Por: Mario Morales

Enseñando el cobre

EL PODER ES ETERNO MIENTRAS dura, puede ser, parafraseando al poeta Vinicius, el colofón de la era Uribe. Las previsiones acerca de su segundo gobierno fueron escasas frente a los señalamientos que hoy lo tienen acorralado.

De ahí su mal genio, su aire de molestia y ese tonito cazapeleas de quien se sabe en el ojo del huracán mientras se debilita su imagen, su incidencia y el embrujo que ejercía sobre un sector de la población.

Uno de los tres más graves problemas está fuera de su control. El diagnóstico de la ONU acerca de un patrón de ejecuciones extrajudiciales y de altísimos niveles de impunidad con militares implicados  y con ex paramilitares es casi una sentencia, al señalar que “si no hay una efectiva investigación, no podrá superar el escándalo de los falsos positivos” (el destacado es mío). Y ya no hay tiempo.

El segundo es el de gallina ponedora del DAS, que cada semana rompe huevo y cierra el círculo de responsabilidades, como lo sabe Aranguren, defendido por Uribe como otro buen muchacho, a sabiendas de que en el fondo se defiende a sí mismo. Quizás la Corte no elija fiscal y haya más huevos fritos.

Y el tercero es la pérdida de confianza de allegados y medios de comunicación, como The Washington Post. El retiro anticipado del general Padilla de León connota la protesta de la Fuerza Pública, que se sintió arrojada a los leones del escarnio para salvar la imagen presidencial y del ex ministro Santos, y de resistencia o falta de credibilidad en el ministro Silva, así imposte bravatas.   

No son de poca monta otros señalamientos, que pasarán factura tarde o temprano, como la premura en la adjudicación de 22 peajes por Invías y del tercer canal de TV, que con tantos vacíos amenaza ser canal de la mancha; o la censura electoral a medios; o la incapacidad para garantizar elecciones transparentes como las de Congreso, cuya conformación definitiva aún no conocemos.

Y Uribe pone el broche de cobre, se contradice con adjetivos irrespetuosos, como el de “idiotas útiles” al premio nobel Pérez Esquivel, o con falacias “twitteadas”, o con su abierta e indebida participación en las elecciones. No se entiende que frente a las urnas haya invitado al voto a conciencia como reconocimiento a la dignidad de la patria. Bueno, salvo que tampoco lea diccionarios.

www.marioemorales.info y en Twitter: @marioemorales

 

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