Gobierno no negociará liberaciones de secuestrados: Comisionado de paz al Eln

Dice que no se necesitan coordenadas ni suspensión de operaciones militares para ello, y que la obligación del Eln es liberarlos a todos. Y advierte que nadie está autorizado a hacer acercamientos con esa guerrilla.

El alto comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, dice que no hay posibilidad de diálogo con el Clan del Golfo. / Mauricio Alvarado

El gobierno Duque se niega a cumplir el protocolo establecido por el gobierno Santos y la guerrilla del Eln en caso de rompimiento de los diálogos que se adelantaban en Cuba; país que se mantiene en su postura de que respetará lo pactado. Una discusión que parece de nunca acabar, cuyo principal protagonista es el comisionado de Paz, Miguel Ceballos, quien en este diálogo con El Espectador reafirma la posición del Estado colombiano; entrega detalles sobre hasta qué punto llegaron sus contactos con Pablo Beltrán, dice que las llaves para una nueva negociación no se han tirado al mar y todo depende de unas nuevas condiciones éticas, políticas y jurídicas, e insta al anterior gobierno a responder por los supuestos acercamientos que habría hecho Angelino Garzón con esa guerrilla.

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¿Cómo están las cosas con el gobierno de Cuba?

Todos los contactos con la representación diplomática de Cuba han sido a través de la Cancillería y con la presencia del canciller Carlos Holmes Trujillo. Por confidencialidad, el contenido de esas conversaciones no se puede revelar, pero lo que sí puedo decir es que hay una fluida, permanente y respetuosa comunicación, siempre con el espíritu de buscar la mejor manera de solucionar las dificultades generadas entre los dos países.

Hoy hay dos salidas: la entrega de los jefes del Eln o la no entrega, ¿hay alguna opción intermedia?

La ventaja de las normas internacionales es que siempre dan caminos, los cuales han sido acordados previamente entre los Estados que suscriben los tratados. En este caso, nosotros vemos que hay una salida institucional a través de un mecanismo acordado con Cuba desde 1932 y es el Tratado de Extradición. En este momento hay tres órdenes de captura avaladas por circular roja, que implican la exigencia de que un país que haga parte del tratado de Interpol tenga que cumplir con la obligación de capturar a personas que otro país está solicitando. Más allá de cualquier discusión sobre los protocolos, Cuba tiene una obligación con la Interpol y es entregar a estas personas.

Pero Cuba no está de acuerdo con ese camino…

El camino institucional que tiene ahora Cuba ya no tiene que ver con un acuerdo que se hubiese podido celebrar entre el gobierno Santos y el Eln. Ya supera cualquier espacio jurídico que requiera ese acuerdo y se sitúa en una obligación distinta, que es el cumplimiento de un tratado de Interpol y el cumplimiento de un tratado de extradición.

¿No cree que es un error poner a Cuba contra la pared, como dice Juan Camilo Restrepo?

Soy respetuoso de las opiniones del doctor Restrepo, quien, entre otras cosas, ha apoyado públicamente las exigencias que el presidente Iván Duque le ha hecho al Eln de acabar con el secuestro y con el terrorismo. Nosotros consideramos que la política de paz y, por tanto, lo que se firmó entre el Eln y el gobierno anterior corresponde a una política de gobierno y no de Estado. Hay algo que siempre primará que se llama el principio pro homine, que dice que todas las normas internacionales deben ser interpretadas siempre para favorecer a la humanidad. Si se comparan las normas del derecho internacional y de los derechos humanos, y las normas de lucha contra el terrorismo, frente a un protocolo, por supuesto, debe primar ese principio. ¿Qué protege más a los colombianos, dejar que unas personas lleguen a territorio colombiano en una zona de despeje de 72 horas y que se reintegren a sus filas o detenerlas y ponerlas a disposición de las autoridades?

Pero estamos hablando de tres miembros de siete del Comando Central (Coce) del Eln y 17 de su Dirección Nacional. Realmente, si se captura a esos tres no significa que vayan a parar sus actos violentos, en cambio Colombia sí podría pasar a la historia como un país que no respeta protocolos…

Colombia podría pasar a la historia como un país que no respeta las normas superiores del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos. Las normas superiores siempre se refieren a la protección de la vida y de los derechos humanos de los colombianos. Quedaríamos mal si privilegiamos un protocolo sobre normas superiores de derechos humanos.

Noruega, otro de los países garantes, ha dicho también que su obligación es cumplir el protocolo…

Esa es una decisión soberana del gobierno de Noruega. Pero hay que aclarar que Noruega y Cuba son solo dos de los países garantes. Ecuador dejó de ser sede de las negociaciones después del secuestro y asesinato de los periodistas del diario El Comercio, y dijo que no podía permitir que un grupo que comete actos de terrorismo, como el Eln, continúe negociaciones en su territorio. Y, sin ser garante, ha reafirmado que respalda la posición de Colombia de llevar a la justicia de manera inmediata a los confesos autores del atentado contra la Escuela de Cadetes de la Policía en Bogotá. En el caso de Chile, hay varias interpretaciones, pero nosotros entendemos que no toman la posición de que la aplicación de los protocolos es obligatoria. Y en una declaración de la Cancillería brasileña, ese país tampoco dice que Colombia debe cumplirlos. El otro país garante es Venezuela, pero el presidente Duque desconoció ese carácter. Cuando no hay acuerdo entre las partes, los garantes no pueden forzar a que lo haya.

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Noruega ha sido uno de los apoyos más firmes al Acuerdo de Paz con las Farc y de los mayores aportantes de recursos para su implementación, ¿no le preocupa generar una tensión con ese país?

Le quiero agradecer al gobierno de Noruega por ese respaldo. Su madurez diplomática y su historia en cuanto a las relaciones internacionales les hace ser muy respetuosos de los espacios y, en este caso, ellos de ninguna manera están mezclando la situación que está sucediendo con el Eln y su acompañamiento a la paz con las Farc. Es un rol muy distinto. Hay muchas dudas en torno a la supuesta mediación que habría hecho Angelino Garzón con el Eln, ¿cuál es la realidad de eso?

Los contactos de Angelino Garzón con el gestor de paz del Eln, Juan Carlos Cuéllar, fueron autorizados por el gobierno Santos en julio del año pasado. Por lo tanto, quien debe responder por cualquier cuestionamiento al respecto es el gobierno Santos. La obligación de un gestor de paz es comunicar todo lo que está haciendo al Gobierno. Ellos son los que deben explicar cuáles fueron los contactos y en qué consistieron.

Pero se dice que Angelino Garzón le habría recomendado al Eln que no hiciera avances con el gobierno Santos y que esperara a la llegada del presidente Duque…

Esa es una explicación que tendrá que dar el gobierno Santos porque, en su momento, el gestor de paz ha debido informarle de qué estaba conversando con Angelino Garzón. En julio de 2018, ni el presidente Duque ni yo, como comisionado de Paz, teníamos responsabilidad pública.

Nos consta que Angelino Garzón lo visitó a usted antes de irse de embajador a Costa Rica, ¿hablaron de eso?

No tengo por qué revelar mis conversaciones privadas con Angelino Garzón, pero sí puedo decir que estaban referidas a aspectos que son parte de sus responsabilidades como embajador.

¿Por qué ha sido tan dura la reacción contra Everth Bustamante, quien tuvo contactos con el Eln, pidiendo incluso investigación de la Fiscalía?

Hemos dicho con toda claridad que cualquier contacto que haya podido tener Everth Bustamante fue por su cuenta, decisión y riesgo, no en nombre ni en representación del Estado colombiano. Lo que pasa es que si él, de alguna manera, y es algo que deberá aclarar, actuó o dijo actuar no respetando las facultades que exclusivamente corresponden al alto comisionado para la Paz, ahí están las instituciones del Estado para hacer las preguntas y tomar las decisiones que correspondan. Nosotros no estamos diciendo que se haya violado ninguna ley, sino que estamos estableciendo el marco jurídico para cualquier colombiano que quiera hablar con un grupo armado ilegal. En el momento en que se hicieron esos contactos, los miembros del Eln en Cuba tenían suspendida las órdenes de captura. Una vez se rompe la mesa de conversaciones, ningún colombiano está en la posibilidad de tener contactos con el Eln, salvo que el Gobierno nacional lo autorizara para ello.

¿Nadie distinto a usted ha tenido contactos con el Eln?

Nadie, y nadie está autorizado. Siempre el comisionado de Paz deja en su archivo las autorizaciones para que personas vayan, en nombre del Gobierno, a hablar con el Eln, pero nadie está hoy autorizado. Es normal y se ha dado en otros procesos, que personas distintas a los plenipotenciarios hagan contactos y ayuden, por eso es que la ley lo prevé y no veo ningún tipo de misterio. En el momento en que el alto comisionado de Paz con autorización del presidente de la República decidan que pueden darle autorización a alguien, no habrá ningún problema. A veces se hará público o a veces no, porque hay riesgos.

¿Ni siquiera los miembros de las comisiones de paz del Congreso tienen esa autorización?

Las comisiones de paz son del Congreso, que es un órgano distinto del Ejecutivo, y la facultad de manejar y ser responsable de los procesos de paz siempre es del Ejecutivo.

¿En qué posición están hoy los gestores de paz Juan Carlos Cuéllar y Eduardo Martínez?

Además de ellos, están Felipe Torres y Francisco Galán, quienes vienen desarrollando gestorías de paz. Su situación en estos momentos está en evaluación.

¿Hasta dónde llegaron realmente sus contactos con “Pablo Beltrán”?

El 8 de agosto, un día después de la posesión del presidente Iván Duque, el Eln secuestró a tres soldados en Arauca, que se sumaron a otras seis personas secuestradas en los últimos meses del gobierno Santos: tres policías, dos civiles y un soldado. El presidente anunció entonces que iba a hacer una evaluación por treinta días, en los que el Eln hizo llegar varios mensajes sobre la necesidad de considerar el diseño de unas coordenadas y unos mecanismos logísticos para la liberación de esas nueve personas. Hubo varias comunicaciones con Pablo Beltrán, que se han hecho públicas, y nosotros le explicamos siempre al Eln que el Gobierno no estaba dispuesto a aplicar ningún tipo de protocolos logísticos. Esas fueron las conversaciones. Finalmente, el Eln tomó la decisión de no condicionar la entrega de los secuestrados y los fue liberando poco a poco. Hubo varias comunicaciones que eran totalmente reservadas y cuyo contenido era confidencial.

Pero “Pablo Beltrán” violó esa confidencialidad…

Él hizo público un comunicado en el cual menciona que hay una intención del Eln de enviar una delegación de regreso a Colombia y entrega diez nombres de personas que permanecerían en Cuba. Vino mi consecuente pregunta: eran 24 representantes, ¿qué pasa con los otros 14 acreditados como negociadores? ¿Ya no serían reconocidos hacia el futuro? Y me dijo que sí. Incluso yo le leí nombre por nombre los diez que se iban a quedar. Nosotros respetamos esa decisión y les quitamos el carácter de negociadores a esos 14 y se las mantuvimos a los diez.

¿Y qué pasó con esos 14? ¿Regresaron al país?

No sabemos, porque no estaban en Cuba y esa fue la razón para hacerlo. Tuvimos que hacer público esto, ya que Pablo Beltrán había revelado la carta de solicitud. Al no estar en la isla se generaba un problema de seguridad, porque tenían un salvoconducto que no sabíamos cómo podían usar.

¿Eso significa que esas personas se le salieron de las manos al Coce?

No sé, pero no estaban en La Habana. Pero el hecho de que el Gobierno haya tenido esta conversación con “Pablo Beltrán” y mantener los diez que la organización quería mantener en Cuba, muestra la voluntad clara del presidente Duque de dejar abierta la posibilidad para formalizar la mesa, previo cumplimiento de las dos condiciones exigidas.

¿Después del atentado contra la Escuela de la Policía, ha vuelto a hablar con “Pablo Beltrán” u otro miembro del Eln?

No, no hay espacio institucional en este momento. Solo cuando se den las condiciones exigidas por presidente podría llegar a considerarse establecer nuevos canales.

¿Qué pasará con los secuestrados? La Comisión de Paz del Senado propuso mantener unos canales humanitarios para buscar su libertad…

Esas personas son responsabilidad del Eln, que tiene que liberarlas sin ningún condicionamiento y de manera inmediata. Ya lo ha hecho durante los meses anteriores, entregándolas con acompañamiento de Defensoría del Pueblo, y lo ha hecho sin ningún condicionamiento. Por lo tanto, no hay nada distinto a que su obligación de entregarlos se verifique inmediatamente.

¿Si el Eln anuncia que quiere liberar secuestrados, hablaría con ellos?

No tienen que anunciarlo, los hechos deben cumplirse. El Eln debe liberar a todos los secuestrados y hay que tener en cuenta que no ha dado información sobre muchas personas que están en su poder desde el 2002.

¿El Eln no necesita hablar con usted para liberar a los secuestrados?

No, porque tiene la obligación de hacerlo. El Gobierno Nacional siempre le expresó al país y al Eln que no se necesitan coordenadas ni suspensión de operaciones militares, porque ellos ya lo han hecho así. No hay razón para que exijan eso. No negociamos liberación de secuestrados, es una obligación de ellos. La Unidad de Búsqueda de Desaparecidos tiene la lista de esas personas, porque Luz Marina Monzón ya ha expresado que en la categoría de desaparecidos están los secuestrados y esas familias tienen derecho a que esas personas retornen a sus hogares.

¿El Gobierno ya echó al mar las llaves de la paz con el Eln?

La Constitución y la ley colombianas establecen la paz como derecho fundamental, y establecen mecanismos para hacerlo según unas condiciones, éticas, políticas y jurídicas.

Romper diálogos con el Eln no implica un riesgo para la implementación del Acuerdo con las Farc…

Esa es una de las grandes preocupaciones del Gobierno: el accionar terrorista y las acciones armadas del Eln en las zonas donde se está comprometido en la implementación del Acuerdo con las Farc. El Eln tiene que tomar una decisión política y ética de no entorpecer esa implementación porque, de lo contrario, no solo retrasaría estos acuerdos sino que frustraría los anhelos de muchas de las personas que creemos que estos deben ser cumplidos.

¿El Eln y las disidencias de Farc actúan juntos?

No puedo confirmar esa información, pero sí es cierto que en zonas como Arauca hay un crecimiento grande de reclutamiento de menores por parte de esas disidencias, y esa es una zona de influencia histórica del Eln. Eso hace pensar que, si no se oponen a ese reclutamiento, deben tener una alianza.

¿En qué quedaron los acercamientos con Clan del Golfo?

Esos acercamientos los hizo el gobierno anterior y la Oficina del Alto Comisionado no está facultada para seguirlos. El Clan del Golfo no se considera dentro de los grupos con los cuales se puedan adelantar acuerdos de paz y les corresponde a la Fiscalía y al Ministerio de Justicia hacer un proceso de sometimiento a la justicia, porque la ley 1908 de 2018, impulsada por el gobierno Santos, daba un plazo de seis meses para tratar de hacer ese sometimiento y ese plazo ya se venció el 9 de enero.

Firmada la paz con las Farc y sin mesa con el Eln, ¿a qué se va a dedicar?

Ahora tengo más trabajo que nunca, tendré que buscar la manera de que el Eln entienda que este es el momento adecuado para dejar de cometer secuestros y actos criminales y cree las condiciones para establecer una nueva mesa.

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Gloria Castrillón y Hugo García

Debate

Gobierno no negociará liberaciones de secuestrados: Comisionado de paz al Eln

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