Coca, el fenómeno que tiene en crisis a Jamundí

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A este municipio del sur del Valle del Cauca, donde hay alrededor de 1.400 hectáreas de coca, no llegó el programa de sustitución de cultivos y sus campesinos se sostienen en que no permitirán ni erradicación forzada ni aspersión con glifosato. Entre tanto, la violencia en la zona rural se recrudece y deja masacres como la del pasado jueves 16 de enero, en la que murieron cinco personas.

Los campesinos de la zona rural de Jamundí están hoy en una encrucijada. Desde hace meses vienen insistiendo en que a la zona llegue el programa de sustitución de cultivos de uso ilícito, pero sobre ellos todavía sienten la amenaza de la erradicación forzada de sus sembradíos de coca, de los que viven cerca de 2.000 familias de la zona alta. Aunque han dejado claro que no permitirán la erradicación forzada en su territorio, aún no hay alternativas de sustitución claras para esa comunidad. En medio de la incertidumbre, la disputa territorial de los grupos armados en la zona deja masacres como la que ocurrió el pasado jueves 16 de enero, en la que murieron cinco personas.

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En la noche de ese jueves, según la información recogida por las autoridades, en la vereda la Meseta, del corregimiento Villa Colombia, tres vehículos fueron emboscados por hombres de la columna Jaime Martínez, grupo disidente de las Farc, y como resultado de esa acción murieron Jonathan Segura Micolta, Arbey Aguiño Mosquera, Henry Bedoya Montoya, Juan David Cuero Cabezas y Luis Alberto Carupe Ávila. Ninguno era oriundo del territorio. Los tres vehículos en que se movilizaban las víctimas fueron destruidos. Según han dicho las autoridades, se trató de un enfrentamiento entre grupos armados. Sin embargo, aún investigan las causas del hecho. 

Para Lina Tabares, defensora de Derechos Humanos y quien acompaña a las comunidades de la zona rural alta de Jamundí, el hecho es fiel reflejo de la disputa por el control de las rutas de narcotráfico que hay en este municipio del sur del Valle del Cauca. Se trata de una zona estratégica por su conexión entre la coordillera central y occidental, a través de las cuales se llega por el río Naya al Pacífico colombiano. Ello no es nuevo, pero el escenario se ha transformado. Hasta hace unos meses, las autoridades y la Defensoría del Pueblo hablaban de que en Jamundí había presencia del Eln, de un reducto del Epl y de la Jaime Martínez. Sin embargo, según se sabe en la zona, actualmente ‘pelusos’ y ‘elenos’ ya no tienen una marcada presencia en el territorio y se ha consolidado más la presencia de la disidencia de las Farc. “Con esa estructura se enfrentan otros grupos al servicio del narcotráfico que intentan abrir rutas distintas a la de la Jaime Martínez”, dice Tabares.

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La situación ocurre particularmente en la parte alta de la zona rural, aquella que limita con el norte del Cauca: el corregimiento Villa Colombia y sus veredas la Liberia, La Meseta, El Cedro, entre otras. Es en esa zona donde están los cultivos de coca en Jamundí. De acuerdo con la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana (Coccam), en esta zona hay entre 1.200 y 1.400 hectáreas sembradas de coca, aunque la Gobernación haya llegado a hablar de casi 3.000.

Esa cifra puede seguir en aumento pues no hay una intervención clara del Gobierno en estas comunidades. El último intento de erradicación forzada por la Fuerza Pública se dio en agosto de 2019, cuando los campesinos se opusieron y reclamaron ser incluidos en el Programa Nacional Integral de Sustitución (PNIS). Sin embargo, el Gobierno sostiene que a ese programa no ingresarán más familias, teniendo en cuenta las dificultades para cumplirles a las 99.000 que ya están inscritas.

“No ha habido una oferta clara para la comunidad. No ha habido proyectos tangibles. Se le ha pedido a la comunidad que entregue propuestas, pero ninguna administración se le ha metido de frente a la sustitución en Jamundí”, puntualiza la defensora Tabares.

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En el reclamo de la sustitución voluntaria de la coca las comunidades hoy cuentan con el respaldo de la alcaldía. “Siempre ha habido la disposición de los cultivadores a acogerse a un programa de sustitución voluntaria, pero no ha sido posible con el Gobierno Nacional. Nuestro objetivo es visibilizar esta problemática, que no se le puede seguir dando la espalda. Excluir a Jamundí del corredor del Pacífico no es estratégico y no va a terminar con el problema. Todo lo que viene del norte del Cauca pasa por aquí y todo lo que viene del norte del Valle hacia el sur del país, pasa por aquí”, sostiene el entrante alcalde, Andrés Felipe Ramírez.

El mandatario lanza una propuesta concreta: que Jamundí sea incluido dentro de las Zonas Estratégicas de Intervención Integral (ZEII), pues quedó por fuera de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), suscritos en el Acuerdo de paz. Para Ramírez, al incluir el municipio en las ZEII, se busca que la presencia del Estado en Jamundí sea integral y se reverse la deuda histórica que ha tenido la institucionalidad con estas comunidades. Además, teniendo en cuenta que la situación ha venido empeorando al punto que en menos de cinco años se pasó de tener 200 hectáreas de coca a casi 1.400. “Que esto no se convierta en el próximo Tumaco por la desatención”, dice el alcalde. Además, según la información que tiene, actualmente hay al menos nueve líderes amenazados en la zona rural del municipio.

“Nosotros vamos a hacer un esfuerzo grande para tener presencia institucional en todos los corregimientos. Que tengamos mejor educación, mejor salud, mejores vías terciarias, a través de mingas con los campesinos, y así empezar a que sientan la presencia de nuestro Gobierno”, sostiene el mandatario. Para él, hay otros casos en el Valle del Cauca que se pueden tomar como referentes: el de Bolívar y El Dovio, donde sustituyeron los cultivos por otros productos. En el caso de Jamundí, dicen, se podría potencializar el café, la mora y el lulo.

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