Recordar para no repetir: Icononzo (Tolima) tendrá Casa de la Memoria

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El proyecto, financiado por las Naciones Unidas, costará aproximadamente $70 millones. Abrirá sus puertas el primer semestre del 2021.

En el mismo lugar donde tres años atrás los excombatientes de las Farc en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación Antonio Nariño de Icononzo, Tolima, dejaron sus armar para empezar su vida civil, ahora se hará un espacio para la memoria y las víctimas del conflicto armado.

Esta propuesta, liderada por personas en proceso de reincorporación, se basa en la construcción de memoria de la guerra como una forma de generar confianza entre la comunidad

Mario Alberto Mosquera, excombatiente de las Farc, recuerda que desde que llegó en 2017 al ETCR Antonio Nariño para iniciar el proceso de reincorporación junto a otros 300 ex-Farc, tenía claro que quería trabajar alrededor del arte y la cultura. No sabía muy bien de qué forma, pero tenía un atisbo: “Siempre había tenido la idea de que sería chévere un sitio o espacio que representara la memoria y la cultura, eso me venía dando vueltas en la cabeza pero no sabía cómo materializarlo”. Así que empezó abriendo un grupo de baile folclórico.

Sin embargo, tanto él como los demás integrantes del grupo, aseguran que sentían que algo hacía falta y que su trabajo no podía quedarse ahí. “Cómo nos íbamos a quedar solamente siendo un grupo, teníamos que crear algo que nos representara para seguir haciendo lo que hacemos”. Mientras pasaba eso, la idea de hacer un espacio para la memoria, ya no solo estaba dando vueltas en la cabeza de Mario, sino también en la de otros exguerrilleros que se unieron al sueño.

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De ahí sale su primer ejercicio para la memoria: La Pared de los Caídos, un proceso en el que los excombatientes recogieron nombres y edades de más de 30 exguerrilleros asesinados, además de objetos significativos para ellos como prendas y cuadros, “pero nuevamente solo nos quedábamos centrados en nosotros y lo que queríamos era recoger más voces: la de los jóvenes, la de las mujeres y la de las víctimas. Queríamos unirnos con la comunidad”, explica Mosquera, quien también fue conocido como Jhonson Carbonel durante la guerra.

Es así como nace la Fundación Semillas de Paz y Reconciliación en 2018, organización liderada por excombatientes, cuyo interés principal es vincularse con la comunidad a través del rescate de las manifestaciones culturales y artísticas como encuentros y talleres de danza, canto y teatro. Además de espacios de escucha donde las personas pueden conocer qué fue lo que sucedió en la guerra y cómo afecto a las personas.

“Suplantar armas con historia”

Con la creación de la Fundación, la responsabilidad y el compromiso que se sentía por la construcción del Museo de Memoria en la zona tomada más fuerza. Por eso, Mosquera decide organizarse con Camilo Vanegas, el enlace territorial del Consejo Nacional de Reincorporación -componente FARC- de la región centro, para materializar esta idea.

Junto a él se vincularon los representantes de diferentes grupos sociales del municipio como jóvenes, víctimas, mujeres y campesinos para consolidar un equipo de trabajo diverso e incluyente.

Plinio Niño, es representante de las víctimas dentro el equipo coordinador del proyecto. Él, a sus 58 años, ha vivido de cerca las atrocidades de la guerra: perdió a dos familiares y sufrió el desplazamiento forzado. Por eso, dice que apoya este proyecto y enfatiza en que “tenemos que mirar a que esto nos lleve a una reconciliación entre todos los residentes del municipio, por eso estamos involucrados quienes sufrimos parte de la violencia y también aquellas personas que no sufrieron, pero que quieren involucrarse para sensibilizarse y aprender que una guerra solo trae consecuencias nefastas (…) y por eso no puede suceder de nuevo”.

El proyecto de la Casa de la Memoria fue aprobado, en septiembre de este año, en una convocatoria de las Naciones Unidas para ser financiado a través de recursos extra-presupuestarios. “La Casa de la Memoria se basa en la construcción de memoria con un enfoque territorial y un enfoque de género. El territorial, es contar la historia como forma de reparación y de escenario de reconciliación dentro del municipio de Icononzo y en la región del Sumapáz; y el enfoque de género está dirigido a la presencia necesaria de las mujeres víctimas. Todo eso, articulado con las diferentes organizaciones sociales y políticas del municipio que integran el equipo coordinador” explica Camilo Vanegas.

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La ejecución de La Casa de la Memoria inició en octubre pasado y actualmente, está en su fase de implementación. El equipo coordinador se encuentra realizando dos tareas: adecuando las zonas de bodegas donde, en su momento, los exguerrilleros hicieron la dejación de armas, pues quieren que la estructura de la construcción –que ha recibido modificaciones a lo largo de estos años– sea lo más parecida al modelo original.

Frente a este tema, Mario reconoce que escogieron ese lugar por ser simbólicamente importante para los excombatientes en proceso de reincorporación. “En ese espacio fue donde dejamos todos nuestros fusiles, y sucedió cuando dijimos que ya no queríamos más la guerra, aquí dejamos las armas, es una parte muy simbólica. Para nosotros, ahí está el final de nuestra lucha armada”.

La segunda tarea consiste en la construcción de memorias por parte de los actores que integran el equipo coordinador del proyecto. Esto se realizará a través de visitas a las personas que están dentro de los grupos sociales vinculados a la iniciativa y con cuyas declaraciones y narraciones se cree una memoria colectiva para la superación de lo vivido durante más de cincuenta años de confrontación armada.

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Angie Camila Rodríguez, de 23 años y representante de los jóvenes dentro del equipo coordinador, reconoce que la narración de lo vivido en el conflicto será fundamental para que las nuevas generaciones entiendan la importancia histórica de lo que actualmente se vive.

“Es importante que nosotros les dejemos a nuestras futuras generaciones esa historia, que cada vez que ellos entren a la Casa de la Memoria reconozcan esa parte histórica que tuvo el país y entiendan la importancia del proceso de paz en nuestra vida. La historia se debe contar para que no se olvide y La Casa va ayudar a contarlo. Estos espacios no nos dejan olvidar lo que somos, lo que fuimos y que seremos más adelante”, señala la estudiante de Licenciatura en Educación Infantil de la Universidad del Tolima.

El equipo coordinador estima presentar la Casa de la Memoria a la comunidad a mediados de 2021, que será un espacio cultural en el que haya actividades con participación juvenil y adulta a través de relatos, exposiciones transitorias, videos, fotos, cuadros e historias.

Esta idea se está materializando, no solo para Mario y sus compañeros sino también para toda la comunidad. El excombatiente, afirma con seguridad: “Por fin vamos a suplantar las armas con la historia y con la cultura para aportar a la paz”.

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