patía, de donde es oriunda.

Ya han pasado varias horas desde que sucedieron los hechos, ¿cómo se siente ahora y qué piensa sobre lo que pasó?

Yo no sé de dónde saco tanta fuerza...debe ser porque siempre he hecho lo que me gusta. En la mañana me sentía muy desilusionada pero ya recargué baterías y ya estoy lista para continuar en mi trabajo social.

Tengo entendido que usted vive en otro municipio diferente a Patía....

Sí, pero estaba en Patía haciendo un trabajo comunitario que vengo haciendo desde que comenzó la pandemia. Acompaño a las familias dándoles ánimo, llevo alimentos, intento ayudar para que esta cuarentena no sea tan difícil entonces me la he pasado en los territorios porque además tengo un permiso para movilizarme. Y anoche me quedé a dormir en la casa de una de mis hijas, que fue donde ocurrió la explosión en la madrugada, que afortunadamente solo dejó daños materiales porque todos estamos bien. Yo quedé un poco sorda y con mucho dolor de cabeza, es lo único.

¿Usted ha tenido amenazas últimamente?

He tenido amenazas todo el tiempo. Casi que cada mes estoy poniendo una denuncia en la Fiscalía. Me llegan panfletos, mensajes de texto, me llaman a decirme que me están viendo. Yo trabajo con mujeres, adultos mayores, con jóvenes, también soy delegada del espacio nacional de Consulta Previa para las comunidades negras a nivel nacional. Tengo muchas causas.

¿Y quién firma esas amenazas....o son anónimas?

Pues yo ni sé porque esos panfletos a veces dicen disidencias de las Farc, otras veces dicen Águilas Negras. Para mí son anónimas porque ellos se hacen llamar como quieren y muchas veces el enemigo uno lo puede tener hasta más cerca y uno no se está dando cuenta. Yo sé que soy un problema. No sé para quién pero sé que soy un problema.

¿Cuál es el proyecto o trabajo que más venía haciendo últimamente?

El trabajo más fuerte que he estado haciendo en esta pandemia ha sido con niños, niñas y adolescentes. Este país no se atreve a reconocer lo que está pasando y lo que ha venido pasando siempre que es el reclutamiento forzado. Los armados tienen a los jóvenes de correos humanos porque las drogas ilícitas ni siquieran están saliendo del país, se están quedando porque acá es más rentable. Entonces yo venía trabajando en un proyecto que está financiado por el Alto Comisionado para la Paz donde, de forma lúdica, empleamos el tiempo libre de los niños, niñas y adolescentes y con dos psicólogos que tenemos ellos van haciendo el diagnóstico para que los jóvenes vayan tomando confianza y nos cuenten las verdades que no les dicen a sus papás y que no tienen a quién más contarle. Así buscamos prevenir el reclutamiento forzado porque en esta cuarentena los niños allá no tienen internet entonces están totalmente desocupados y yo he estado ocupando el tiempo con ellos en actividades lúdicas, deportivas, artísticas...

¿Y usted cree que ese haya sido uno de los posibles motivos de la explosión? Porque el tema del reclutamiento está en el debate público ahora...

Sí, está muy delicado pero no sé, no se sabe. Es que esto está tan difícil. Yo no sé a quién no le agrada algo de lo que estoy haciendo y no tienen los pantalones suficientes para decírmelo en la cara y prefieren aterrorizarme de esta manera. Yo ya cumplí 50 años y bien vividos. Yo no quiero morirme, de hecho le tengo mucho miedo a la muerte pero si sacrificándome a mí esto va cambiar y va mejorar la calidad de vida de todos esos niños, jóvenes y adolescentes, entonces vale la pena morir por eso.

¿Y qué le dicen en las amenazas que le han mandado, ha notado algo en particular?

Pues me dicen que no me quieren más en los territorios, que me declaran objetivo militar, me envían mensajes de texto amenazándome y diciéndome palabras feas como que soy una “negra entrometida”. O me llaman a decirme que saben dónde estoy, que me están vigilando. Yo vivo el día a día. Uno no se muere cuando ellos digan sino cuando Dios decida.

Este año hubo un caso de reclutamiento a dos menores de edad precisamente en Patía, donde usted trabaja, y que murieron en una emboscada con el Ejército, ¿usted sabe algo de ese caso?

Sí conozco el caso. Yo trabajé con la familia y con el muchacho que fue reclutado y murió en esa emboscada. Los estuve apoyando porque ellos son de la región pacífica caucana, pero no me he querido vincular mucho al caso porque ahí sí que no estaría contando el cuento. He estado por los laditos tratando de apoyarlos porque fue una situación muy difícil.

(Le puede interesar: La confusa emboscada del Ejército en la que murieron dos menores de edad en el Cauca)

¿Qué les han dicho las autoridades sobre lo que ocurrió o sobre la investigación que deberían comenzar?

Lo mismo de siempre. Que van a investigar y a investigar pero nada más. A mí me tuvieron que sacar de Patía en la mañana escoltada por la Fiscalía, el Ejército, la Policía, el CTI...mejor dicho, salí en una caravana y me sentí, por un día, como si hubiese sido presidenta de Colombia. Yo sentí que hoy Colombia tuvo una presidenta negra por un día. Pero hasta ahí, me dejaron aquí en mi casa y me dijeron que esté muy bien, muchas gracias...y sálvese quien pueda.

¿Cuántas denuncias ha puesto usted en toda su vida como lideresa social por amenazas?

Uffff.....¿en toda mi vida? Yo creo que por ahí unas 1.000...no sé. Pero ninguna ha prosperado. Ellos esperan que uno se muera para accionar porque ni siquiera la Fiscalía me llama para decirme que no pudieron hallar nada en las investigaciones de todas las denuncias que he puesto en mi vida. Nada de eso.

¿Cómo cree que deberían protegerla a usted y a todos los líderes del país, si por ejemplo en su caso ya tiene escoltas?

Sí, yo digo que tengo los mejores escoltas del mundo, pero creo que lo que necesitamos los líderes sociales a veces no es ni un vehículo ni un escolta. Lo que uno necesita es protección colectiva en los territorios y que haya una inversión en proyectos productivos para no tener que irse a otros lugares ni estar molestándole la vida a nadie. Si hubiera protección colectiva y se implementara, todos estaríamos mejor y el Gobierno no tendría que estar gastándose una cantidad de plata comprando platas para la UNP y pagando escoltas todo el tiempo.

¿En este momento piensa suspender su trabajo social en el sur del Cauca por lo que le pasó?

No porque esto es lo único que yo sé hacer y lo que me hace feliz. Yo no sé hacer nada más y a estas alturas no me van a contratar en ningún lado. Sí me preocupa porque puede que ahora sí quieran cumplir con las amenazas de tantos años pero se van a joder porque aquí tienen negra para rato. Colombia es de todos y mi pedazo de Colombia está en Patía, donde enterraron mi ombligo y donde me van a enterrar a mí porque no me voy a ir nunca.

¿Las amenazas contra su vida se han agudizado en algún momento o siempre ha sido así?

Se han agudizado desde 2018. De ese momento para acá no he tenido tranquilidad ni un solo día. Por eso no duermo todos los días en mi casa sino que un día duermo en un lado y me voy rotando. Con este Gobierno todo ha sido más complejo...Uno no sabe si el Acuerdo de Paz fue para bien o para mal porque mi territorio en vez de mejorar, ha empeorado.

(Vea: El impacto del confinamiento para los líderes sociales en Colombia)

¿Qué nuevos proyectos llevará a cabo, cuál es su sueño?

Quiero construir una casa afro en la comunidad para que los niños tengan un espacio para reunirse, que tengan una biblioteca y todas sus herramientas para que hagan sus tareas. Me sueño con que ese espacio sea un lugar donde el adulto mayor se encuentre con el joven para contarle de sus costumbres y tradiciones, de la recuperación ancestral. Tengo en mente también un proyecto productivo para madres cabeza de familia que puedan criar sus pollos de engorde, gallinas, marranos, que tengan hortalizas y no tengan que salir a comprar nada sino que sean autosuficientes.

También quiero un comedor comunitario para los adultos mayores pero que tengan una alimentación digna y en donde la gente pueda ir a cuidarlos, pasar un tiempo con ellos y luego volver a sus casas. Y seguir trabajando con las comunidades que tienen procesos de sustitución de cultivos ilícitos, como lo he hecho en Argelia. Pero que haya condiciones para que los campesinos tengan condiciones para hacerlo y no se mueran de hambre.

¿Qué le diría a los líderes sociales que luchan todos los días para que no callen a sus comunidades?

Que sigamos unidos porque sino no pasará absolutamente nada. No desfallezcan. Si matan uno pues salgamos 20 a protestar. Cada día tenemos que estar capacitando líderes y jóvenes para que cuando falte uno lo vayamos recuperando. Y decirle a los líderes que no nos de miedo, que vamos para adelante, tenemos la berraquera, la tenacidad, la persistencia para sacar nuestro país adelante.

Comparte en redes:

 

Te contamos que estamos trabajando en nuestra plataforma tecnológica para que sea más fácil de disfrutar, por eso no podrás hacer comentarios en los artículos. Estarán activos próximamente. Gracias por tu comprensión.