Indígenas del Vichada: al borde de una tragedia evitable

Unas 51 personas de la comunidad waupijiwi fueron ubicadas por la Alcaldía de Primavera en una veta del río Meta. La temporada de lluvias inundaría el sector donde están asentados, lo que podría terminar en una catástrofe. La entidad ha aceptado que están en un lugar inapropiado.

Lo que más preocupa a los indígenas es una eventual inundación. / Cortesía

Los indígenas waupijiwi han sido víctimas de varias tragedias evitables. Primero los colonos que llegaron al Vichada empezaron a cazarlos por diversión. Luego, en 1985, el Estado intentó protegerlos enviándolos al resguardo Caño Mochuelo (Paz de Ariporo, Casanare), en donde sufrieron de hambrunas por las limitaciones geográficas que le impuso dicha figura a una comunidad nómada que dependía de la caza y la recolección.

En la década de los 90 conocieron la guerra que los llevó al borde de la desaparición, como lo reconoció la Corte Constitucional en el auto 004 de 2009. Se estima que quedan solamente unas 160 personas, de las cuales 51 están en riesgo porque la Alcaldía de La Primavera (Vichada) los ubicó en una veta del río Meta que seguramente se inundará por cuenta de las lluvias. Los aborígenes esperan que las instituciones los ubiquen en una zona segura para no ser víctimas de una nueva tragedia advertida.

En diciembre de 2017 las denuncias por abusos sexuales de un líder de los waipijibi hicieron que la comunidad se fragmentara. Colombia2020 conoció la denuncia de otro líder de esa comunidad en la que relata cómo, al parecer, Ventura Moreno Wode violaba a niños y niñas entre los 8 y los 18 años. “Estos hechos se han presentado desde hace como 10 años, pero ahora para nosotros eso ya no es normal”, contó el denunciante al que le protegemos la identidad por seguridad. El hecho produjo que 51 personas partieran del resguardo Caño Mochuelo hacia el Vichada. A esa situación se sumaron las presiones que ejercía el Eln y grupos de narcotráficantes contra los indígenas en Paz de Ariporo.

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Durante el éxodo murieron de hambre dos personas, un adulto mayor y un niño. La comunidad llegó a Primavera (Vichada). En un primer momento las entidades no querían hacerse responsables de su atención. “Era un constante tire y afloje entre las gobernaciones de Casanare y Vichada”, afirmó Viviana Pinzón, integrante de la Corporación Claretiana Norman Pérez Bello, que acompaña a los waupijiiwi. Después de estar durante nueve meses en un predio de un privado tuvieron que salir tras tener algunos choques con su propietario. El 25 de noviembre del 2018 la Alcaldía de ese municipio asumió el compromiso de pagar el arriendo para ubicarlos temporalmente en una veta del río Meta.

En un informe, Giovanny Libardo Chipiaje Jaramillo, enlace indígena de la Alcaldía de La Primavera, reconoció que el predio donde fueron ubicados no es apto para habitar. “Se deja constancia que el lugar donde se van a trasladar y quedar asentados temporalmente no es adecuado, ya que quedarán en las orillas del río Meta y los niños quedarían en riesgo que puedan caer al río, los niños que estudian no podrán cumplir con su horario de clase, el agua que irán a consumir no es agua potable por lo que se generaría problemas de salud como diarrea y cólera, no se cuenta con vivienda adecuada, el terreno no es un lugar en óptimas condiciones para vivir”, dice el documento.

A pesar de la constancia, los waupijiwi completan cuatro meses viviendo con esos riesgos que han estado a punto de materializarse. Por ejemplo, el pasado 19 de febrero nueve niños cayeron al río Meta luego de que se volcara la lancha en la que iban de regreso de la escuela, coincidencialmente en ese momento otro vehículo se movilizaba por ese afluente y logro rescatarlos a todos. Los menores de edad tienen que desplazarse hasta su lugar de estudio en embarcaciones que tienen una capacidad máxima para tres personas, en la cuales se movilizan nueve estudiantes entre los 5 y los 12 años.

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La situación representa tanto riesgo que el Procurador 6 Judicial II Ambiental y Agrario, Hilmer Fino Rojas, le pidió explicaciones al alcalde Luis Aldo Silva Pérez. Según Pinzón, la comunidad está consumiendo el agua del río, lo que podría generar graves problemas de salud, como la misma administración local ya lo había advertido. Libardo Chipiaje, enlace indígena de la Alcaldía de La Primavera, asegura que el transporte de los niños a la escuela depende de la Secretaría de Educación del municipio.

Lo que más preocupa a los indígenas es una eventual inundación. Sobre todo cuando llegue con fuerza la temporada de lluvias. De hecho, los waipijiwi le han reportado a la Corporación Claretiana que varias lluvias fuertes han caído sobre el lugar y han destruído sus ranchos. De inundarse la veta del río donde están ubicados podría haber una tragedia. “Si no se realiza un proceso de reubicación urgente las inundaciones acelerarían el proceso de extinción de esta población ancestral” advirtió la Corporación Claretiana por medio de un comunicado que le fue enviado, entre otros, al presidente Iván Duque, a la ministra del Interior Nancy Patricia Gutiérrez, al Procurador Fernando Carrillo y a la exdirectora de asuntos étnicos de la Agencia Nacional de Tierras Nubia Elena Pacheco. Chipiaje cuenta que en una reunión que se adelantó la semana pasada le advirtió al Alcalde Silva sobre la situación.

Consultado por este diario, Silva asegura que el 3 de abril se adelantó una reunión con indígenas del resguardo La Gran Pascua, quienes se negaron a recibir a los wuaipijiwi. “Hemos buscado demasiadas alternativas, pero se nos sale de las manos. Este no es un problema sólo de la administración municipal, no veo qué medidas están tomando la Gobernación ni el Ministerio del Interior. Estamos preocupados, pero se nos sale de las manos, yo siento que nos han dejado solos”, enfatizó.

La solución

Los waupijiwi que salieron de Caño Seco lo hicieron con la idea de llegar a un territorio ancestral que en la lengua de esa etnia se conoce como ‘kjeübünakja’. Están buscando la tumba de un cacique indígena llamado Yajotja, que vivió con la comunidad hace unos 30 años. Esperan asentarse en ese lugar para seguir con su vida seminómada que depende de la caza y la recolección. “Las tierras del Vichada originalmente fueron habitadas por ellos, ahora están en manos de colonos”, asegura Chipiaje.

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Los indígenas quieren tener para su supervivencia una extensión de 3000 hectáreas ubicadas en la inspección Santa Bárbara de Agua Verde, en La Primavera. Sin embargo, según Chipiaje “la administración municipal no tiene los recursos para comprar las propiedades”, por lo tanto, han pedido la ayuda de la Agencia Nacional de Tierras (ANT) para tener donde reubicar de manera definitiva a los indígenas. Pero el funcionario denuncia que hay “negligencia” por parte de esa entidad.

Para Pinzón falta articulación entre la Alcaldía y la ANT. La primera institución pide que se les otorgue un terreno baldío por la imposibilidad de encontrar privados que quieran vender, mientras tanto la Agencia insiste en que se debe hacer el proceso en predios privados. “Pedimos mayor coordinación entre las entidades con el ánimo de llevar a cabo esta adquisición de manera oportuna”, requirió la Corporación Claretiana en un comunicado.

Mientras que las entidades siguen en esas pujas todos los riesgos se mantienen sobre los waipijiwi. Cada día los niños se suben a las canoas, consumen agua no apta y se aumentan las posibilidades de que el río inunde la veta donde están asentados. Una tragedia es un hecho inevitable, pero la situación de esta etnia indígena es tan conocida que de ocurrir nadie podrá decir que era imprevisible.

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Nicolás Sánchez A. / @ANicolasSanchez

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