La fábula que relata el regreso a casa de los excombatientes del Quintín Lame

La cuarta historia de la colección ‘¡De otra manera!’ da cuenta de la conformación, la dejación de las armas y el retorno a sus comunidades de quienes hicieron parte de esa guerrilla. Un relato con visos de presente.

Encuentre esta fábula el próximo viernes 19 de octubre en la edición impresa de El Espectador.

Hacia finales de los 70 los indígenas del Cauca ya tenían un grupo clandestino llamado Quintín Lame. Sus integrantes se dedicaban a cuidar a sus líderes, que para esa época eran perseguidos y asesinados por cuenta de grupos armados al mando de hacendados de la época. Para 1978 habían sido asesinados 50 comuneros. Ese grupo pasó, entre 1984 y 1985, de ser autodefensa campesina a ser una guerrilla.

Lea también: Civiles, guerrilla y militares desminan juntos, así es la tercera historia de ¡De otra manera!

De esa historia se trata la fábula “Un reencuentro difícil, la reintegración de excombatientes”. El texto hace parte de la colección ¡De otra manera! que se difunde de manera gratuita, todos los viernes, junto a la edición impresa de El Espectador. “Fueron varias (las ranas) las que partieron convencidas de que ese era el único camino posible”, dice el fascículo. Las ranas amarillas representan, en la fábula, a quienes tomaron las armas.

El Quintín Lame como movimiento guerrillero se dio a conocer como guerrilla el 4 de enero de 1985. Ese día, junto con el grupo disidente de las Farc ‘Ricardo Franco’, se tomaron Santander de Quilichao, en el Cauca. El hecho que precipitó esa decisión fue el asesinato del padre Álvaro Ulcué, el 10 de noviembre de ese año. Su principal reivindicación tenía que ver con los reclamos de tierra que hacían los indígenas de ese departamento.

Ese cambio en la naturaleza del grupo tuvo implicaciones en las comunidades. “De afuera llegaban rumores de los enfrentamientos y de las muertes que estos causaban. Las ranas recibían cada noticia con tristeza y desasosiego”, dice la fábula. En la historia nacional lo que sucedió fue que el Quintín Lame intentó integrarse con otros movimientos guerrilleros en la Coordinadora Simón Bolívar.

En palabras del Centro Nacional de Memoria Histórica (Cnmh) “hacia 1986, el ingreso del Quintín al Batallón América del M-19 y luego a la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar marcó un punto de quiebre: de la ‘guerra propia’ se empezó a pasar a la ‘guerra ajena’, en zonas como el Valle, lejos del territorio y los ideales indígenas.”

Lea también: Conozca a los animales de “Un territorio incierto”​

Ese alejamiento de sus luchas originales creó fricciones con las comunidades que el Quintín decía defender. Algunas organizaciones de los indígenas les hicieron reparos por la intensificación del conflicto armado en el Cauca. Por eso, pensar en el retorno de los combatientes a sus comunidades era un reto tanto para quienes empuñaron las armas como para quienes decidieron no unirse al movimiento armado.

“Las ranas temían por aquellos que habían partido y esperaban que pudieran sobrevivir. A pesar de que su suerte aún les preocupaba, les tomó por sorpresa verlas regresar tiempo después. Las recibieron con una mezcla de alegría y temor”, así retrata la fábula el problema central de la historia que era el regreso a casa de los excombatientes.

El 31 de mayo de 1991, 157 integrantes del Quintín Lame dejaron las armas en el resguardo Pueblo Nuevo, en Caldono, Cauca. El recibimiento que tuvieron de parte de las comunidades los excombatientes fue ejemplar. Si bien, como lo describe la fábula, el proceso no estuvo exento de tensiones, el saldo fue positivo. El Cnmh resalta que “esto se logró gracias a que fue posible restablecer los vínculos sociales con sus comunidades, los cuales en el fondo nunca se disolvieron”. En cambio, la misma entidad calificó como “modesto” el cumplimiento de los compromisos que adquirió el Estado en medio del proceso de negociación referidos a temas como educación, salud y proyectos productivos.

“–¿Qué haremos ahora con ellas? – preguntaron algunas, refiriéndose a las ranas amarillas que esperaban a un lado a que les dieran nuevas instrucciones. Una pequeña rana verde pareció tener la respuesta: –Debemos sacarles el veneno del cuerpo –dijo–“. Ese es un fragmento de la fábula en el cual la comunidad de ranas (que representa a los indígenas del Cauca) discute sobre cómo actuar frente a los desmovilizados (las ranas amarillas que tenían veneno en su cuerpo).

Esta historia hace parte de ¡De otra manera! Fábulas sobre acuerdos en Colombia, la colección de ocho fábulas inspiradas en comunidades que lograron superar el conflicto a través de la creación de acuerdos y de espacios de diálogo. Es creada por ClickArte y Colombia2020, con el apoyo de Pnud, Acnur y la Unión Europea. Nació como una oda a la imaginación, a la resiliencia y a nuestra capacidad de moldear el mundo que nos rodea, aún en los tiempos más difíciles.

Encuentre esta fábula este viernes 19 de octubre en la edición impresa de El Espectador.

Lea: "Devuélvanos a nuestros hijos": la historia de resistencia de las mujeres de Valle Encantado