Ritual de Reconciliación

Una escultura colombiana por la reconciliación que estará en el Vaticano

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La obra de José Augusto Rivera fue elaborada antes de la firma del Acuerdo de Paz de 2016. El artista la donó al papa Francisco en su visita a Colombia en 2017 y este año será instalada en los jardines de la Santa Sede.

El 30 de septiembre de 2016, poco antes de que se firmara el Acuerdo Final de La Habana, las Farc daban un paso contundente en la búsqueda de reconciliación. En el barrio La Chinita, de Apartadó, donde cometieron una de sus peores masacres, que dejó 35 personas muertas, se pararon frente a la comunidad y pidieron genuinamente perdón. Iván Márquez, uno de los líderes de la antigua guerrilla, aseguró que aquella atrocidad nunca debió haber ocurrido. Ese día, mientras los oradores iban hablando, en el atril los acompañó una pequeña escultura que simbolizaba justo lo que ocurría: Ritual de Reconciliación. Una figura en bronce en la que personas sin distinción de género, raza o clase, se abrazan entre sí formando un fuerte lazo de unidad.

Meses atrás, el autor de esa obra, José Augusto Rivera Castro, un artista plástico tolimense, empezaba a pensar cómo retratar el momento histórico que atravesaba el país, con miras a la inminente firma de un acuerdo de paz con la guerrilla más antigua de América Latina. No era la primera vez que Rivera Castro imprimía en el arte un fuerte sentido social para retratar la situación de Colombia. Luego de que la guerrilla del Ejército Popular de Liberación (EPL) dejó las armas, en 1991, el artista las fundió y con ese acero erigió el Monumento a la Paz, compuesto por un sendero de paz y un árbol de la vida. Este último, cuyas ramas se convierten en mujeres para representar que el árbol se repoblará de nuevo, permanece hoy en el parque de las Naciones Unidas, en Medellín.

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Después del año 2000, cuando la violencia paramilitar se recrudecía en Casanare, levantó en el parque principal de Yopal la escultura Los Abanderados, en la que un jinete llanero clava en la tierra una lanza en símbolo de deposición de las armas, y recibe una bandera, en un llamado a los violentos a que su lucha fuera civil y no militar.

Por eso cuando empezó a hablarse de la posibilidad de firmar el Acuerdo de paz en Cuba, no pudo evitar hacer una obra en la que plasmara lo que se venía. “Yo soy un ciudadano de este país tan convulsionado, tan martirizado, y como artista recibo el impacto en mis ojos, pero también en mi espíritu y no puedo escaparme de esa realidad y quiero aportarle como artista a buscarle una perspectiva esperanzadora a la vida nacional”.

Tras haberla presentado en el encuentro de La Chinita, el entonces Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, le sugirió llevar la escultura a Bogotá para que “encontrara un camino”, dice el artista. En la capital, la presentó en uno y otro escenario, hasta que el senador Alexánder López, del Polo Democrático, le planteó que la propondría al Senado para que fuera donada al papa Francisco en su visita a Colombia, en septiembre de 2017. El Senado aprobó el gesto y la escultura fue llevada a la Nunciatura Apostólica, junto con otros regalos que el pueblo colombiano le ofreció al pontífice. Luego de que el sumo Pontífice visitara la Nunciatura, de allí llamaron al artista y le comentaron que el Papa, luego de verla y escuchar la explicación sobre la escultura decidió llevársela de regreso al Vaticano.

Luego de la visita del Papa a Colombia, Rivera Castro empezó a indagar en los discursos del sumo Pontífice por las posibles razones que lo habrían llevado a interesarse en particular por esta obra. “Él les pide a los artistas que hagan obras que sean esperanzadoras para la humanidad y a donde va, el Papa evangeliza sobre el perdón, la paz y la reconciliación. Esta obra es justamente eso y ahí yo pensé ‘es posible que al Papa le interese que la escultura se haga monumental’”.

El entonces canciller, Carlos Holmes Trujillo, avaló la propuesta e instruyó al embajador en el Vaticano, Julio Aníbal Riaño, para que gestionara la iniciativa.

Rivera Castro viajó a Roma y a través del embajador Riaño se reunió con el cardenal Giuseppe Bertello, gobernador del Estado de la Ciudad del Vaticano; y con Barbara Jatta, directora de museos del Vaticano, quienes dieron el beneplácito a que la obra se realizara a gran escala. El papa Francisco, quien tuvo conocimiento de la propuesta, también confirmó su interés en que se realice. El 18 de junio de 2019 llegó la respuesta oficial. Fernando Vérgez, secretario general de la Gobernación del Vaticano, envió una misiva al embajador Riaño en la que, luego de consultar con el departamento de Infraestructura, autoriza la instalación de la obra a gran escala en los jardines del Vaticano. Según Rivera, la obra medirá alrededor de 2.20 m de altura y 3 m de diámetro.

Con esa aprobación, el artista regresó a Colombia a buscar que en efecto la ciudadanía se involucre con el proyecto. Con ese fin, entró en contacto con Crónica, un grupo de corredores de arte y gestores culturales que diseñaron la metodología para que el público pueda participar de distintas formas. A través de la página web cronicatime.com, se abrió un crowdfunding para quien quiera donar a la iniciativa. Asimismo, a través de colegios de todo el país, pretenden que los estudiantes puedan donar llaves y candados que luego sean fundidos y ese material sirva como aporte a la obra. Además, la realización de la escultura será en un espacio público, en Medellín, al que podrá asistir cualquier persona y ser testigo del proceso.También se contactaron con el Gobierno Nacional para que se vincule al proyecto y aún esperan una respuesta. También esperan definir de qué manera va a participar la Iglesia Católica, gestión que están haciendo con el cardenal Rubén Salazar.

Hoy Iván Márquez, quien presidió el acto de perdón en La Chinita, donde el Ritual de Reconciliación fue presentada por primera vez, ha vuelto a las armas. Sin embargo, para José Augusto Rivera ello no debe llevarse también la esperanza. “Sembrar la idea de reconciliación hay que hacerlo permanentemente, más allá del contexto del país. ¿Por qué en este momento con tanta fuerza? Porque hubo un hecho histórico que fue la firma de un acuerdo y eso es un hecho esperanzador”. Para octubre de 2020, el artista espera inaugurar su obra en los jardines del Vaticano.

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