¿Cómo le fue al partido de la exguerrilla en su primera legislatura?

Tras la dejación de armas, el nacimiento del partido FARC y el inicio de la reincorporación a la vida civil de los excombatientes, este año que termina será histórico porque la insurgencia más antigua del continente por primera vez participó en política con nueve de sus diez congresistas en el Capitolio Nacional. 

Marco León Calarca levanta una pancarta junto a integrantes del partido FARC en el Capitolio Nacional donde funciona el Congreso de la República./Gustavo Torrijos.

Este miércoles se acaba formalmente el semestre legislativo del Congreso de la República que se instaló el pasado 20 de julio, donde las Farc entraron a hacer política, tras dejar las armas luego del acuerdo de paz. Ese día se posesionaron ocho congresistas, pues Iván Márquez (jefe negociador de la guerrilla en La Habana) decidió no ocupar su curul y alejarse argumentando falta de garantías jurídicas. Lo mismo ocurrió, al menos durante casi todo este periodo legislativo, con la silla de Jesús Santrich, capturado en la cárcel La Picota, acusado por un tribunal estadounidense de conspirar para enviar cocaína a ese país.

A lo largo de estos seis meses se ha visto de todo en el Capitolio Nacional, pero, principalmente, mensajes de reconciliación para que las armas no vuelvan a involucrarse en la política.  

Las palabras de Sandra Ramírez, acompañada de una fotografía en la que se ve a la congresista de FARC entregándole una planta al expresidente Álvaro Uribe, podría resumir el nuevo camino que empezó a transitar el país al cambiar la confrontación armada por la de ideas. “Hoy dimos un paso más hacia la reconciliación de nuestro país. Aunque tengamos diferencias profundas en nuestra ideología podemos encontrarnos en lo que nos une para sacar adelante a nuestra gente”, escribió la viuda del fundador de las Farc, Manuel Marulanda Vélez, en su cuenta de Twitter el 11 de diciembre pasado. Sucedió en un acto de reconciliación que lideró la exguerrilla en la plenaria del Senado.

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El acto no es menor. Cuando se firmó el acuerdo de paz quedó consignado el postulado de buscar la reconciliación como el camino que pacificará al país. “La firma e implementación del acuerdo final contribuirá a la ampliación y profundización de la democracia en cuanto implicará la dejación de las armas y la proscripción de la violencia como método de acción política para todos los colombianos a fin de transitar a un escenario en el que impere la democracia, con garantías plenas para quienes participen en política”, se lee el punto dos del acuerdo final.

Hablamos con Luis Alberto Albán Urbano, conocido como Marco León Calarcá, representante a la Cámara de la FARC por el departamento del Valle, quien afirma que son cinco congresistas los que aún utilizan el lenguaje de la guerra para referirse a ellos. En general, reconoce que, dentro y fuera del Capitolio Nacional, la reincorporación política de la exguerrilla avanza bien, y que esperan quedarse en la política por muchos años. 

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¿Cómo podría resumir la primera legislatura para el partido de la antigua guerrilla?

Tenemos un balance positivo, pero también hay cosas negativas. Pensamos que es positivo porque logramos abrir el espacio y reconocimiento como bancada de la fuerza alternativa. Hemos participado en las discusiones, en las proposiciones y en los proyectos de ley. Logramos ser ponentes de una cantidad de proyectos, lo mismo que trabajar en las comisiones y en la plenaria. Además, es válido resaltar que se conformó la bancada alternativa y se va consolidando. Y ahí no solo estamos la FARC, también los partidos Verde, Decentes, Mais y Polo Democrático. Vamos aumentando la fuerza, aunque sigue siendo insuficiente.

¿Qué es lo negativo?

Consideramos que todavía no tenemos la fuerza suficiente para que los proyectos avancen y sean aprobados. Vemos que no se legisla en favor de las mayorías, que hay mucho interés cruzado de grupos económicos y de intereses personales, pero, creemos que el ejercicio de la política no obedece a eso. Además, hay un sector pequeño que todavía considera que el país debe estar en guerra y le huye a la verdad y a la reconciliación.

¿Cómo les fue en esas relaciones con quienes han sido opositores al acuerdo desde que estaban en las negociaciones en La Habana?

Hemos ido ganado en eso, en el sentido de que hay un debate con argumentos y eso es lo que hemos planteado y cumplido nosotros. Es decir, nada de calumnias, nada de descalificaciones, simplemente argumentos porque en esa etapa es que estamos. Y la verdad sea dicha, con la mayoría hemos avanzado en ese reconocimiento, no quiere decir que estemos de acuerdo, pero por lo menos hay una discusión de altura. Salvo algunas excepciones, unos cinco congresistas que no entienden lo que es el debate.

¿Cuántos proyectos de ley presentó el partido FARC durante esta legislatura que termina?

Como bancada alternativa, luego de la instalación del Congreso, radicamos 14 proyectos. Después presentamos cuatro proyectos de ley, pero no han avanzado por las mismas circunstancias de otros que se sobrepusieron y en los cuales también hemos tenido participación.

¿Cuáles son algunos de esos proyectos?

Los proyectos que tienen que ver con la implementación del acuerdo de paz. El de las curules para las víctimas, el reconocimiento diferenciado a los pequeños cultivadores de cultivos de uso ilícito, la prohibición del Fraking (fracturación hidráulica de la tierra para extraer petróleo), el tema del agua como elemento vital y derecho fundamental, entre otros.

Finalmente, ¿qué va a pasar con la curul de Iván Márquez?

El partido está planteando y en eso nos mantenemos, que esa sea ocupada por Israel Zúñiga, conocido como Benkos Biohó, que es el que sigue en la lista. Pero eso está en el Consejo Electoral y todo el país sabe las velocidades de esa institución.

¿Qué hace falta para que haya paz y reconciliación al interior del Congreso de la República?

Creo que al país le falta menos, sobre todo a los sectores empobrecidos y menos favorecidos. A ellos les falta mucho menos para entender lo que es la reconciliación, eso se siente cuando uno visita las diferentes regiones, la gente que sufrió en carne propia el conflicto y siente que la paz les ha traído muchos beneficios. Falta el tema de la implementación para que esto quede completo y de verdad caminemos hacia la paz. Al interior, pienso que es un tema de algunas personas que por falta de argumentación y entendimiento no logran avanzar y se retrotraen a argumentos de la época de la guerra que no tiene sentido discutir. Hemos dicho que hay unas instituciones creadas por el acuerdo que deben de cumplir su papel, que las dejemos trabajar y estamos nosotros en ese compromiso con la comisión para el esclarecimiento de la verdad. En suma, con todo el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición (JEP).

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Redacción Colombia2020

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