“No quiero seguir siendo rehén de las Farc a través del odio”: Luis Eladio Pérez

Entrevista. El político nariñense, quien permaneció secuestrado en la selva durante siete años, explicó cuáles fueron sus razones para aceptar el apoyo político, en su aspiración a la Gobernación de Nariño, de quienes lo tuvieron retenido ilegalmente entre 2002 y 2008.

Luis Eladio Pérez actualmente reside en Pasto, la capital de Nariño, desde donde impulsa su candidatura a la Gobernación de ese departamento./Archivo.

Luis Eladio Pérez se había retirado de la política electoral luego de ser liberado de un secuestro de siete años. Sin embargo, este viernes sorprendió a los colombianos con el anuncio de que aceptó el apoyo del partido político de la exguerrilla para aspirar a la Gobernación del departamento de Nariño. 

Pérez asegura que no ha olvidado los días crueles que vivió desde el 10 de junio de 2001, cuando un grupo de guerrilleros del frente 29 de las Farc se lo llevó monte adentro, hasta que el 28 de febrero de 2008, cuando, por intermediación del entonces presidente venezolano Hugo Chávez y la senadora Piedad Córdoba, lo liberaron.

Después ejerció cargos públicos y se desempeñó como embajador de Venezuela en el último gobierno del presidente Juan Manuel Santos. En esta conversación recontruyó la memoria de los días en que estuvo privado de la libertad y habló del futuro de la paz de Colombia, por la que dice, está empeñado.  

También lea: JEP recibe informes sobre secuestro político

¿Cómo recibió la noticia de que el partido de la exguerrilla, que lo secuestró y luego firmó la paz, le brindó su aval y apoyo para aspirar a la Gobernación de Nariño?

Interpreto este hecho como un acto de reparación por los siete años de cautiverio que viví secuestrado por ellos en la selva. El primer impulso que tuve, sin duda, fue rechazar ese apoyo de manera contundente. Sin embargo, luego lo pensé y no me pareció que fuera una actitud constructiva, ni un mensaje positivo para el país en el que quiero que vivan mis nietos, así que tomé la decisión de aceptarlo. Este es un mensaje para Nariño y Colombia entera, especialmente para las nuevas generaciones de que se puede avanzar por el camino de la paz y la reconstrucción del tejido social. Si alguien tuviera motivos para repudiar a las Farc sería yo, pero no quiero seguir siendo rehén de ellos a través del odio, por eso acepté ese apoyo.

¿Qué pensó cuando quiso rechazar ese apoyo?

Sin duda, existía en mi espíritu odio, dolor y rencor. No son poca cosa siete años de cautiverio, sin ver a mi familia, que también sufrió en esta larga espera. Pero he logrado tratar de avanzar en el perdón como el principio que hay que caminar rumbo a la senda de la reconstrucción.

Ahora que aceptó el apoyo de la exguerrilla que lo mantuvo secuestrado, ¿cuáles son los recuerdos que llegan a su mente de esa época en que estuvo en la selva?

Muchos recuerdos se atraviesan en este momento. El sufrimiento de mi familia que es lo que más impacto me causa de forma permanente. El sufrimiento que tuve allá por las enfermedades que padecí, los horrores que nos tocó vivir en medio de una guerra absurda y fratricida. En fin. Pero yo ya quiero pasar esa página de mi vida, avanzar en el camino del perdón y construir entre todos un nuevo Nariño y, por supuesto, apoyar y acompañar el deseo de miles de colombianos de superar esta guerra tan absurda que nos ha hecho matar entre colombianos.

Usted había mencionado, posterior a su liberación en el año 2009, que el Gobierno tenía que entender que, por ejemplo, la guerrilla era una opción de vida para muchos colombianos en donde el Estado no ha llegado. En su aspiración ahora a la Gobernación de Nariño, ¿con qué interpretación del país rural quiere ser hoy el mandatario de este departamento tal golpeado por la guerra?

En el tránsito del secuestro conocí a muchos guerrilleros e indudablemente me di cuenta de que la inmensa mayoría de ellos ingresaron a la guerrilla por no tener una opción de vida para mitigar el hambre, el abandono, la falta de oportunidades, las opciones de vida que nosotros como sociedad les negamos a muchos colombianos. Esas causas han sido el caldo de cultivo que ha alimentado las expresiones violentas en este país, llámese guerrilla, paramilitares, la propia delincuencia común. Si nosotros no atacamos esos factores estructurales va a ser muy difícil generar una equidad en una sociedad tan desigual como la nuestra.

¿Cómo lograr eso?

Si nosotros no creamos un acuerdo de igualdad de oportunidades para todos los colombianos, va a ser muy complicado avanzar en superar ese fenómeno de la guerra que tanto nos ha afectado.

¿Por qué regresar a la política si ya había anunciado su retiro? 

Después de la liberación, anuncié mi retiro de la actividad político electoral en su momento. Sin embargo, seguí pendiente de todo el devenir de la vida pública del país y llegué a ser embajador en Perú y en Venezuela hasta hace poco tiempo, de manera que he estado en contacto permanente con la realidad del país y de mi departamento. Pero al ver la necesidad de enfrentar con decisión un proceso que conduzca a recuperar el liderazgo y la convocatoria de un Nariño incluyente para exigirle al gobierno nacional el pago de la deuda social que tiene con nuestra región es lo que me ha impulsado a asumir el reto de aspirar a ser el próximo Gobernador de Nariño.

¿Alguna vez en la selva se imaginó que habría un Acuerdo de Paz?

No lo sospeché tan pronto. Cuando estuve secuestrado y cuando recuperé mi libertad, los ánimos belicistas continuaban en el país. Se pensaba en ese entonces que la solución era militar. Pero si matando con una bomba al “Mono Jojoy”, a “Raúl Reyes” o “Alfonso Cano” hubiéramos acabado con el hambre, con la miseria, con la falta de oportunidades, pues bienvenida la guerra. Pero en hora buena el presidente Santos entendió que había que concertar, pues como sociedad habíamos abusado de unos privilegios en contravía de la inmensa mayoría de colombianos que hoy sufren. Ese fue el principio rector del Acuerdo de Paz que se logró con la guerrilla de las Farc y que abrigamos la esperanza que pronto se logre hacer con los demás grupos alzados en armados, entre ellos, el Eln.

En este momento de su vida, ¿cuáles cree que fueron las razones por las que las Farc lo secuestraron en ese momento de su actividad política?

Las Farc había hecho un compromiso con el gobierno del presidente Andrés Pastrana de liberar a unos soldados y policías que tenían secuestrados a cambio de guerrilleros detenidos en las cárceles, particularmente, los que en ese entonces sufrían de enfermedades. La guerrilla liberó alrededor de 300 militares y policías, pero el gobierno solo liberó a 11 guerrilleros lo que enardeció los ánimos de la guerrilla, que pronto tomó la decisión de secuestrar a los políticos.  

¿Cuál era el objetivo de la guerrilla con esos secuestros?

Yo fui uno de los primeros en caer en esa política de secuestrar a personas de la vida pública con el objeto de presionar al gobierno para que el Congreso de la República expidiera una ley de canje, que era una propuesta absurda porque entendíamos que el legislativo jamás iba a expedir una ley por medio de la cual se legalizara la práctica del secuestro. Pero con el pasar de los días y los años, se estableció el denominado Acuerdo Humanitario, que consistía en la devolución de guerrilleros por secuestrados en poder de las Farc. Ninguno de esos dos hechos sucedió y solamente la presión nacional e internacional de miles de personas permitieron que se lograra la liberación a ultranza por parte de la guerrilla, en mi caso, por la mediación del entonces presidente Hugo Chávez y la senadora Piedad Córdoba.

Paradójicamente, como senador y miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores, usted calificó al entonces presidente Chávez de ignorante, quien reclamaba estatus de beligerancia para las Farc, es decir, que fuera un grupo armado con poder de negociación con el Gobierno. Años más tarde fue quien medió para su liberación. ¿Qué piensa hoy?

Yo hice unas declaraciones en su momento en relación con una posición del presidente Hugo Chávez sobre el estatus de beligerancia que se discutía en ese momento. El peligro que ello representaría de reconocerle a la guerrilla de las Farc esa denominación que es de carácter internacional, pero en ese momento la guerrilla no cumplía con los requisitos que se necesitaban. Esa fue la razón de fondo por la que critiqué la actitud del presidente Chávez. Luego, cuando recuperé mi libertad le agradecí personalmente su gesto de luchar por la liberación de todos los secuestrados a instancias de la senadora Piedad Córdoba. Pero sin duda fue mi esposa el motor que condujo al presidente Chávez a colaborar para que las Farc entendiera el error político que habían cometido con el secuestro de unas personas que nos estábamos pudriendo en las selvas de Colombia.

Ahora en el proceso de paz, ¿qué espera frente al tema del secuestro de parte de la exguerrilla de las Farc?

Primero, que cumplan con los compromisos de La Habana y el principal es decir la verdad. Y hay que darle el tiempo necesario a la JEP (Justicia Especial para la Paz) para que avance en la construcción de esa verdad que requiere el país. Segundo. Justicia. Que esa misma JEP avance en la justicia que está esperando el país para que no se crea que los acuerdos fueron un manto de impunidad. Tercero. La reparación. Las víctimas están esperando reparación con los ingentes recursos que las Farc obtuvieron a lo largo de su accionar militar con los secuestros, con los boleteos, con los chantajes, y que no sea una reparación con los impuestos que pagan los colombianos. Y cuarto, el compromiso de no repetición. Que se logre avanzar en superar esa etapa de los secuestros, del chantaje, de la extorsión que tanto afectó a la sociedad colombiana.

¿Cuáles son los partidos políticos que están apoyando en este momento su candidatura a la Gobernación de Nariño y, de acuerdo con ese apoyo, en qué lugar del espectro político se considera? 

Yo me considero del partido de los colombianos que aspiramos a construir una nueva sociedad y para ese efecto me están apoyando partidos históricos como el Liberal, la Unión Patriótica, Colombia Humana y muchos sectores del partido Conservador que están en contravía de las posiciones hegemónicas regionales. Además de sectores independientes y movimientos sociales muy significativos en el departamento, empezando por las comunidades indígenas que tienen un asentamiento poblacional muy representativo en el sur de la región y por supuesto las colonias afrodescendientes que habitan en la costa Pacífica. 

872969

2019-07-26T15:34:36-05:00

article

2019-07-27T13:37:09-05:00

ebolanos_250615

colombia2020

Edinson Arley Bolaños / @eabolanos

Debate

“No quiero seguir siendo rehén de las Farc a través del odio”: Luis Eladio Pérez

88

11113

11201