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hace 2 horas
Por: Santiago Montenegro

La triple corona

LOS TRIUNFOS DEL PAÍS EN EL EXTErior son usualmente de individuos. Celebramos, con razón, cuando un artista, un escritor, un científico, un ejecutivo o un deportista triunfan o se destacan en el contexto mundial.

Pero son muy raros los triunfos de instituciones y más escasos aún los triunfos de instituciones educativas. Por eso, tenemos que destacar que la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes haya logrado la que se ha llamado la “triple corona”, las tres acreditaciones más importantes del mundo para instituciones de su tipo. En 2003, alcanzó la acreditación internacional EQUIS, otorgada por la European Foundation for Management Development, que evalúa la calidad de la educación de las escuelas de negocios de todo el mundo. Luego, en 2004, obtuvo la acreditación de la llamada Association of MBAS, que acredita los programas mundiales de magísteres de administración, con lo cual el programa de Uniandes se ubicó entre una de las 168 escuelas que la han alcanzado. Finalmente, acaba de obtener la acreditación por parte de la AASBC, el mayor organismo mundial de acreditación internacional de escuelas empresariales, que ofrecen programas de pregrado, magíster y doctorados en administración de negocios y contabilidad. Esta distinción es una marca de calidad que tienen menos del cinco por ciento de instituciones y ha situado a la Facultad de Administración de Los Andes junto a las mejores escuelas de negocios del mundo, como MIT y Harvard. Pero la llamada triple corona la tienen menos del uno por ciento de las escuelas de negocios de todo el mundo, sólo seis en América Latina y es la primera y única en nuestro país.

Este es un hecho muy importante, no sólo para la facultad o para Los Andes, sino también para Colombia. Porque está indicando que, con esfuerzo, visión estratégica e inteligencia, nuestro país es capaz de estar en las grandes ligas de temas complejos y sofisticados, como la formación de capital humano para generar valor en las organizaciones empresariales. La acreditación internacional forma parte de una visión estratégica que ha seguido Los Andes y que señala que, en el siglo XXI, en la búsqueda de la excelencia, los individuos, las empresas y las universidades son actores, no sólo nacionales, sino especialmente globales. Si una facultad de administración fue capaz de lograrlo, otras facultades y escuelas de ingeniería, economía, arquitectura, medicina o derecho deben hacer un esfuerzo de emulación. Y no sólo las facultades de las universidades privadas, sino también de las universidades públicas, las cuales deben buscar las acreditaciones internacionales, como lo ha hecho Los Andes. Porque, quien crea que los procesos de acreditación son sólo para las privadas que supuestamente tienen muchos recursos se equivoca, pues es bien conocido que varias universidades públicas cuestan por estudiante más que universidades privadas, como Los Andes.

Esa visión global la debe adoptar el país en todas sus esferas para que, de una vez por todas, dejemos atrás el medio metro nacional como unidad de medida. La crítica externa también nos permite aprender de las experiencias de otros y corregir nuestros errores. Muchas veces, la fobia que muchos le tienen a la globalización y a las comparaciones con los pares internacionales son sólo pretextos para mantener privilegios, injusticias y prebendas. Qué bueno sería que existiese un sistema de acreditación internacional también para las instituciones estatales, como los gobiernos con sus ministerios y departamentos administrativos, pero también para la Rama Judicial, para los organismos de control y para el Congreso. Estoy segura de que habría más transparencia, más justicia, mejor infraestructura y mayor equidad. Y el país, como un todo, sería mucho mejor.

 

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