Compaz, la fundación de Santos para defender su legado

El exmandatario lanzará su nuevo proyecto el próximo 10 de diciembre, en Bogotá. Desde allí, trabajará por la paz de Colombia y buscará poner su experiencia al servicio de la solución en otros conflictos del mundo.

Juan Manuel Santos está dedicado a la academia en asuntos de paz. Archivo EFE

Una de las promesas que hizo Juan Manuel Santos al dejar el cargo como presidente de la República fue la de no molestar a su sucesor. Y así lo ha venido haciendo. Salvo apariciones en fechas coyunturales o notificaciones esporádicas para dar cuenta de sus encuentros con personajes de la talla de Ban Ki-moon, exsecretario general de la ONU; John Kerry, exsecretario de Estado de EE. UU., o Amartya Sen, Premio Nobel de Economía, Santos no ha dado muestra alguna de querer involucrarse en asuntos de la política interna. De hecho, el pasado sábado 24 de noviembre, cuando se conmemoraban dos años de la firma del Acuerdo de Paz en el Teatro Colón, solo publicó un video en su cuenta de Twitter.

“Que es la paz de Santos, se preguntan algunos. La respuesta es no, es la paz de todos los colombianos y todos debemos hacer un esfuerzo para seguir construyéndola”, dijo el exmandatario, sin ni siquiera dar luces sobre lo que piensa acerca de la forma en la que su legado está siendo puesto en marcha. Pero como dicen que la política es dinámica, el exjefe de Estado se está preparando para hacer su reaparición desde lo que, asegura, es su verdadera misión: “He descubierto que mi real vocación es hacer de este un mundo mejor a través de la resolución de conflictos armados”, señaló en la primera entrevista que concedió como expresidente a The Harvard Gazette, de la Universidad de Harvard, en EE. UU.

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Precisamente, para el pasado sábado, Santos tenía programado el lanzamiento oficial del que será su nuevo proyecto dedicado a ese objetivo: la fundación Compaz. Pero, buscando no atravesarse en la conmemoración de la firma del Acuerdo, decidió postergar el evento para el 10 de diciembre y, en calidad de presidente del Consejo Fundador de dicha organización, ha invitado a sus amigos más cercanos. Será en el Museo Nacional y se proyectará el documental Puerto de destino: PazCon la Fundación, el expresidente se dedicará de lleno a tener una labor más activa de cara a la implementación de lo que se pactó con las Farc y contribuirá, según contaron fuentes cercanas a El Espectador, a hacer un ejercicio académico respecto al proceso que lideró como jefe de Estado.

“Pero no se dedicará exclusivamente al proceso de paz de Colombia. A él también le interesa contribuir con la construcción del posconflicto en el mundo”, señaló una voz cercana al exmandatario. De hecho, el propio exjefe de Estado —quien viene dictando conferencias en Harvard— afirmó en la referida entrevista que quiere usar esa institución como plataforma para trabajar en tres áreas: la paz y resolución de conflictos armados, el cambio climático y la lucha contra la pobreza. “También me gustaría ayudar a Harvard a hacer más esfuerzos proactivos para intentar neutralizar la polarización que el país y el mundo están experimentando en este momento, y encontrar las formas para cerrar las brechas entre los extremos que se están profundizando en todos lados”, dijo.

Compaz, por demás, se convirtió en la principal razón por la cual el expresidente decidió no radicarse fuera de Colombia. Un proyecto que iría a la par con otro de igual trascendencia para la opinión pública, pero que apenas está en borrador para ponerlo en marcha a largo plazo: Santos ha venido sosteniendo reuniones sistemáticas con quienes fueron sus asesores y funcionarios más cercanos, en donde se ha hablado de construir un think tank (laboratorio de ideas) del que harían parte, entre otros, algunos de los que fueron sus negociadores de paz en La Habana. Sin embargo, la paz no sería el único foco de trabajo. Desde que se comenzó a generar el debate alrededor de la nueva reforma tributaria o ley de financiamiento del gobierno de Iván Duque, surgió la discusión en torno a quién tenía la culpa sobre el déficit fiscal.

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La semana pasada, un experimentado equipo amigo del anterior mandato salió en defensa de Santos ante los ataques del uribismo, que lo culpa de los $14 billones faltantes en el Presupuesto General. Afirmó que lo que ocurría es que el presidente Duque había tomado la decisión deliberada de incrementar el presupuesto aprobado por el Congreso y, mostrando documentos, entregó cifras de la gestión del exmandatario en ese asunto. El hecho es de la mayor trascendencia porque, así como ocurrió en materia económica, voces amigas de Santos no descartan que en la construcción de este proyecto de think tank sigan saliendo a la luz pública documentos sobre asuntos puntuales que, consideran, vienen siendo puestos en tela de juicio por quienes ejercieron la oposición en el reciente pasado, entre ellos el Acuerdo de Paz.

Por ejemplo, uno de los puntos sobre los cuales se podría pronunciar el anterior Gobierno tiene que ver con la institucionalidad que se creó a raíz de lo pactado con la exguerrilla de las Farc. Para el equipo de Santos, no hubo una “reburocratización” del Estado colombiano sino que, por el contrario, se adecuaron entidades existentes como el Incoder, que fue liquidado para crear la Agencia Agraria de Desarrollo Rural y la Agencia Nacional de Tierras, y eliminar la Unidad Administrativa de Consolidación Territorial, de la que nació la Agencia de Renovación del Territorio. Así mismo, fueron expedidos instrumentos legales para implementar los textos de paz: 140 normas, entre decretos con fuerza de ley, decretos ordinarios, directivas presidenciales, actos legislativos y leyes.

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“El problema es que basta con no hacer nada para que el Acuerdo de Paz quede reducido a trizas”, señaló otra voz cercana al exmandatario, al referirse a los esfuerzos del presidente Duque de mantener la palabra empeñada por el Estado para cumplirle a la base guerrillera que decidió acogerse a lo pactado en La Habana. En ese sentido, no ocultan su preocupación por su falta de gobernabilidad en el Congreso y que podría poner en riesgo proyectos como la reforma rural integral y otras relacionadas con el campo colombiano, que tienen que ver con el punto uno de la agenda negociada. Incluso, se sabe que Santos está preocupado por la baja favorabilidad de Duque en las encuestas, pues considera que esta ausencia de liderazgo podría generar en el futuro un efecto al estilo Bolsonaro en Brasil.

Lo cierto es que la nueva realidad del exmandatario apunta a rendirle honores al galardón que, dos años atrás, se convirtió en su principal fuente de oxígeno tras la derrota del plebiscito del 2 de octubre: el Premio Nobel de Paz. Seguirá vigente en la lucha a favor de la resolución de conflictos en el mundo, recordando la máxima que defendió durante su mandato: no gobernar para las encuestas sino para la historia.