Buscando la verdad en los archivos de la policía secreta

El expresidente alemán Joachim Gauck cuenta cómo su país enfrentó el reto de destapar los archivos del Servicio de Seguridad de la República Democrática Alemana tras la caída del muro de Berlín.

Joachim Gauck, expresidente alemán, fue el primer comisionado federal para los Archivos del Servicio de Seguridad del Estado en la RDA. / J. Denzel - S. Kluger

Nació a orillas del río Warnow, en la costa norte de Alemania (ciudad de Rostock) en 1940. Fue pastor de la Iglesia evangélica luterana de Mecklenburg y muy temprano en su vida, en 1989, se convirtió en el portavoz opositor al régimen de la República Democrática Alemana (RDA), cuyo principal poder provenía de la Unión Soviética. De ahí que Joachim Gauck, inspirado en lo que había pasado en los años 60 en la Alemania Occidental, cuando la nueva generación de alemanes empezó a escarbar más allá del genocidio judío, condujera la resistencia ciudadana y las oraciones semanales por la paz que llevaron a las protestas y al fin de la policía secreta conocida como Stasi.

Las manifestaciones contra este Ministerio de Seguridad del Estado, dirigido en ese momento por comunistas, llevaron a los ciudadanos a tomarse los edificios de la entidad en todo el país. Así lograron detener las actividades de espionaje, las vejaciones contra los opositores y la custodia de los archivos bajo el control de comités de ciudadanos.

Desde el inicio del nuevo milenio empezó a transitar la senda de los derechos humanos. Se convirtió en miembro alemán del Consejo de Administración del Centro Europeo de Monitoreo del Racismo y la Xenofobia en Viena y luego en presidente de la Asociación Gegen Vergessen - Für Demokratie (Contra el olvido - Para la democracia). En este trayecto ha recibido tres doctorados honorarios, pero el 18 de marzo de 2012 Gauck sería convertido por la Convención Federal en el undécimo presidente de la República Federal de Alemania.

Casi tres décadas después de los hechos heroicos en los que se recuperaron los archivos de la Guerra Fría en Alemania, Gauck cuenta cómo fue la tarea de desclasificar los horrores de la guerra para encontrarse de frente con la cruda verdad.

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¿Cuáles fueron los principales retos para la sociedad de Alemania a la hora de afrontar la búsqueda de la verdad?

Después del fin de la dictadura comunista, el movimiento cívico, primero, y después de las elecciones libres, el Parlamento, garantizaron el acceso a los archivos de la policía secreta. Para estos archivos no se aplicaron los plazos de restricción que normalmente se deben observar en el derecho de archivos. Así logramos evitar que los antiguos represores tuvieran el acceso exclusivo al conocimiento, a los datos y a la información que existía acerca de las y los ciudadanos. Ello permitió, a quienes lo deseaban, saber quién los había denunciado y qué medida se habían tomado contra ellos.

¿Qué mecanismos, instituciones y estrategias usaron para esa búsqueda?

La apertura política también sirvió para hacer una revisión general del servicio público. Quienes habían servido como informantes de la Stasi, el Servicio de Seguridad del Estado, podían ser despedidos. Además había la posibilidad de una persecución penal. Cuando la culpa no era solo de índole moral, las autoridades judiciales podían obtener acceso a los archivos. El mismo acceso se les dio a investigadores y periodistas, quienes podían utilizar los archivos de los funcionarios e informantes de la policía secreta para informar sobre la naturaleza de la dictadura.

¿Cómo lograron que la búsqueda de verdad no chocara con otros objetivos, como la justicia o la reparación de las víctimas?

La nueva legislación puso los derechos e intereses de las víctimas por encima de los derechos de quienes en secreto habían trabajado contra sus víctimas generalmente indefensas. Había que comprender que la protección de los datos personales no era lo mismo que la protección de los victimarios. También se acordaron pagos de reparaciones a distintos grupos de víctimas.

¿Hasta dónde pueden llegar los incentivos que se les otorgan a los victimarios para que aporten verdad y no riñan con los derechos de las víctimas?

No se aprobó el despido generalizado de los miembros del partido comunista del servicio público, y los que sí fueron despedidos podían seguir laborando en el sector privado. Los archivos sobre este grupo de personas podían ser utilizados, pero se protegieron sus derechos personales más fundamentales. Un mecanismo utilizado para ello por la autoridad independiente a cargo de los archivos de la Stasi fue el ocultamiento parcial de la información personal contenida en los archivos.

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¿Cómo lograr la reconciliación en sociedades divididas cuando no hay consenso sobre las causas del conflicto o incluso no se reconoce la existencia del mismo?

En la sociedad alemana, la superación abierta de la dictadura fue posible. Hubo normas claras propias de un Estado de derecho, hubo una población dispuesta a acatar la ley y sin tendencias de tomar la justicia en sus propias manos, y también aquellos que eran sancionados tenían la posibilidad de interponer recursos legales, lo cual hicieron en no pocos casos. Y cuando los principales responsables de la dictadura estaban ante los tribunales, los fallos se caracterizaban por su mesura. En otras sociedades en transformación no era posible ir tan lejos como en Alemania. Porque cuando existe el peligro de enfrentamientos violentos o incluso de una guerra civil, los intereses de las víctimas no se pueden tomar en cuenta en el mismo grado. Se puede decir que entre más desarrollada esté la sociedad civil y entre más madura esté la democracia, tanto más se podrá descubrir la verdad y tanto más se podrán tomar en cuenta los intereses de las víctimas. Muchas veces la única solución posible es un acuerdo en términos medios.

¿Cómo vencer los intereses de aquellos que quieren callar, ocultar, que se oponen a la búsqueda de la verdad?

La libertad de expresión y de la investigación son bienes valiosos garantizados y protegidos por las constituciones de las democracias. La política y los medios de comunicación deben promover constantemente la idea de que el conocimiento del funcionamiento de las dictaduras es importante para reconocer el valor de la democracia y protegerla. El móvil de la superación abierta del pasado no es la venganza, sino la búsqueda de la verdad y el fortalecimiento de los derechos de quienes fueron oprimidos. El así llamado principio de borrón y cuenta nueva solo sirve a los antiguos represores. Pero en realidad se trata de restablecer la dignidad de los oprimidos y también la dignidad del derecho.

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